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Escándalos de corrupción oscurecen las próximas elecciones legislativas en EE. UU.

Dos congresistas enfrentan cargos por violar leyes éticas del Congreso.

Si los prospectos demócratas para las elecciones legislativas de noviembre se veían oscuros, el caso de dos congresistas acusados de violar leyes éticas del Congreso les ha puesto las cosas color de hormiga.

Esta semana, la Comisión de ética determinó que la representante Maxine Waters probablemente violó reglas sobre el conflicto de interés al interceder a favor de un banco en el que su marido tenía cientos de miles de dólares invertidos y además hacía parte de su junta directiva. 

Caso similar enfrenta Charles Rangel, poderoso congresista de Nueva York y presidente del Comité de Medios y Arbitrios, que es el que define la suerte de los Acuerdos de Libre Comercio.

Rangel fue acusado por esta misma Comisión de violar 13 normas éticas, la mayoría de ellas por recibir regalos y aceptar viajes de personas con intereses específicos en los asuntos que controla, evasión de impuestos y otros abusos. 

Los cargos, de no mediarse un acuerdo entre los congresistas y la Comisión -básicamente que admitan la culpa y acepten una reprimenda- generarían un vergonzoso juicio político en septiembre, a dos meses de las elecciones legislativas.

Este escenario es llamado por el Washington Post como "de pesadilla", pues los demócratas, aún antes de que estallara este escándalo, se veían frágiles de cara a los comicios y era alta la posibilidad de que perdieran el control de al menos una de los dos Cámaras, más aún cuando la popularidad del Congreso ha caído a un histórico 11 por ciento y la principal crítica es precisamente la corrupción. 

El tema es tan grave que hasta el presidente Barack Obama tuvo que intervenir, sugiriéndole a Rangel que acepte un retiro con dignidad. 

El problema es que ni Rangel ni Waters parecen dispuestos a aceptar los cargos y han desafiado a todo el establecimiento anunciando que irán a juicio para defenderse.

Waters niega rotundamente haber violado las reglas. Rangel pretende que la Comisión acepte que si se equivocó fue por desconocimiento de las reglas y no por mala intención. 

Peor aún, en su batalla por sobrevivir, acusó a una decena de colegas suyos que incurrieron en prácticas similares para demostrar que en el Congreso todo el mundo recibe este tipo de regalos y viajes, pero solo a él lo quieren hacer responsable. Eso, antes que servir de excusa, obligó a la Comisión a iniciar otra serie de investigaciones.

Además, ninguno de los dos congresistas tiene la menor intención de retirarse y han anunciado que buscarán la reelección a su curul en noviembre.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington 

Publicación
eltiempo.com
Sección
Internacional
Fecha de publicación
3 de agosto de 2010
Autor

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