Gustavo Rojas Pinilla, la única dictadura del país en el siglo XX

Gustavo Rojas Pinilla, la única dictadura del país en el siglo XX

Llegó a la Presidencia de Colombia con la misión de pacificar el país.

23 de julio de 2010, 05:00 am

Gustavo Rojas Pinilla llegó al poder con un cheque en blanco. Lo hizo en un golpe de estado incruento, apoyado por los liberales y los conservadores no laureanistas. Su misión era acabar con la Violencia y pacificar el país, y para lograrlo contaba con un gran apoyo político y popular.

Rojas inició su mandato con un ambicioso plan de obras públicas, financiado por la bonanza cafetera de 1954. Gracias a ese programa se construyeron la siderúrgica de Paz del Río, una red de hospitales en todo al país, 35 mil nuevas viviendas y numerosos aeropuertos, entre otras realizaciones.

Por otra parte, el Gobierno adelantó una serie de reformas sociales, lideradas por María Eugenia Rojas, la "Capitana"; y decretó una reforma tributaria que gravaba a los ricos con más intensidad que nunca. Estos cambios fueron buenos para los sectores populares de las ciudades, pero no tuvieron éxito en el campo.

Además, los jefes políticos de los dos partidos comenzaron a rebelarse. Según el historiador David Bushnell, los políticos de siempre "desconfiaron de la política socioeconómica" de Rojas, pero sobre todo resintieron estar lejos del poder. El descontento pronto se hizo evidente y el régimen comenzó a mostrar mano de hierro.

El 9 de junio de 1954, el estudiante Uriel Gutiérrez fue asesinado por balas militares a las puertas de la U. Nacional, lo que causó una gigantesca protesta estudiantil en la que otros nueve universitarios fueron baleados. Y el 3 de agosto de 1955, el dictador cerró EL TIEMPO, El Espectador y El Siglo.

Pero, tal como ocurrió con Laureano Gómez, el recrudecimiento de la Violencia fue la gota que rebosó la copa.

Los militares, al ver que el país les da la espalda, le piden a Rojas que entregue el poder en 1958. La presión de todos los sectores forzará al Supremo Jefe a ceder su silla a una Junta Militar presidida por el general Gabriel París, que convocará a elecciones en ese año.

Frente Nacional

Entre 1956 y 1957, los jefes de los dos partidos firmaron los pactos de Benidorm y Sitges, en los que acordaron derrocar la dictadura y alternarse en el poder cada cuatro años.