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En Calarcá (Quindío) rindieron homenaje a las motonetas Vespa

Fueron desempolvadas las Vespa y Lambretta, fabricadas en los 40 por Enrico Piaggo y Ferdinando Inoccenti, respectivamente. En Colombia hay más de 2.500 amantes a esas viejas motos.

Son la antítesis de los harlistas, es decir, sus motocicletas son pequeñas y en sus 'pintas' no sobresalen las chaquetas negras de cuero ni las botas texanas, clichés que prefieren esquivar. Tal vez en lo únnico que se parecen es que también 'levantan' mujeres bonitas.

Ellos son los entusiastas de las motos Vespa y Lambretta, uno de los productos más emblemáticos de la posguerra y ahora una afición que crece en el país.

"Mi primera Lambretta era modelo 63, me costó 5.000 pesos -fue importada de Italia- y en ella recorrí a Colombia. La vendí y después compré otras dos: modelos 75 y 76; conservó la más reciente", cuenta Nelson Andrade, 'Kiko', un manizaleño de 59 años, el más veterano de Manizales Vespa Club, conformado por 20 gomosos de estas viejas motos.

El más joven del club es Juan Felipe Gutiérrez, de 18 años y quien prefiere el sonido de las motonetas, que el rugido ensordecedor de las Harley. Andrade fue uno de los 200 motociclistas que se reunieron en el VII Encuentro Nacional de Vespa y Lambretta, que se realizó el fin de semana pasado en Calarcá (Quindío).

Allí, se recordó aquella época de profundos cambios culturales: el surgimiento del rock, la defensa de la naturaleza y el amor libre.

Esas motos, dijo Andrade, salieron en el momento en el que la economía mundial empezaba a levantar cabeza y en respuesta a la necesidad una solución de transporte más económica que los carros.

Las Vespa aún se hacen -en Palmira hubo una fábrica- y las Lambretta se ensamblaron en Italia hasta 1971 y durante 20 años en España e India. La Lince 200 fue el último modelo de esa marca.

"Las primeras Vespa y Lambretta llegaron al país por Buenaventura y Cartagena. En el Valle, en los 60, era reconocida la afición", contó Edison Valencia, fundador del club L Trece Motoclassic y quien hace 10 años abrió en Bogotá un taller para restaurar y reparar motos de época.

Mauricio Molina, un apasionado de estas motos, cree que en Colombia existen 500 gomosos de estas motos inscritos en clubes. "Hay personas que viven su pasión de manera individual y esos pueden ser unos 2.000", anotó Molina.

FERNANDO UMAÑA MEJÍA
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
MANIZALES

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
10 de julio de 2010
Autor

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