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A bordo del catamarán 'Nemo', una embarcación para amantes del buceo en isla Gorgona

La nave marcha a 22 kilómetros por hora (12 nudos) por el Pacífico colombiano, empujada por dos motores de 200 caballos de potencia cada uno.

Con la ayuda de los 250 metros de tela que componen sus velas, nos lleva a velocidad de crucero hacia la isla que a lo lejos ocupa nuestro horizonte. Es Gorgona, el relieve de origen volcánico que esconde en sus selvas tropicales los encantos naturales de este tesoro nacional. (Vea aquí una infografía del catamarán 'Nemo')

Así comienza nuestro recorrido en esta nave, la nueva opción de lujo para el turismo de las costas de Nariño, Cauca, Valle y Chocó. "El catamarán cubre toda la zona de Buenaventura, Gorgona, Malpelo y la ruta de Nuquí, Punta Arusí, Coquí, ensenada de Utría y Punta Cabo Marzo", explica Kees Stapel, gerente de las concesiones de Parques Naturales de Aviatur.

Aunque entre las opciones de entretenimiento se ofrecen recorridos en kayak, avistamiento de ballenas y bronceado en la proa -con gafas oscuras y coctel en mano-, la razón de ser de 'Nemo', claramente, es ofrecerles mayor comodidad a los aficionados del buceo que quieran descubrir las profundidades de esta costa poco conocida.

Con un instructor a bordo, tanto para dirigir las tareas diarias de cada inmersión como para enseñarles a los que quieran aprender, la embarcación cuenta con todo lo necesario (caretas, aletas, tanques, etc.) para garantizar diversión y seguridad.

Los principios de buena cama, buen baño y excelente comida son los argumentos fundamentales para atraer visitantes a bordo. Definitivamente, no es un viaje guerrero, de esos en los que se sufre o se pasan necesidades. Aquí se vive todo el confort que un hotel puede ofrecer, pero con la diferencia de que pisar tierra se convierte en algo opcional.

El catamarán tiene dos cabinas para la tripulación y ocho para los pasajeros. De estas, seis tienen cama sencilla con una litera en la parte superior, y dos más cuentan con cama doble. "En los baños privados de cada cabina hay agua dulce, fría y caliente, pues a bordo hay una planta de desalinización", comenta William Correa, el capitán de esta nave construida hace doce años en el astillero francés Chantier CIM.

Gorgona, la isla de silueta brumosa que se ve a lo lejos, es uno de los destinos de los recorridos de 'Nemo'. Tiene 8 kilómetros de largo por 2 de ancho en los que abundan lagartos, serpientes, tortugas y primates. Allí se pueden visitar las ruinas de una cárcel histórica, que funcionó entre 1959 y 1982, se aprecian 19 especies migratorias de aves, dos de ellas endémicas, y se disfrutan más de 12 puntos de buceo que hacen que valga la pena anclar en este santuario de fauna marina adornado con arrecifes coralinos de más de 2.000 años.

El tema también es ecológico

Sería incoherente patrocinar actividades de buceo por los sitios más espectaculares del Pacífico colombiano y, a la vez, dejar la huella del turista. Por eso, el catamarán está sintonizado con la causa ecologista y cuida cada detalle para reducir el impacto.

"Tenemos una planta de tratamiento de aguas residuales y todos los desechos que produce esta embarcación ya están filtrados antes de caer al mar", dice el capitán Correa, que la dirige con suma tranquilidad, mientras echa un vistazo y busca ballenas alrededor de la isla.

En realidad, el viaje no se siente. A diferencia de un barco, los dos cascos que componen la estructura del catamarán le dan mayor estabilidad en la navegación, lo que aleja la eventual posibilidad de marearse. En la noche, las camas permiten un buen descanso y el leve movimiento en el agua, más que un problema, es un arrullo para el cuerpo.

Tal vez, la única experiencia particular para los inexpertos en las aventuras del mar es el sanitario marino. Su forma es idéntica a la de uno convencional, pero se diferencia de este porque se debe bombear con una palanca para limpiarlo. De resto, la vida en el catamarán es normal.

En la zona, la temporada apenas comienza y ya saltan las primeras ballenas, que llegan desde el sur del continente americano para buscar aguas más cálidas en las que se aparean y dan a luz. William Silgado, gerente de la concesión Gorgona, dice entre risas: "Gorgona es el motel y bahía Málaga es la clínica". Y, afortunadamente, ambos están en la ruta de 'Nemo'.

ALEJANDRO ROJAS
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO*
Gorgona
* INVITACIÓN DE AVIATUR.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Viajar
Fecha de publicación
30 de junio de 2010
Autor

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