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'Hay un retorno a la barbarie': Manuel Zelaya
El defenestrado presidente Manuel Zelaya vive actualmente en Santo Domingo, República Dominicana, donde reside desde el pasado 27 de enero.
Zelaya, luego de ser expulsado a Costa Rica tras el golpe, retornó subrepticiamente a Tegucigalpa el 21 de septiembre pasado, refugiándose en la embajada de Brasil, desde donde dirigió la oposición al gobierno de Micheletti.
No obstante, al asumir su cargo, el Presidente derechista Porfirio Lobo le otorgó un salvoconducto para salir de Honduras.
Desde Santo Domingo dijo a este diario, a un año de esa jornada, que "la siento como el dÃa que retornó la barbarie, de que todo fue una enorme tragedia. El dÃa en que se volvió a confirmar que el golpe de Estado es una tragedia".
El ex Presidente afirmó que "se desnudó la oligarquÃa, sacaron las uñas y dientes y apresuraron un proceso", refiriéndose a que los golpistas con su acción boicotearon un proyecto de cambios sociales, polÃticos y económicos que su gobierno estaba implementando a favor de los pobres.
Sobre su creciente acercamiento al gobierno venezolano de Hugo Chávez y a su bloque izquierdista (llegó a incluir a Honduras en la Alternativa Bolivariana de las Américas, ALBA), Zelaya indica que fue necesario hacerlo por la amenaza de las transnacionales del petróleo de provocar desabastecimiento en Honduras.
"Por eso llegó Hugo Chávez, por mi llamado, por las amenazas de esas compañÃas de boicotear una licitación pública internacional convocada por mi gobierno. Con el ALBA asegurábamos el suministro de petróleo, más proyectos para el mejoramiento de la educación y la salud en mi paÃs", sostiene.
Condenó la postura de Estados Unidos frente al golpe. "La influencia de los 'viejos lobos' en Washington sobre los supuestos peligros en su patio trasero le hizo adoptar ese discurso de los años ochenta, de la Guerra FrÃa, viendo comunistas hasta en la sopa".
Honduras fue expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA) por el golpe, pero actualmente una comisión especial analiza la reinserción de la nación, aunque exige primero el retorno de Zelaya al paÃs.
Al respecto sostiene que "la OEA tiene leyes, resoluciones y mandatos para que se preserve la democracia en la región. Y Honduras tiene que cumplirlas para regresar al seno de las naciones democráticas".
El ex Mandatario tiene 18 cargos en su contra en Honduras por los que tiene que responder ante la justicia, entre ellos corrupción, traición a la patria, abuso de autoridad, usurpación de funciones e intento de realizar un referéndum para habilitar la reelección. Sobre eso, refuta: "Nunca en 57 años he tenido ni faltas de tránsito. Jamás fui citado a un juzgado ni procesado. Las acusaciones nacen de delincuentes que dan un golpe de Estado", dice.
Zelaya ve un panorama oscuro actualmente en Honduras. Afirma que no hay Estado de Derecho, se violan los derechos humanos, hay nueve periodistas asesinados durante este año, crÃmenes polÃticos, se viola la libertad de prensa, hay persecución contra los opositores al golpe y al actual gobierno, y que hay hondureños desterrados injustamente como él.
El ex mandatario ha dicho que su futuro está ligado al Frente Nacional de Resistencia contra el golpe de Estado, que reclama la convocatoria a una Asamblea Constituyente para "refundar a Honduras", tal como él mismo lo proponÃa.
Lobo dijo que garantizaba mi seguridad si vuelvo a Honduras. Y no puede garantizar ni la de él, porque incorporó golpistas a su gabinete", afirma Zelaya.
EL MERCURIO (CHILE)
GRUPO DE DIARIOS AMÉRICA
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Internacional
- Fecha de publicación
- 27 de junio de 2010
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