Patrocinado por:
Un premio vergonzoso
Un premio cientÃfico que lleve el nombre de Teodoro Obiang Nguema podrÃa compararse con otro para fomentar la protección de la niñez que recordara a Herodes o uno de prevención de incendios en memoria del emperador Nerón. Y es que el personaje en cuestión, no es muy distinto a los mencionados. Es, de hecho, un tirano siniestro que gobierna desde hace treinta años a Guinea Ecuatorial, un pequeño paÃs africano de un millón de habitantes.
Está muy bien, pues, que la Unesco -organización cientÃfica, cultural y educativa de la Organización de Naciones Unidas- haya aplazado la concesión del premio que se creó el año pasado con fondos aportados por el dictador. Obiang propuso en el 2008, durante una visita a la sede de la Unesco, la creación de este estÃmulo internacional a la ciencia, para lo cual donó 3 millones de dólares. El galardón debÃa convocarse cada año durante un quinquenio; la mitad del monto se iba a dedicar a beneficiar a los tres ganadores y la otra a financiar los gastos operativos. La única condición: que llevara su nombre.
Unesco dijo sà y en noviembre del año pasado la entidad instauró, sin mayor oposición, el Premio Internacional Teodoro Obiang. Se aprestaba a adjudicarlo en las próximas semanas cuando empezó a encresparse una ola crÃtica que pedÃa cancelar la vergonzosa iniciativa.
Numerosas ONG y varios gobiernos entendieron que resultaba paradójico que un hombre que ha sojuzgado a los ciudadanos de su paÃs y atropellado sus derechos patrocinara un honor destinado a promover "la calidad de la vida humana". Además, ¿de dónde salió el dinero? Muy seguramente es producto de la corrupción que ha enriquecido a Obiang y sumido en la miseria a tres cuartas partes de los guineanos.
Lo incomprensible es que la comunidad internacional haya tardado tanto en reaccionar ante este esperpento que iba a pintar en letras doradas el nombre de un gobernante nefasto, y que la Unesco hubiera aceptado mirar hacia otro lado a cambio de un dinero. Aún ahora algunos paÃses que mantienen buenas relaciones con el gobierno de este paÃs rico en petróleo defienden el galardón, mientras que la entidad busca zafarse de la trampa en que cayó, pero "sin humillar excesivamente" al dictador.
Una vez más se demuestra que, tristemente, tiene razón el famoso tango Cambalache: "Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador".
editorial@eltiempo.com.co
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 16 de junio de 2010
- Autor
Patrocinado por: