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Rayo: arte y geometrÃa
El pasado lunes, a sus 82 años, se fue uno de los grandes artistas de Colombia, Ómar Rayo. Su pintura y sus intaglios causaron admiración en el exterior y en Colombia, aunque, no pocas veces, fue duramente criticado en el paÃs.
A partir de la década de los 70, justo cuando trabajos suyos entraron a formar parte de la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York (Moma), recibió agrios comentarios de quienes miraban su trabajo como falto de seriedad y profundidad. Sin embargo, al mismo tiempo ganaba el Salón Nacional de Artistas (en 1970); recibÃa premios en bienales como la de Sao Paulo (Brasil); y se hizo merecedor de la codiciada Beca Guggenheim, en Nueva York. Más allá de cualquier opinión, Rayo se empecinó en buscar la perfección en la geometrÃa y la abstracción, al igual que contemporáneos suyos como Botero la buscaban en lo figurativo. Además, se dio el lujo de poner a prueba su tenacidad con algo que sólo un visionario genial se permitirÃa emprender: fundar un museo en un paÃs en el que el solo hecho de vivir como pintor ya es casi una proeza.
Lo hizo realidad en su población natal, Roldanillo, en un lote que le donó la alcaldÃa. Algunos vieron en ese acto una acción más de su vanidad, pero lo cierto es que Rayo mantuvo abierto su museo contra toda predicción, en buena parte con su propio dinero, pues siempre se quejó de la poca ayuda de las entidades del Estado. Es innegable que, gracias al Museo Rayo, muchos colombianos y, en especial, la gente del norte del Valle han podido estar en vivo frente a un Goya, los niños del municipio han aprendido a pintar y mujeres han participado en encuentros de poesÃa.
Su vida fue una búsqueda por medio de una forma de pintar que no tenÃa similar en Colombia. El resultado de ese recorrido estético y personal se ve en una obra sólida y colorida que aún hoy asombra y cuyos trabajos hacen parte de colecciones de entidades como el Moma, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, el Museo Nacional de Arte Moderno de Tokio, la Biblioteca Nacional de ParÃs y museos de paÃses distantes como Finlandia y Polonia.
Con más de 200 exposiciones durante su carrera, en los últimos años su trabajo cobró más reconocimiento en muestras como la realizada en julio del año pasado en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Rayo es, sin duda, un hito dentro de una generación de artistas colombianos. Dejó una obra plástica dotada de claridad, que dará para muchos años de análisis, lo mismo que un museo con nombre y clave para la cultura de una región. El mejor homenaje a su memoria está en garantizar, con recursos públicos y privados, la continuidad del conocimiento de su obra plástica y de su museo en Roldanillo.
editorial@eltiempo.com.co
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 8 de junio de 2010
- Autor
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