Ciudadana letona recibió tres puñaladas durante un robo en puente de la calle 92

Ciudadana letona recibió tres puñaladas durante un robo en puente de la calle 92

El ladrón, "me cogió boca abajo, se sentó encima mío y ahí debió ser cuando me metió el cuchillo en la espalda", relató la victima.

2 de junio de 2010, 05:00 am

El jueves pasado, hacia las 9 de la noche, me despedí de un amigo en la calle 85 con Autopista Norte y me fui caminando hacia mi casa, en La Castellana. Llevaba mi portátil, mi billetera y dos celulares en la cartera.

Por lo general, atravieso el puente vehicular de la calle 92 con NQS por debajo para ahorrarme el puente peatonal, que tampoco es seguro. Había caminado allí en la mañana, en la noche y en la madrugada, a las 2 a.m.

Yo soy de Letonia y, en mis 8 ó 9 meses aquí, había estado a esa hora en el centro de Bogotá, en La Candelaria, sin problema; inclusive viajé durante un año por Suramérica sin ser atracada.

Yo no tomaba mayores precauciones al pasar por debajo del puente de la 92, pero luego de que un amigo -que vive cerca a Compensar- me contara que a él le habían robado el celular en ese puente, empecé a revisar que no hubiera nadie, ni delante ni detrás de mí, antes de cruzar del costado oriental al occidental de la NQS con calle 92; en ocasiones corría.

Ese jueves, precisamente, vi a un tipo alto, flaco y de piel oscura detrás de mí en el parque El Virrey, como a 30 ó 50 metros. No me pareció peligroso y continué mi camino hacia la 92 con NQS.

Ese día no sé qué me pasó -estaba pensando en otras cosas porque normalmente miraba antes de pasar por ahí- cuando a mitad del puente sentí un golpe en la cabeza. No podría decir si era el mismo hombre que había visto en El Virrey, solo sé que me empujó al suelo y me dijo "dame plata, dame plata".

Yo estaba en el piso, cogió mi cartera, sacó la billetera, pero yo no quería darle mi bolso porque allí tenía mi portátil. Le quité la billetera y le entregué 70 mil pesos para que me dejara tranquila. Intenté gritar, entonces me cogió por el cuello y me tapó la boca para que no llamara la atención.

Nos trenzamos en una pelea. Yo hacía el esfuerzo de levantarme, sin éxito por los tacones que se enterraban entre las piedras del puente, mientras él se empeñaba en tirarme al suelo. "¡No puede ser! Yo tengo que luchar, salir de esta", pensaba durante la pelea.

El ladrón estaba nervioso. Preocupado, miraba hacia los lados por si venía alguien. No quería que nos vieran los conductores de los carros peleando. Luego, me pegó en un ojo y empuñó un cuchillo. Yo casi se lo quito de la mano, entre tanto, él me decía: "te voy a matar, te voy a matar si te quieres morir".

Entonces me cogió boca abajo, se sentó encima mío y ahí debió ser cuando me metió el cuchillo en la espalda. Corrió hacia el puente peatonal, subió y empezó a revisar la cartera.

Yo me quité los zapatos para poder moverme mejor, y busqué la otra subida del puente peatonal para alcanzarlo.

Me di cuenta de que estaba herida cuando comencé a subir, porque tenía la espalda mojada y empecé a sentir fatiga. En ese momento, el pulmón se debió empezar a llenar de sangre.

Aparecieron dos vigilantes. Dijeron que irían tras él, aunque minutos antes no me habían ayudado para evitar el enfrentamiento. Uno de ellos fue a ver qué había pasado con mis cosas; encontraron el bolso, pero no tenía el portátil ni uno de los celulares que llevaba.

Me quedé sentada en el suelo, luego, no sé de dónde, apareció la Policía, entre ellos el 'ángel guardián' de esa noche, quien me pidió el teléfono de un amigo para que me acompañara al hospital.

Una vez allí, esperé dos horas antes de que me atendieran en urgencias. Me desvanecí durante la sesión de rayos X. Dijeron que había sido un paro respiratorio. A la una de la mañana me entraron a cirugía para cerrar las dos puñaladas de la espalda y la del brazo derecho.

Después de este atraco, pienso seguir cruzando por ahí, pero si tengo plata o algo de valor, lo voy a hacer con mucho cuidado.

Laura Luse
Reportera Ciudadana