Balada imprecatoria contra los listos

Balada imprecatoria contra los listos


25 de mayo de 2010, 05:00 am

Un poema de Álvaro Mutis, que lleva ese título, es despiadado con los avivatos: "Ahí pasan los listos. Siempre de prisa, alertas, husmeando la más leve oportunidad de poner a prueba sus talentos, sus mañas, su destreza al parecer sin límites (...)". En las campañas electorales, los listos pululan aunque no den la cara.
Presentan ante el público -lo creen incauto- su máscara de ovejita, mientras por dentro afilan fauces: que yo soy el continuador de la política de Seguridad Democrática, dicen, por ejemplo, para hacer olvidar sus descalificaciones al Presidente, sus groseras exigencias de que renunciara, su oposición "filosófica" a la cooperación ciudadana con la autoridad pública. Fue uno de los listos, en su columna de El Espectador, el que inventó la insolencia de que un puente que exigía, reivindicaba y anhelaba todo Córdoba, lo había hecho construir el Presidente para su propio beneficio.

¡Sí!, bien dice el poeta: "Vienen, van, se reúnen, discuten, parten. Sonrientes regresan con renovadas fuerzas. Piensan que han logrado convencer, tornan a sonreír, nos ponen las manos sobre los hombros, nos protegen, nos halagan, despliegan diligentes su abanico de promesas y de nuevo se esfuman como vinieron, con su aura de inocencia satisfecha (...)". Los listos, buscando el favor del voto, dijeron estar dispuestos a combatir a las Farc con igual entusiasmo que Uribe; pero, olvidadizos, se salieron del guión y cuestionaron la legitimidad y la ética de la operación crucial: la de la muerte de 'Reyes' y la confiscación de sus archivos. Ahora, dizque cobrará a Uribe y a Santos su patriotismo y valentía y que si es elegido los extraditará a Ecuador. "¿Por qué no buscaron cooperación con el gobierno del Ecuador?, pregunta. (...) Eso es el arte de gobernar, me hubiera ido a Quito y le presento al Presidente las evidencias de la presencia de 'Reyes' y lo enfrentamos juntos". Ya me imagino la recocha que habrían hecho Correa, Chávez, Larrea, Chauvín y 'Reyes' con ese plan de nuestro Presidente. Un periodista le preguntó que cómo se le había ocurrido amenazar a Santos y a Uribe con extraditarlos a Ecuador: es que no había desayunado, respondió. Por eso dice Mutis de los listos: "Jamás aceptarán que a nadie persuadieron. Porque cruzan por la vida sin haber visto nada, sin haber escuchado nada, sin dudas ni perplejidades (...)".

Los listos proclamaron liquidar el Sena para "redimir a los patronos del insoportable peso de los parafiscales" y predicaron la rebaja tanto del salario mínimo como de la remuneración de los médicos.
Cuando oyeron, otra vez, las exclamaciones furiosas del público, 'buscavotos' como son, mandaron callar a sus genios, futuros premios 'innobel' de economía.

Canta Mutis: "Todo cuidado, toda prudencia, de nada valen con ellos, ni vienen a cuento. Su efímera empresa, al final, ningún daño logra hacernos. Los listos, os lo aseguro, son inofensivos (...) Ignoremos a los listos y dejémoslos transitar al margen de nuestros asuntos y de nuestra natural compasión a mejores fines destinada". Astutos y listos, desprestigian a las figuras de las campañas contrarias: a todos incriminan, urden artículos difamatorios en la extensa red de medios donde pueden influir, que van desde Canadá, pasan por Washington y llegan a la Argentina, en donde una pareja de astutos gobierna. Los listos son ladinos, saben que las infamias deben ser voceadas (o, mejor, vociferadas) por premios Nobel, obispos o poetas; y eso lograron.

El rey de los listos, escribió en su programa presidencial: "Los niños y niñas tienen derecho a ser deseados o deseadas, por lo que es impostergable una política pública en materia de salud sexual y reproductiva" (capítulo 14 numeral 4). ¿Con qué nos saldrá ahora para explicar ese Manifiesto Pederasta? Cuando leí esa barbaridad, dije con Mutis: "De los listos no habla el Sermón de la Montaña. Esta advertencia del Señor debería bastarnos".