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Con C de Civets

Para la inmensa mayoría de los colombianos, la civeta es una especie desconocida. Se trata, según el diccionario, de un pequeño mamífero nocturno que es pariente lejano de los gatos y vive en las selvas de Asia y África. Quizás su característica más curiosa es que la variedad que habita en Indonesia y Filipinas se alimenta de granos de café, que al pasar por el tracto digestivo y ser expulsados por el animal se convierten, después de haber sido juiciosamente lavados, en el 'tinto' más caro y sofisticado del mundo: 40 dólares la taza o más de mil dólares la libra en Nueva York.

Pero esa no es la razón por la cual el Paradoxurus hermaphroditus, que es su nombre científico, merece ser destacado. En este caso, el motivo tiene que ver con un término acuñado por Michael Geoghegan, presidente del banco anglochino HSBC, en un discurso pronunciado el pasado 27 de abril en la Cámara de Comercio de Hong Kong. En esa oportunidad, el ejecutivo sostuvo que en la década que comienza hay que prestarle atención a un grupo de economías emergentes, a las que describió como los Civets (Civetas, en español).

El acrónimo comprende a un conjunto de países integrado por Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica. Para Geoghegan, cada una de esas naciones tiene una población de buen tamaño, joven y en crecimiento, además de un sector productivo dinámico y diverso. De la misma manera, todas se identifican por contar con un sistema político estable y un futuro brillante. Por tal motivo, "cualquier compañía con ambiciones globales debe actuar ahora en relación con esos mercados. (...)
Hay que ir a donde están los negocios", sostuvo el banquero.

Semejante distinción puede sonar sorpresiva, pero refleja la cada vez más firme convicción de los analistas sobre el cambio fundamental que está ocurriendo en el planeta. Y es que si hasta hace poco los motores del desarrollo global estaban ubicados en Estados Unidos y Europa, todo indica que el liderazgo ha cambiado. Primero fueron los Bric, otra sigla que representa a Brasil, Rusia, India y China. Ahora, a ese club, hay que sumarle los Civets.

Quien tenga dudas sobre esa afirmación no tiene más que darle una mirada a lo ocurrido en los últimos meses. De un lado, está la crisis ocasionada por la enorme deuda de Grecia, que hizo necesario un paquete de ayuda sin precedentes en el Viejo Continente. Paquete que, por cierto, no ha servido para que retorne la confianza, pues hay temores sobre la estabilidad de España, Portugal, Italia e Irlanda, además de dudas respecto a las posibilidades de supervivencia del euro, la moneda que comparten 16 naciones de la zona comunitaria.

Por otra parte, es notorio el repunte de las economías emergentes. No solo China ha vuelto a una tasa de crecimiento de dos dígitos, sino que América Latina debería superar el 4,5 por ciento este año, según la Cepal. En contraste, la cifra para la Unión Europea sería cercana al 1 por ciento, mientras que a Japón no le iría mucho mejor. De acuerdo con estimaciones del Fondo Monetario, mientras el PIB de los países más ricos avanzará en 2,3 por ciento, el de los emergentes lo hará en 6,7 por ciento, en promedio.

En medio de semejante dinámica, es destacable que Colombia, el mismo país que fuera considerado un "Estado fallido" a comienzos del presente siglo, entre a encabezar los Civets. El grupo, sin duda, es heterogéneo, pues las diferencias étnicas, culturales, geográficas y religiosas de sus integrantes saltan a la vista. Sin embargo, a todos sus miembros los une un inmenso potencial en materia económica. El mismo que, en el caso colombiano en particular, merece ser reconocido y promovido por quien llegue a la Casa de Nariño el próximo 7 de agosto.

editorial@eltiempo.com.co

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
25 de mayo de 2010
Autor

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