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Narcotevé recargada (El otro lado)
Por Ómar Rincón, crÃtico de televisión.
Y sigue el boom de la narcotevé. Y sigue generando emoción y expectativa. Y muchos se rasgan las vestiduras. Y más son los que gozan. ¡Viva la narconación, la narcopolÃtica, la narcocultura!
El Cartel 2 llegó. Y cuenta otra vez, la otra versión de la historia de la patria: un paÃs tomado por los narcos. Un Estado donde la justicia, los polÃticos y los militares están al servicio de la mafia. Una sociedad donde las mujeres se mueren por tener tetas y billete y ser mantenidas. Una cultura en la que todo vale para salir adelante. Y no nos podemos quejar, porque si no salga y vea a los polÃticos, el gobierno, los empresarios, la justicia, las mujeres, y
verá cómo nos parecemos.
El Cartel 2 está bien hecho en lo televisivo. Producción a la lata. Billete de producción. Y todos queriendo actuar al narco de su vida. Y todas gozándose ser la prepago del momento.
Alucina cómo sabemos hacer de traquetos, narcos, corruptos y prepagos. ¡Pura actuación natural! Impresiona cómo en lo visual grotesco y el exceso somos expertos. Gusta el ritmo en que todo
pasa y nada queda. No hay moral, hay billete y a las que sea.
El Cartel 2 parece más una comedia que un drama o tragedia. Cada actor quiere ser más sobreactuado y chistoso que el otro; busca hacer reÃr, se rebusca dichos populares para ganar en
autenticidad y poco se actúa personajes ¡Y qué decir del mexicano! ¡Es un chiste! ¡Una caricatura! ¡Una burla!
El Cartel 2 está buscando pasar el problema de Colombia a México. Sólo que a los 'manitos' no les va a gustar mucho su caricatura. Allá el narco no da risa, produce miedo. Allá duele en el
orgullo patrio, aquà lo narco es nuestra patria. En México no se está para narcochistes.
La historia no tiene novedad sobre El Cartel 1. El relato es más bien aburrido. El cuento ya nos lo sabemos y no hay mucho más que decir. El chistosito protagonista de Cadavid quiere tanto ser
chistoso que lo que dice suena a boberÃa o a Sábados Felices. Y uno se va como aburriendo. El cabo ya no sabe qué dicho o gesto o animal inventar. Los amigos de don Mario no le sacan una
emoción a nada, qué mal actúan. O sea, más bien aburridita la cosa.
Pero no importa. La ficción debe generar identificación. Y El Cartel 2 nos muestra cómo somos de verdad, asà vive la nación ilegal, es una oda al guabal que nos habita en estética y ética. Y nos permite reÃrnos y gozarnos de lo vivarachos que somos. ¡Qué festÃn de colombianidad! Nos vemos, nos reconocemos y nos reÃmos. ¡Viva Colombia!
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Gente
- Fecha de publicación
- 23 de mayo de 2010
- Autor
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