Patrocinado por:
El mejor candidato
Dentro de una semana, 30 millones de colombianos tendrán la oportunidad de participar en las elecciones en las cuales se definirán ya sea el próximo Presidente de la República o los nombres de los dos finalistas que se enfrentarán en una segunda y última vuelta el 20 de junio. Ese momento crucial ocurre después de una campaña atípica, que acabó siendo más corta de lo normal debido a la incertidumbre que rodeó durante varios meses la suerte del referendo reeleccionista. Pero, así y todo, es necesario decir que el tiempo fue suficiente para contrastar estilos y personalidades, lo cual hace pensar en la conveniencia de que, en futuras contiendas, el cronograma se restrinja a un lapso más corto, inferior en todo caso al año que tradicionalmente se emplea en estos asuntos.
A lo largo de la campaña, los electores han tenido amplias oportunidades para comparar los distintos programas hechos por quienes aspiran a llegar a la Casa de Nariño. El análisis de las propuestas deja claro que el abanico de candidatos es de muy alta calidad y que, más allá de sus diferencias en temas puntuales, todos han estudiado a fondo los problemas nacionales. En contraste con lo que ocurre en otros países de América Latina, los postulantes a ocupar la Presidencia no han sido dados a las posiciones extremas ni a las soluciones irrealizables. El populismo, tan en boga en otras latitudes, ha brillado por su ausencia.
Sin embargo, en medio de la categoría notable de ese grupo, es necesario escoger a una persona que, según el albedrío de cada uno, les garantice un mejor futuro a esta nación y a todos y cada uno de sus más de 45 millones de habitantes. En el caso de EL TIEMPO, ese ejercicio nos lleva a apoyar el nombre de Juan Manuel Santos, quien representa al partido de 'la U', como futuro sucesor de Álvaro Uribe.
Los fundamentos de esa determinación son varios. En primer lugar, Santos tiene una valiosa experiencia como servidor público, que complementa una brillante preparación académica y un exitoso tránsito por el sector privado. Su desempeño en los ministerios de Comercio, Hacienda y Defensa lo ha capacitado en tres áreas que son trascendentales para garantizar que haya prosperidad, empleo y desarrollo social y que la paz sea un anhelo cada vez más cercano. En segundo término, su nombre asegura que haya continuidad con un Gobierno que ha sido exitoso y que el próximo 7 de agosto entregará un balance muy diferente del que recibió en el 2002. Esa promesa de mantener el rumbo es imprescindible, como también lo es la de poder introducir, con toda la legitimidad, correctivos en lugares en donde son necesarios ajustes importantes.
A su favor, Santos tendrá significativas mayorías en el Congreso, que deberían permitir el paso de reformas en diversos sectores, los cuales van desde los asuntos tributarios hasta los de la salud. El amplio espacio para gobernar es clave en un país en el cual el Legislativo debe hacer uso de su independencia para ejercer las labores de control que le asigna la Constitución, pero también ser capaz de trabajar con el Ejecutivo en el examen de las distintas iniciativas que pongan a su consideración.
Además de los elementos de preparación, continuidad y gobernabilidad mencionados, es imposible pasar por alto uno subjetivo. Como es bien conocido, Juan Manuel Santos tuvo una larga e ilustre carrera en EL TIEMPO, el diario que perteneciera a su familia y del cual fue socio hasta hace poco. Fue en esta casa periodística donde, aparte de merecidos galardones a su tarea reporteril, se ganó el respeto y admiración de cuantos laboraron a su lado. Es precisamente porque conocemos de primera mano su capacidad de trabajo, su honestidad sin tacha, su inteligencia y su compromiso indeclinable con Colombia, por lo que recomendamos su nombre sin ambigüedades.
Por tales razones, no nos cabe duda de que el candidato de 'la U' también sabrá escuchar la voz de inconformismo de los ciudadanos que no desean que todo siga igual. Hay en el país demasiada corrupción, desigualdades y violencia, que son al tiempo causa y efecto de nuestros principales males. Es necesario, por lo tanto, introducir un cambio para acabar de una vez por todas con la politiquería y castigar de manera ejemplar a quienes se enriquecen con las arcas públicas. Asimismo lo es el promover políticas para generar empleos formales y dirigir la acción del Estado a sacar de la pobreza y la miseria a millones de personas que demandan un futuro mejor. No menos importante es mejorar la seguridad en las ciudades y buscar la paz como propósito indeclinable.
Hecha esa declaración, es indispensable reiterarles a nuestros lectores el profundo respeto que nos merecen quienes escojan otras opciones, tal como ocurre en los sistemas democráticos. Por ese motivo, desde el comienzo mismo de la campaña hemos buscado informar al público de manera eficiente y oportuna, cubriendo en forma equilibrada a los diferentes candidatos en su quehacer diario. Todos ellos han podido, además, expresar directamente sus opiniones en estas páginas editoriales, al tiempo que los columnistas habituales y ocasionales han manifestado sus preferencias dentro de la más amplia libertad. Así ha sido y así seguirá siendo, sin importar el veredicto de las urnas el próximo domingo.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 22 de mayo de 2010
- Autor
Patrocinado por:





