Barrancos de Quindío son atractivo turístico gracias a Efrem, un mecánico que les dio vida y forma

Barrancos de Quindío son atractivo turístico gracias a Efrem, un mecánico que les dio vida y forma

Un quindiano que reparaba vehículos convirtió las laderas de su departamento en el 'taller' donde crea murales, con enormes figuras de piedra.

1 de mayo de 2010, 05:00 am

Efrem Fernández, un quindiano de 75 años, empezó desde hace 40 a escarbar en los barrancos, que abundan en las laderas del departamento, para darles vida y forma.

De esta manera nació el arte que Efrem bautizó como 'barranquismo'.

Este artista, sin estudios sobre color, formas y sin mucha técnica -pues cuando le dio por tallar rocas y barro se dedicaba a la mecánica-, dice que sus uñas sucias son la prueba de su curiosidad por la tierra.

La primera obra que talló fue un barranco en la vía entre Armenia y Calarcá, que tenía un par de huecos a los que Efrem les vio forma de nariz.

"Recuerdo que en ese sitio había un par de huecos que daban la forma de las 'olletas' de una nariz. Me entró curiosidad; por eso le hice la nariz. Pensé que la iban a dañar, pero resultó lo contrario: me apoyaron para que la terminara", dice el artista.

Efrem recuerda que sus conocidos le preguntaban cuándo iba a terminarle la cara a esa nariz. "No sabía qué hacerle; me puse a pensar como los indígenas, y sobre todo en cómo ellos adoraban al Sol. Y por supuesto hice el Sol. Luego me preguntaron cuándo iba a terminar el mural. No sabía qué era un mural. Investigué y me di cuenta de que era una seguidilla de figuras. Hice la Luna y a Jesucristo. Esa obra la llamé 'La creación'".

Con 'La creación' nació el 'barranquismo' y también nació la fama de artista para Efrem, que dejó de ser mecánico luego de ganar el premio del Primer Salón de Artistas Quindianos.

"Muchos pensaron que un mecánico no podría ser artista. Creyeron que iba a desaparecer apenas me ganara el premio, cosa que no sucedió", asegura el hombre que, apoyado en un bastón, no ha dejado de tallar barrancos. A la fecha, son 25 sus murales 'barranquistas' en el Quindío.

Efrem dice que el arte italiano influenció en su visión de artista.

"Pensé que si ellos podían hacer tantas esculturas de mármol, yo ¿por qué no podía hacerlas con barrancos?", manifiesta.

A pesar de la aceptación que tiene su obra, y de que muchos turistas detienen sus carros en las carreteras del Quindío para hacerse fotos con sus figuras talladas, su familia no lo siguió en su camino como artista.

"El 'barranquismo' es lo que me gusta hacer, pero mi familia no está de acuerdo, pues dicen que, por mis locuras, somos pobres. Aseguran que por eso perdí la pensión de las Empresas Públicas de Armenia, porque mi jefe me despidió dizque porque allá no necesitaban artistas", comenta.

"Soy artista desde que cumplí 36 años. El resto de mi vida fui un obrero. Me siento solo, pero con mi obra me hice un futuro", concluye Efrem.

Aunque él ya casi no puede caminar, en los últimos días le ha dado por pintar y retocar sus obras. Como no lo puede hacer solo, anda con dos ayudantes.

"Los superviso desde las avenidas, les digo qué hacer y ellos lo hacen como si fuera yo. Me gustaría que todos los barrancos de mi Quindío fueran obras de arte. Aún me siento con la capacidad de hacerlo. Lo único que me hace falta son los recursos, que ninguna entidad me ha ofrecido", dice.

YEISON GUALDRÓN
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
ARMENIA