Te dejé por loca

Te dejé por loca


27 de abril de 2010, 05:00 am

Hace unos días estuve en Valledupar por cuestiones de trabajo y en la ciudad se sentía ya la euforia del Festival de la Leyenda Vallenata. Siempre me han gustado el viejo son y el vallenato clásico, y de hecho ya hace algunos años trabajé sobre los imaginarios del amor que son transmitidos por las letras de muchos géneros de canciones y, entre ellos, del vallenato.

Tal vez por eso durante este viaje me concentré en oír los mensajes de los vallenatos de hoy. Tengo que confesar que me sorprendí, pues las canciones de ahora ya no hablan, como solo sabían hacerlo en el Caribe, de la seducción y de la conquista amorosa, con matices poéticos que lograban hacernos soñar: "Voy a hacerte una casa en el aire solamente pa' que vivas tú" o "Un grande nubarrón se alza en el cielo, ya se aproxima una fuerte tormenta, y ahí llega la mujer que yo más quiero, por la que me desespero y hasta pierdo la cabeza".

Esto era el vallenato de mi generación. Pero el de hoy habla mayoritariamente del despecho masculino. En efecto, al oír las letras de estas nuevas composiciones, uno se sorprende del sufrimiento de los hombres de Valledupar y de lo falsas y engañosas que pueden ser sus mujeres. De verdad creo que en esa región del país asistimos a una transformación sociológica que ningún académico pudo prever.

Allí, los hombres son constantemente engañados por perversas mujeres y tienen que abandonarlas para no seguir sufriendo tanto: "Te dejé, te dejé, por loca, por mala, por loca, porque un solo dueño no alcanza pa' tu corazón...". Ellas, en realidad, solo quieren ser mozas o amantes, seres indolentes ante el deseo de los hombres por construir una relación formal: "Vas a quedar de moza porque quieres, pero si es lo que quieres yo te dejo (...) si decidiste darte un revolcón con alguien porque te provoca...". La vida de estas mujeres vallenatas es un caos de desenfreno y lujuria: "Y goza todo lo que quieras, baila en discotecas, juega en los casinos y no te pierdas fiesta, tu vida se está perdiendo, cambia, por favor...". No, de verdad, pobres hombres, qué vida más sufrida la de ellos.

Y ya hablando en serio, me preguntaba cómo explicar la distancia entre la realidad sociológica de esta región y los mensajes que transmiten hoy estas canciones vallenatas.Porque, todos lo sabemos, en la costa caribe son en su mayoría los hombres quienes son infieles, amorosamente desordenados y felices con la idea de tener varias mozas o varias queridas, como se las llama en la región (a propósito, ¿las queridas son más queridas que las mujeres oficiales?).

Y me pregunto, entonces: ¿por qué los hombres le cantan a un despecho que no existe? Me atrevería a pensar que el vallenato de hoy le canta en realidad al temor de los hombres ante una profunda transformación de las mujeres en las últimas dos décadas; mujeres ahora más autónomas, menos pasivas y aguantadoras; más noctámbulas, más presentes en la vida pública y ya conscientes de ser merecedoras de unos amores libres de engaños y maltratos. Temores de los hombres que se expresan en las canciones vallenatas a través de estas imágenes negativas sobre las mujeres, imágenes que en realidad solo parecen un reflejo de ellos mismos y de lo que temen perder.

Algo interesante está pasando en la Costa con el proceso de cambio de las mujeres, quienes ya se están definiendo como sujetas de derechos, dispuestas a visibilizarse en los espacios públicos y a reivindicar una vida y unos amores libres de violencias. Y los hombres, asustados, ya lo presienten; en el fondo es una buena noticia; aun cuando no sé si lo sea para el vallenato.
* Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad