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Se desmovilizó una familia guerrillera en el Catatumbo

Hacían parte del frente 'Armando Cacua Guerrero', del ELN, al que pertenecían desde hace varios años.

El deseo de estar juntos llevó a los siete miembros de una familia de la zona rural de Hacarí (Norte de Santander) a desmovilizarse.

La iniciativa de desertar la tomó el pasado jueves una pequeña de 13 años, quien hacía 13 meses se había vinculado de manera activa al grupo subversivo que opera en la región del Catatumbo. Detrás de ella llegaron su mamá, su papá, sus hermanos de 11 y 19 años, la esposa de éste, de 16, junto con su hija de uno. 

"Me entregué a la tropa porque estaba cansada de que me castigaran cada vez que hacía algo malo. No me pegaban pero me regañaban, me trataban mal y de castigo me ponía a sembrar yuca", confesó la menor que motivó a los demás familiares a seguirla.

La madre de la niña, quien les colaboraba a los subversivos, asegura que cuando supo que su hija se había entregado, se fue a donde estaba la tropa a reclamarla, pero le dijeron que no se la devolverían, pues ella ya estaba en poder de las autoridades que le darían la debida protección.

"Fue entonces cuando tomamos la decisión de entregarnos nosotros también. Llamé a mi esposo y le dije que  no había otra salida, así que nos reunimos todos y nos entregamos al Ejército", explicó la señora, quien dijo que era la oportunidad para estar de nuevo todos, pues quedarse en esas condiciones en la finca era para ellos muy peligroso.

Además de la menor que promovió la desmovilización familiar, los otros integrantes activos del Eln eran su papá, que llevaba 15 años, y su hermano de 19 años, quien iba a completar un año como combatiente. Aunque a su mujer y a la pequeña hija de un año las tenía en casa de sus padres, él podía visitarlas a menudo, pues el campamento guerrillero no estaba muy lejos de allí.

"Cuando supe que mi hermana había desertado, pedí permiso, fui a la casa y después de hablar con mis padres nos tocó entregarnos a la tropa que estaba cerca. Creo que la decisión fue correcta, porque ya dos hermanos mayores lo habían hecho (uno al Eln y otro a las Farc) y lo importante es que ya está de nuevo toda la familia reunida", dijo el joven desmovilizado.

Por ahora, los siete miembros de este grupo familiar permanecen a disposición de la Brigada 30 del Ejército, con sede en Cúcuta, donde reciben asistencia humanitaria previo a su ingreso al Programa de Atención Humanitaria al Desmovilizado, que les ofrece beneficios en salud, educación, vivienda y formación para el trabajo.

"Espero seguir estudiando y recuperar el tiempo que perdí por un capricho y por creer que esa vida allá era bonita, como me lo decían", anticipó la menor de 13 años, quien antes de tomar las armas estudió hasta tercero de primaria.

Con ellos ya son 18 las entregas voluntarias de subversivos que buscan protección ante las tropas de la Trigésima Brigada del Ejército, siendo Norte de Santander junto con Cundinamarca, Meta y Caquetá los departamentos donde este año se han presentado más desmovilizaciones.

ARTURO PEÑALOZA PINZON
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
CÚCUTA

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
9 de febrero de 2010
Autor

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