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El tijeretazo

Todo indica que la ayuda de Estados Unidos contemplada en el Plan Colombia tendr谩 un nuevo recorte, cercano a los 55 millones de d贸lares. As铆 lo establece el proyecto de presupuesto enviado por el gobierno de Barack Obama al Congreso, que ahora enfrentar谩 el largo tr谩mite legislativo.

Las reacciones han sido negativas por el nada despreciable tama帽o del tijeretazo, y en medio de la campa帽a electoral varios candidatos y congresistas concluyeron, en forma prematura, que la disminuci贸n de la ayuda es un fracaso de la diplomacia colombiana, un castigo a los malos resultados de la pol铆tica antidrogas y hasta una expresi贸n de disgusto por la posibilidad de que haya una segunda reelecci贸n de 脕lvaro Uribe.

En realidad, el ajuste se ve铆a venir. Forma parte de una tendencia de largo plazo y responde a varios factores, como la propia naturaleza del Plan Colombia, que siempre fue concebido como una ayuda temporal: su versi贸n inicial ten铆a una vigencia de cinco a帽os, que despu茅s se prolong贸 a diez.

No menos importante es la situaci贸n actual de las finanzas gubernamentales en Estados Unidos -Obama acaba de anunciar un fuerte apret贸n- y el surgimiento de otras prioridades en el frente externo, como la guerra contra las drogas en M茅xico y el incremento de la presencia estadounidense en Afganist谩n.

Tambi茅n ha sido determinante la visi贸n del Partido Dem贸crata, que en los 煤ltimos a帽os ha abogado por una reducci贸n de la cuant铆a militar y de su proporci贸n frente a rubros de 铆ndole social. No por coincidencia, un grupo de senadores influyentes -con el presidente del Comit茅 de Apropiaciones, Patrick Leahy, a la cabeza- acaba de solicitarle al presidente Obama una reducci贸n de la ayuda. El Gobierno colombiano y la sociedad en general tienen que asumir esta tendencia de largo plazo como una realidad que obligar谩 al pa铆s a continuar la 'colombianizaci贸n' de algunos de los programas hasta ahora financiados por Estados Unidos.

Desde luego, el que la reducci贸n sea inminente y explicable no significa que sea deseable ni justa. El propio presidente Obama acaba de reiterar que las relaciones con Colombia corresponden a las de un aliado clave. Esa visi贸n deber铆a reflejarse en una estrategia efectiva de la Casa Blanca para superar el momento pol铆tico dif铆cil y evitar que el pulso entre dem贸cratas y republicanos siga manteniendo en el congelador el TLC con Colombia y alimentando las presiones por mayores reducciones en la ayuda.
Sobre todo cuando algunos de los rubros que van a salir m谩s afectados tienen que ver con la lucha antidrogas y con la fumigaci贸n, campo en el que no se han cumplido las metas de erradicaci贸n, aunque los resultados mejoraron en el 煤ltimo a帽o.

Ser谩 oportuna la visita programada para la pr贸xima semana del ministro de Defensa, Gabriel Silva, a Washington para argumentar que hay una relaci贸n entre el recorte de la ayuda y los resultados, que tanto interesan a Washington, en reducci贸n de cultivos il铆citos.

En todo caso, la pol铆tica exterior tiene que asumir el cambio en el clima de las relaciones bilaterales. Es indispensable buscar otros aliados, retomar el discurso multilateral de lucha contra las drogas y evaluar hasta d贸nde el famoso acuerdo de cooperaci贸n militar -el de las llamadas 'bases'- sustituir谩 a largo plazo la ayuda que ha llegado en la 煤ltima d茅cada dentro del Plan Colombia.

Publicaci贸n
eltiempo.com
Secci贸n
Editorial - opini贸n
Fecha de publicaci贸n
2 de febrero de 2010
Autor

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