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Los candidatos tienen que superar el miedo al debate
Entiendo el miedo de los candidatos presidenciales que no pertenecen a la coalición de gobierno a meterse en temas cruciales de debate con Uribe. El Presidente tiene un gran poder intimidatorio. Los altos registros en las encuestas inhiben a sus contradictores. Además, el astuto mandatario ha perfeccionado la estrategia de acusar a sus opositores de aliados de la guerrilla o de poner a circular historias escabrosas de su pasado y con ello ha neutralizado a muchos de sus adversarios.
Comprendo el temor, pero lo detesto. Me parece que les hace mucho daño al paÃs, a la actual campaña electoral y a los propios candidatos. El momento que vive la nación reclama hombres y mujeres de carácter. LÃderes valientes y estudiosos que entiendan los cambios que vive Colombia y que se atrevan a desnudar los errores y fracasos del actual gobierno. No veo otra manera de salir de la grave crisis en que nos estamos hundiendo.
La polÃtica de seguridad democrática ha llegado a su tope. Uribe no ha cumplido ni cumplirá la promesa de acabar con el conflicto armado. Mediante un incremento descomunal de la Fuerza Pública y de la inversión en defensa logró disminuir temporalmente los efectivos y las acciones de las guerrillas y los paramilitares, pero estas fuerzas están tomando un nuevo aire y un eventual litigio bélico con Venezuela puede catapultarlas.
Hay investigaciones y cifras confiables para demostrar la reactivación de grandes y poderosas organizaciones criminales con caracterÃsticas muy similares a los anteriores paramilitares y hay también datos certeros del reacomodo de las guerrillas. También hay estudios que señalan que no es posible seguir incrementando el gasto en la guerra. Los candidatos tienen que decirle estas verdades amargas a Colombia.
¿Esto significa que volvamos a tiempos pasados? ¿Que otra vez nos metamos en diálogos inútiles con la guerrilla? ¿Que bajemos la guardia ante las intromisiones del presidente Chávez en nuestros destinos? Ese es el coco de Uribe para asustar al paÃs y perpetuarse en el poder por mano propia o mediante alguno de sus aliados. El mundo ha cambiado, Colombia ha cambiado, los actores armados han mutado. Un proyecto de superación del conflicto y de reconciliación no puede ignorar las nuevas realidades. Los candidatos lo saben, pero no se atreven a decirlo.
Este, aunque es el principal tema de debate con Uribe, no es el único. La economÃa se está viniendo al suelo, el desempleo está creciendo y la crisis social en algunas regiones es pavorosa. Cuando la economÃa crecÃa, el Gobierno insistÃa una y otra vez en que se debÃa a la seguridad y a la confianza de los inversionistas. No mencionaba para nada el ciclo expansionista de la economÃa mundial. Ahora todo se lo achaca a la crisis internacional.
Alguien tiene que señalarle su errática polÃtica agropecuaria, mostrar sus compromisos con la especulación financiera y la gravedad de las fallas en las relaciones internacionales que nos han llevado a que no tengamos ni TLC con Estados Unidos ni un comercio normal con Venezuela y Ecuador. Colombia es un paÃs encerrado en un momento donde los éxitos económicos están atados a la fluidez de las relaciones internacionales. Ahà están Brasil y Chile para recordárnoslo.
La democracia se ha deteriorado enormemente con la primera reelección y con la pretensión obcecada de la segunda reelección, con el enfrentamiento con los organismos de justicia, con las escandalosas arremetidas de la corrupción desde los más altos cÃrculos del Gobierno.
Y esta es apenas una muestra de la larga lista de controversias profundas que se pueden tejer con el gobierno de Uribe si Fajardo, Pardo, Petro, Vargas Lleras, Noemà y los tres ex alcaldes de Bogotá se atreven a encarar al Presidente.
lvalencia@nuevoarcoiris.org.co
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 5 de enero de 2010
- Autor
- León Valencia
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