Mi reino por 'Pep' Guardiola/ 2009 visto por siete escritores

Mi reino por 'Pep' Guardiola/ 2009 visto por siete escritores

Todos los triunfos del Barcelona son nada al lado de su más grande victoria: contar con 'Pep'. Casi nadie es capaz de cuestionar una sola de sus decisiones.

25 de diciembre de 2009, 05:00 am

¿El triunfo del Barça? me pregunto antes de comenzar a escribir estas líneas. ¿Cuál de todos: el de la Champions, el del la Liga de España, el de la Copa Europa, el de la tripleta (como le llaman a estas tres victorias juntas), el de la Copa del Rey, el de la Supercopa de España, el de la Supercopa de Europa, el del humillante 6 a 2 contra el Real Madrid en mayo, el de los récords de goles, el que está por darse en el mundial de clubes dos días después de que yo entregue esto contra Estudiantes de La Plata?

No tenía una predilección marcada por este equipo hasta que lo vi jugar en la semifinal de la Champions contra Chelsea al lado de furibundo hincha culé. Él estaba feliz de saber que una mujer, una sola en el mundo siquiera, se unía a su obsesión por el fútbol, así como a su angustia por ese equipo con más de un siglo de historia que, durante el poco tiempo que lo he seguido (desde los noventa) ha ganado casi una decena de Ligas, por nombrar tan sólo algunas de sus hazañas, entre las cuales figuran también tres Champions o Liga de Campeones.

Pero no son ni el fútbol ni el Barça los que me desvelan, seamos sinceros. Debo admitir que mientras veía esa semifinal, podía palpar la calidad de un equipo de oficio como el Chelsea, frente a ese guapear del equipo azulgrana que, si hablamos de justicia, tal vez no merecía el triunfo que le dio Iniesta. A los catalanes los acompañó la fortuna, es cierto. Las faltas de Alves y Abidal debieron ser penales, pero el juez hizo caso omiso del asunto. Hubo también una mano de Piqué y otra de Eto'o y, aunque Ballack persiguió al árbitro para reclamárselo, tampoco le hizo caso. Nada de eso me hizo abstener de chorrear la baba ante la pantalla cada vez que veía a Josep Guardiola, director técnico del Barcelona, con su elegancia arrasadora en el campo.

No creo poder olvidar el momento en que 'Pep' empezó a correr para celebrar el gol de Iniesta en tiempo de reposición (para las que no entienden, cuando ya acabaron los 90 minutos oficiales de un partido). Dicen que tiene un estado físico tan bueno y estaba tan emocionado que corrió más rápido que el arquero suplente, Pinto. Para mí, el estado físico era lo de menos. El señor en sudadera que celebraba a un lado de la cancha con 'Pep' me tenía sin cuidado. En cambio, me acuerdo del vestido que tenía Guardiola, de sus zapatos, de la corbata delgadita que adornaba su cuello, de su barba recién nacida, de su pelito rapado, de sus ojos moros, de su boca, de cada uno de sus dientes... Para muchos, el triunfo del Barcelona tiene otros protagonistas: Iniesta, que anotó el gol milagroso al borde del final contra el Chelsea; Xavi, que guapeó como ninguno y armó jugadas como el pase para el segundo gol en la final contra el Manchester...hasta el parquito Messi que no se destacó como generalmente lo hace, aunque anotara uno de los goles ante el Manchester en la final.

No puedo entender cómo las mujeres se niegan a ese espectáculo fascinante del fútbol. No hay que entender mucho más allá de un fuera de lugar, una falta en el área y un tiro de esquina para disfrutar las pasiones que el fútbol refleja de manera descarnada, como lo puede hacer una obra de teatro, una película o una novela (Camus solía decir que el fútbol le había enseñado todo lo que sabía sobre las pasiones humanas). Pero es claro que, más allá de esta reflexión, lo que me movió a escribir estas líneas, y a amar el fútbol, y a declararme hincha del Barça, y a defender el que los hombres se enfermen por este deporte, es 'Pep' Guardiola.

Dicen que tuvo problemas de doping en algún momento de su carrera como futbolista, que jamás seguí. Muchos "barcelonistas" lo tildaban de mite (mito) cuando llegó a dirigir el equipo. Después de todos sus logros, casi nadie es capaz de cuestionar una sola de sus decisiones, e incluso aseguran que actualizó al dream team de Cruyff (su director técnico cuando ejercía en el campo de juego como centrocampista en los 90) hasta lograr incluso cambiar el término dream team por 'Pep' team. Yo no voy a anotar acá todas las razones que utilizaría un hombre para argumentar lo brillante de 'Pep' como técnico y estratega. Para mí 'Pep' es el gran argumento que deberían darles todos los hombres del mundo a sus mujeres para que dejen de detestar el fútbol. Tres segundos de 'Pep' en la pantalla me han hecho entender a cabalidad lo que es ser multiorgásmica. Y no creo que sea solamente por su figura, sino por la situación en la que uno lo ve cuando su equipo disputa un partido. No creo que sea posible ver esas expresiones en la cara y en los movimientos de un hombre tan guapo en otra situación diferente de esta, salvo un polvazo.

Todos los triunfos del Barcelona son nada al lado de su más grande victoria: contar con 'Pep'. Luego de verlo dirigir a su equipo en varios partidos, con un estilo que muchos tildan de "excesivamente intervencionista", declaré algo que podría repetir, aun cuando me dijeran por enésima vez que Guardiola parece no gustar tanto de las chicas: Mi reino por 'Pep' Guardiola, ese hombre dolorosamente bello que ha demostrado de su equipo lo que repiten todos sus hinchas: más que un club.

MARGARITA POSADA J.
Para EL TIEMPO