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Domesticar el maltrato animal
Circulan en el Congreso dos proyectos de ley cuya aprobación significarÃa un cambio drástico en las condiciones y el bienestar de los animales en el paÃs. Una de las iniciativas -de autorÃa del representante David Luna- busca actualizar el Estatuto de Maltrato Animal y asà endurecer los castigos contra quienes abusen de la fauna.
Las multas actuales, consignadas en la obsoleta Ley 84 de 1989, oscilan entre los 5.000 y los 50.000 pesos, sin que la reincidencia se castigue con un arresto del infractor. De convertirse en Ley de la República, quienes trafiquen, encierren, sometan a situaciones oprobiosas, exploten comercialmente y ataquen fÃsica y sicológicamente a animales salvajes y domésticos estarÃan sometidos a penas acordes con nuestros tiempos.
El debate parlamentario derivó en un comunicado público de uno de los gremios afectados por esta iniciativa parlamentaria: los cirqueros colombianos. Ellos aclaran que en sus espacios no hay castigos ni golpes a tigres, chimpancés y elefantes que hacen parte de su espectáculo. Sin embargo, otra historia cuenta la Asociación Defensora de Animales, que denuncia que los golpes con palos, látigos, choques eléctricos y condiciones oprobiosas de enfermedad y encierro son la constante dentro de los circos en Colombia. No hacen falta pruebas, sino sentido común, para deducir que no es con galletitas como un tigre atravesarÃa un aro en llamas.
La segunda iniciativa, impulsada por la senadora Elsa Gladys Cifuentes, pretende precisamente la prohibición de los circos con animales en todo el territorio nacional, la sanción contra zorreros que maltratan caballos, asà como a quienes les infligen dolor a sus mascotas y trafican con especies nativas. Ante este escenario legislativo, es momento para que se les permita a los defensores de animales realizar el monitoreo al que tienen derecho por ley. Sólo asà se lograrÃa develar la verdadera situación y los empresarios circenses podrÃan demostrar que el maltrato no hace parte de sus técnicas de entrenamiento. Evitar estas actividades de vigilancia es ir en contra de las sensibilidades actuales.
Una decena de paÃses, como Suecia y Noruega, prohÃben ya la exhibición de animales en circos. Esto derivó en la proliferación de espectáculos donde los únicos animales son seres humanos. Una transición en esa dirección serÃa deseable en el futuro próximo. Mientras tanto, Colombia debe ponerse a tono con la tendencia mundial mediante la actualización de su legislatura, rehabilitar a los animales maltratados, vigilar el trato en los circos y sancionar a los infractores.
editorial@eltiempo.com.co
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 16 de diciembre de 2009
- Autor
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