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Ciclovía de Bogotá cumple 35 años este lunes

Celebración coincide con lanzamiento de un libro que cuenta las experiencias de 30 ciudades de Colombia y el mundo.

Bicisenda en Argentina, Vía Verde de la Campiña en algunas ciudades de España y ciclovía en Colombia, Venezuela y México.

No importa cómo se le llame. Importa que sea la calle para la gente, para que hombres, mujeres, niños y mascotas vayan caminando, en bicicleta, en patines o en patineta. Como quedó una vez más demostrado el jueves con la ciclovía nocturna de Bogotá.

Y en el libro Ciudadanos, calles y ciudades: las Américas unidas por una ciclovía, de la fundación Ciudad Humana, que se lanzará en abril próximo, están las historias de 30 ciclovías de América Latina, 10 de ellas de Colombia, con fotos y textos que muestran sus características.

Además, este lunes se cumplen 35 años del primer intento de ciclovía en la ciudad.

Aunque fue en 1976 cuando Luis Prieto Ocampo, alcalde en ese momento, firmó los dos decretos que le dieron vida a la ciclovía: 566 y 567 de 1976, lo que pasó en diciembre de 1974 fue histórico: se armó un circuito por las carreras 7a. y 13 entre calles 32 y 39.

Rodrigo Castaño Valencia, Jaime Ortiz y Fernando Caro Restrepo, tres yuppies de la época, se inventaron el circuito en pleno centro.

No fueron solitarios mosqueteros. Detrás de ellos hubo mucha gente, como una mujer llamada Liliana Villegas y sus amigas, que estudiaban diseño textil en la Universidad de los Andes, que hicieron los avisos; los medios de comunicación y la mamá de Castaño, Gloria Valencia, que puso la voz para invitar a los bogotanos.

Hoy es un modelo repetido en varias partes del mundo. Y un orgullo para la ciudad aunque sus 121 kilómetros actualmente sean menos porque la calle 26 se adecúa para TransMilenio y en un sector de la Boyacá, entre la calles 80 y la 127, se encuentre suspendida con la disculpa de que por las grandes obras de la ciudad, los carros necesitan espacio.

Según Ricardo Montezuma, de Ciudad Humana, la ciclovía bogotana ha tenido cinco grandes momentos: "Con Augusto Ramírez Ocampo como alcalde, cuando fue un boom, a principios de los 80; su resurrección, en la primera alcaldía de Antanas Mockus; el gran impulso que le dio Enrique Peñalosa, que la internacionalizó; las encuestas que se hicieron de la ciclovía en el segundo gobierno de Mockus y el relanzamiento que le hizo Lucho Garzón, con la organización de los quioscos".

"Esos primeros 21 kilómetros de ciclovía que tuvo Bogotá son la 'mama grande' de las experiencias del mundo", dice Montezuma. Y tal vez el aporte más valioso de esta experiencia es que acabó con los estratos: en la ciclovía todos somos iguales.

El libro como experiencia de amor a la calle Como tal, 'Ciudadanos, calles y ciudades: las Américas unidas por una ciclovía', se empezó a escribir en el 2002, según Ricardo Montezuma, de la fundación Ciudad Humana, entidad a cargo de su realización con el respaldo de varias organizaciones mundiales que apoyaron su creación.

En su lanzamiento, en abril del 2010, se hará una exposición en Ciudad de México, Barcelona y París, entre otros puntos del mundo.

Montezuma contó que el libro será publicado en inglés y en español.

Los significados que tiene la ciclovía Cada domingo o festivo (con excepciones muy contadas, como Año Nuevo o regreso de puente después de Semana Santa), entre las 7 a.m. y las 2 p.m. Bogotá disfruta de su ciclovía.

En promedio y según estudios del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), en cada jornada salen hasta un millón de personas (si se trata de un día soleado).

En total, el IDRD dispone de 2.500 personas para el buen desarrollo de la ciclovía. Hay 700 vendedores autorizados en quioscos (uno principal y su ayudante).

La inversión en cada jornada es de 30 millones de pesos.

Y ha tenido momentos históricos, como en junio del 84, cuando el entonces alcalde Augusto Ramírez estuvo en la ciclovía con Martín Ramírez, ganador del Dauphiné Libéré de ese año, quien en carro recorrió las calles que ya eran de los peatones y nadie se quejó, según Montezuma.

Agrega que las experiencias más importantes de ciclovía hoy están en las ciudades estadounidenses de San Francisco, Portland y Chicago, porque la comunidad se ha apropiado de ellas.

Las de los lugares con estaciones se hacen, en su mayoría, los domingos del verano (julio y agosto en el norte, y diciembre y enero, en el sur).

"En cada lugar sus habitantes le han puesto su sello", dice Montezuma. A él le gusta que en Ciudad de México y Guadalajara la gestión es similar a la de Bogotá, aunque en la primera el Gobierno, para evitar la proliferación de ambulantes, regala desde el arreglo de las bicicletas hasta el agua. Las de Quito y Santiago de Chile son privadas.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
12 de diciembre de 2009
Autor

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