Gran encuesta Credencial de fin de año: ¿A cuál candidato confiaría usted el cuidado de sus hijos?

Gran encuesta Credencial de fin de año: ¿A cuál candidato confiaría usted el cuidado de sus hijos?

Credencial quiso averiguar cómo es la percepción de los candidatos a la Presidencia de la República, a partir de una pregunta ¿a cuál de estos candidatos confiaría usted el cuidado de sus hijos?

27 de noviembre de 2009, 05:00 am

 Aunque no necesariamente usted le confiaría el cuidado de sus hijos a la misma persona a la que le confiaría el manejo del país, sí hay coincidencias en el grado de confianza que generan los candidatos entre los entrevistados.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, confianza es "la esperanza que se tiene en alguien o algo". De igual manera confiar es "encargar o poner al cuidado de alguien algún negocio u otra cosa. Depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa". Estas definiciones muestran la presencia de tres elementos de la confianza: expectativas, reputación y optimismo.
La confianza que la gente tiene en un candidato importa mucho, porque en una comunidad la confianza emerge cuando se comparte con ese candidato un conjunto de valores morales que crean las expectativas de un comportamiento honesto en forma regular.

Por eso para averiguar el grado de confianza de los colombianos frente a los candidatos quisimos preguntarlo en forma indirecta por medio de interrogantes que indican lo socialmente correcto, a través de relaciones cotidianas de seguridad entre las personas. Como a quién le dejaría el entrevistado sus hijos,  ¿a cuál de los candidatos le prestaría plata? (la respuesta supone que se la va a devolver); ¿con cuál se quedaría en una isla desierta? (la respuesta supone posibilidades de convivencia y de colaboración para la supervivencia); ¿a cuál le confiaría la paz de Colombia? (la respuesta supone la capacidad de defender el país tanto de las agresiones internas como de las externas); ¿a cuál de los candidatos prefiere como embajador de Colombia ante el mundo? (la respuesta supone que es el candidato que mejor nos representa y que mejor nos interpreta).

La encuesta encargada por CREDENCIAL a Ipsos-Napoleón Franco también intenta establecer qué tan a la derecha o izquierda está el país tras siete años de gobierno de Álvaro Uribe, y cuán partidario del diálogo con la guerrilla quisieran ver los colombianos a su próximo Presidente.

Para establecer el grado de conocimiento de los colombianos frente a cada candidato la encuestadora Ipsos-Napoleón Franco les pidió clasificarlos por sus principales defectos y sus principales cualidades. Y finalmente les solicitó a los encuestados relacionar a cada candidato con un animal, en el marco de una novedosa técnica de encuesta conocida como 'zoopolítica', que consiste en una evaluación de imagen de candidatos, a través de preguntas indirectas para establecer lo que significan o trasmiten a la ciudadanía los candidatos.

La zoopolítica aplicada en una encuesta busca aplicar los lugares comunes en las respuestas de los entrevistados a través de preguntas poco obvias de asociación con animales. Lo interesante de las respuestas obtenidas no está específicamente en el animal mencionado sino más bien en lo que cada uno de estos representa o significa para la gente. Hay significados comunes, generalmente asociados con diferentes animales, pues por sus características, comportamiento y la relación que establecen con los humanos, es común asociar al perro con seguridad y protección más que con temor y amenazas. La asociación con el león significa dominancia, autoridad y fuerza. Con el águila, poder, majestad y alto vuelo.

Aunque es claro que los significados que se proponen para cada animal mencionado no son los únicos posibles, para los analistas queda abierta la posibilidad de encontrar aún más riqueza en la información recolectada.

En general, los colombianos continúan pensando que el país va por buen camino. Así lo reconoce el 47 por ciento de los encuestados, pero esta cifra muestra claramente un descenso, pues hace ocho meses casi todas las encuestas arrojaban un 70 por ciento de optimismo.

Sin embargo, les pedimos a los encuestados establecer cuánto se dañaría ese buen camino si Uribe ya no estuviera en el poder, y qué tanto podría deteriorarse si él continuara en la Presidencia. La percepción para los colombianos es que los cambios de gobierno son buenos. La diferencia está en el grado de incertidumbre (los que dijeron no saber) que existiría en un gobierno con Uribe y en uno sin él. Es sorprendente cómo la incertidumbre sobre el futuro sube al 34 por ciento si a la gente se le pregunta qué sucederá con el país si Uribe no es el Presidente, mientras que la duda se reduce a un 9 por ciento si el Presidente continúa en el poder.


Desempleo, mayor dolor de cabeza

Sorprendente pero no imprevisiblemente, la mayor preocupación de los colombianos ya no es el problema guerrillero, que sigue registrando alto pero menos que en los dos gobiernos de Uribe. El primer puesto en las preocupaciones se lo lleva ampliamente el desempleo con el 79 por ciento. Muchos se confiesan preocupados, pero no necesariamente por estar desempleados sino porque temen llegar a estarlo o porque alguien de su entorno lo está.

Igualmente notable es que por primera vez las relaciones internacionales de Colombia, y concretamente con Venezuela, preocupan a los colombianos por encima del tema guerrillero.

Con Uribe o sin Uribe...

Desglosadas las preocupaciones de los colombianos en cuanto a si las cosas empeorarían, seguirían iguales o mejorarían con Uribe o sin él, las respuestas indican que con Uribe los problemas se aliviarían o, en el peor de los casos, seguirían iguales. Pero curiosamente, los colombianos perciben que sin Uribe, tampoco empeorarían necesariamente sus problemas. La diferencia entre los dos panoramas es el tema de la incertidumbre, que se dispara sin Uribe en el gobierno.
 
El Presidente ideal

REVISTA CREDENCIAL quiso saber si los colombianos desean que el próximo Presidente sea un hombre más inclinado a la izquierda o hacia la derecha. Respondieron querer a un Presidente de centro-derecha; pero incluso un poco más a la derecha del centro-derecha.

En cuanto al diálogo con la guerrilla, los colombianos quieren a un Presidente que dialogue pero con condiciones. El 30 por ciento anhela un diálogo sin ninguna condición, y el 15 por ciento no quisiera conversaciones de ninguna especie; pero la mayoría de entrevistados, el 55 por ciento restante, se ubica en los diferentes puntos de la escala que expresan la gradualidad del diálogo, llevando así a un promedio de 6.4 que significaría una preferencia por el diálogo condicionado.

¿De izquierda o derecha?

Aplicado el promedio a cada candidato, vemos que sólo Álvaro Uribe, con un 7,5 de promedio, es lo suficientemente de derecha para darle gusto al ideal ideológico de los encuestados. Los que más se le acercan son los candidatos uribistas y, lógicamente, el que más se aleja es el candidato de izquierda Gustavo Petro. Curiosamente, para no ser un candidato de izquierda, Mockus aparece muy asociado con esta tendencia ideológica, con el 4,2 en la escala de 1 a 10, seguido por Rafael Pardo con el 4,8.

Diálogo con la guerrilla

En cuanto a la disposición de dialogar con la guerrilla que los encuestados gradúan en 6,4 en la escala de uno a diez, ninguno da la medida de inclinación hacia el diálogo que aspirarían ver los encuestados. Pero a quienes los colombianos ven más duros en el tema es a los candidatos Juan Manuel Santos y Andrés Felipe Arias. Y el más dispuesto, pero no considerablemente, Gustavo Petro.

Conclusiones: las grandes sorpresas de la encuesta Ipsos-Napoleón Franco sobre percepción de imagen las arrojan Noemí Sanín, por la buena percepción que tiene entre los encuestados; y Antanas Mockus, por lo contrario. Las preguntas serían entonces: en el caso de Noemí, si logrará traducir su buena imagen en votos; y en el caso de Mockus, si no deberá pasar a corregir la percepción de que él ya no es el candidato independiente de antes sino que al haber engrosado las filas del Partido Verde se ha convertido en un candidato de oposición a Uribe, lo cual resiente a la gente, y en un candidato mucho más hacia la izquierda de lo que los colombianos quisieran ver.

En cuanto a los candidatos en general, y con la obvia excepción de Álvaro Uribe, la encuesta revela que aún hay mucha falta de conocimiento no sólo en cuanto a la personalidad de los aspirantes a suceder a Uribe sino en cuanto a sus propuestas y programas.