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Un ex agente del Gaula de Medellín es investigado por la muerte de Vicente Castaño

Un informe de inteligencia conocido por EL TIEMPO da cuenta de su participación en ese crimen.

La desaparición y asesinato del jefe 'para' Vicente Castaño Gil ocurrió en marzo del 2007.

Otros dos patrulleros de la misma unidad -uno de los cuales fue asesinado- también están vinculados al homicidio.

La pista la dio el ex paramilitar Byron Jiménez, alias 'el Gordo Pepe', lugarteniente de Castaño y quien en medio de su negociación con las autoridades estadounidenses, les ha entregado los datos.

Según le contó Jiménez a la DEA, 'don Berna', 'H.H.', y otros jefes 'paras' auspiciaron la muerte del mayor de la dinastía Castaño Gil. Pese a que se habla de la muerte del 'Profe', su cuerpo no ha sido encontrado.

Una serie de fotografías que están en poder de autoridades tanto colombianas como de E.U. vinculan materialmente al ex agente Carlos Alberto Zapata Herrera, conocido con los alias de 'Camilo' o 'Carracas'.

Uno de los hombres cercanos al ex policía, que también participó en el crimen, buscó a los investigadores de la DEA y les entregó 16 fotografías a cambio de protección para él y su familia.
Zapata, un comando jungla, experto tirador y que estuvo en la institución durante 17 años y medio, fue también uno de los colaboradores de la llamada 'Oficina de Envigado', según la investigación.
 
La racha del Gaula Medellín

Pero Zapata no es el único uniformado que ha dejado mal el nombre de la unidad élite antisecuestro de la Policía.

El narcotraficante Daniel Rendón Herrera, 'don Mario', antes de ser capturado, hizo fuertes señalamientos contra el grupo y acusó a sus integrantes de tener nexos con la mafia. Por este hecho fueron removidos de sus cargos ocho uniformados.

Sobre el tema, la Dirección de la Policía señaló que hay investigaciones disciplinarias contra los miembros del Gaula que de alguna manera se han visto involucrados en actos de corrupción.

Así mismo, señaló que tienen información de que el ex agente Zapata fue uno de los uniformados que delinquía con grupos mafiosos. Pero desconoce los avances de las investigaciones penales.

Según la entidad, cuando se detectaron dichas irregularidades la Policía inició una depuración y hoy en día "es una unidad que opera sin señales de infiltración".

Lo cierto de la investigación, y que se revela en el informe de inteligencia, es que Zapata y un alto mando del Gaula de Medellín recibían mensualmente dinero para brindarle seguridad a Vicente Castaño.

El esquema era manejado por el agente Zapata y los patrulleros Rojas y Rodas, que durante seis meses estuvieron junto a Vicente Castaño, según el testimonio del 'Gordo Pepe'.

Todo indica que los hombres de la 'Oficina', con Zapata a la cabeza y que asesinaron a Castaño, permitieron el ingreso de los dos patrulleros, con una cámara, para que "registraran el trabajo".

El 'Gordo Pepe' asegura que "la vuelta" se hizo en la finca 'Sal si Puedes', en Nechí (Antioquia), donde se escondía Vicente Castaño.

Zapata, para evitar posibles delaciones, decidió atentar contra sus dos cómplices. Asesinó a uno de ellos pero el otro logró escapar con las fotografías, en las que, dice el 'Gordo Pepe', aparece Zapata con un machete en la mano, descuartizando a Castaño.

Tras el asesinato, algunas personas leales a Vicente Castaño organizaron una reunión y ofrecieron un dinero para dar con los autores materiales de su muerte.

Uno de los que encabezó esa 'cruzada' "porque eso no podía quedar así" -decía- fue el extinto jefe 'para' del Tolima Diego José Martínez, alias 'Daniel', muerto hace tres meses en La Picota. Medicina Legal certificó que falleció por envenenamiento, aparentemente por una sustancia mortal que le pusieron en la comida.
 
Los 'cabos sueltos' asesinados

Algunos meses después de la muerte de Castaño, un agente de apellido Londoño, del Gaula Medellín, supo de varias 'vueltas' de Zapata con la Oficina.

Y es que Zapata dividió el grupo élite antisecuestro de Medellín en dos bandos. "Trabajaba para él y la Oficina por un lado, y por el otro trabajaba para la institución", dice una fuente.

Todo indica que parte de la reestructuración del Gaula Medellín obedeció no sólo a los rumores de la infiltración de la oficina sino al mal ambiente que creó Zapata. "Tenía muchos contactos en el bajo mundo y empezó a ser muy operativo. Eso creó envidia y roces internos".

Lo cierto es que como Zapata era uno de los inamovibles en la unidad antisecuestro de Medellín, Londoño viajó a Bogotá y pidió el traslado. Sin embargo, el jefe de personal de los Gaula para ese entonces (2006-2007), el mayor Luis Augusto Manrique Montilla, le negó esa petición y le dijo que siguiera en la capital antioqueña.

Días después, Londoño, quien dejó un casete en el que relataba varios hechos ilegales protagonizados por Zapata y el temor que tenía por lo que le pudiera pasar, fue asesinado en Medellín.

Pero, ¿por qué Manrique no escuchó la petición del investigador?
Manrique es un zootecnista y es el mismo oficial que hace casi tres meses fue capturado por la Dijín en Itagüí, por su participación en la desaparición de tres mujeres de la Estrella (Antioquia) y la de alias '28', miembro de la banda La Unión, otro brazo de la Oficina. 

En realidad,  Zapata había logrado cultivar una buena amistad con Manrique a punta del pago de favores auspiciados por esa organización.

Zapata o 'Camilo' le pedía al mayor Manrique que le ayudara a trasladar policías de su confianza al Gaula Medellín, a cambio de obsequios. Uno de esos, según las investigaciones que se le hicieron al oficial, fue un Renault Clio.

Por quejas de algunos policías y la contrainteligencia, se logró establecer que Manrique cobraba entre uno y dos millones de pesos por favores que hacía como Jefe de Personal del grupo antisecuestro.

A Manrique lo venían investigando la Dijín (investigación criminal), la Dipol (Dirección de Inteligencia) y la Fiscalía ocho meses antes del episodio de las tres jovencitas de la Estrella, ocurrido en mayo pasado. Hay más de medio centenar de interceptaciones que tiene los organismos de seguridad de conversaciones de Manrique con la mafia.

Por todas esas pruebas que le dejaban pocas posibilidades de defenderse es que Manrique aceptó los cargos del caso de las jóvenes y alias '28', cuyos cadáveres fueron descuartizados y botados al río Cauca. El mayor (r.) habría recibido 200 millones de pesos por la muerte de '28', pero claro es que las de ellas se debió a que estaban en el momento, en el lugar y con el personaje equivocado.

Cuando se visualizaron movimientos en el Gaula Medellín, a Carlos Zapata lo notificaron de un traslado al Gaula Pasto. Zapata no aceptó  y simplemente pidió la baja.

Un investigador que lo conoce afirma que Zapata Herrera se mandó operar la quijada (era muy pronunciada y de allí su apodo), los pómulos y las orejas poco antes de salir de la Policía, y que se trasladó a Bogotá donde trató de organizar una oficina de cobro junto con un hombre conocido con el alias de 'Arley'. Sin embargo, decidió regresar a Medellín porque tenía mejores contactos.

Las autoridades investigan su posible relación con la muerte del capitán (r.) Iván Darío Giraldo, y el ex agente Euclides Sánchez, que habían sido apartados de la institución hace dos años, ocurrida en agosto pasado en Envigado.

Ellos viajaban en una camioneta blindada que fue interceptada por cerca de ocho sicarios que hicieron más de 50 disparos de fusil.
 
* justiciaet75@eltiempo.com.co

Publicación
eltiempo.com
Sección
Fecha de publicación
22 de noviembre de 2009
Autor

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