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Víktor Schmid trajo el estilo suizo para Bogotá

Diseñó desde el sarcófago del Señor Caído de Monserrate hasta la sede del Colegio Helvetia.

Si Viktor Schmid no hubiera venido a Bogotá está ciudad no tendría ese aire europeo que conserva en algunos barrios.

Este arquitecto suizo llegó por error a Colombia en abril de 1939. Su destino final era Rio de Janeiro donde visitarían a una tía, pero la coyuntura de la Segunda Guerra Mundial los obligó a quedarse en el puerto de Buenaventura.

Su hijo, Urs Schmid relata una sorprendente anécdota de su padre con relación a su paso por esa ciudad del departamento del Valle: "Él quedó impactado por el tono de piel de los habitantes del puerto. Los veía de color azul prusiano. Mi papá era daltónico".

En efecto, Schmid confundía el naranja con el verde razón por la cual en muchos de su planos el pasto aparece de ese último color.

Llegar a Bogotá desde el pacífico fue una aventura que marcó su carrera profesional para siempre. Viajó en compañía de un paisano en un camión marca Saurer y cuando un tramo de la carrerera se volvió impasable continúa el periplo en burro.

Al pasar por el municipio de Fundación (Magdalena) ve de cerca la construcción de ranchos con la técnica de la tapia pisada, que años después adaptaría en los proyectos que realizó posteriormente en la capital.

Su primer trabajo fue la elaboración de un altar para la iglesia del Veinte de Julio y de un sarcófago en vidrio para el Señor Caído de Monserrate.

La primera casa estilo europeo y con enchape en madera fue desarrollada por este pensador de la ciudad de la mano de un austríaco de apellido Maierhausen y muy ligado al régimen Nazi.

La obra se construyó en la carrera 10a. con calle 69. Después vino el diseño de una hacienda en el municipio cercano de La Unión, porque era allí donde mejor entraban las ondas de radio emanadas desde Berlín con las órdenes de oficiales de Hitler.

Schmid fue el maestro en la construcción de bellas casonas en Suba y en municipios cercanos a Bogotá donde dio rienda suelta a los detalles en cuanto a las columnas estructurales en piedra de muñeca, un sello universal de su trabajo. En 1949, el industrial Marcelo Uribe le encomienda la ejecución de una enorme casa en la calle 81 con carrera 5a. con capilla, sala de cine y 8 cuartos.

Otra muestra de su talento es el edificio La Candelaria, ubicado en la calle 11 con carrera 2a., hoy declarado Monumento Nacional y la sede del Colegio Helvetia, esta última concebida según la edad, tamaño, y curso de los estudiantes.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
19 de noviembre de 2009
Autor

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