Patrocinado por:
Copenhague, fracaso anticipado
Cuando el poeta italiano Dante Alighieri llega a las puertas del infierno, en La divina comedia, lo recibe un anuncio que dice: "Abandonad toda esperanza". Es el mismo letrero que, a partir del pasado fin de semana, hay que colgar en la reunión mundial sobre cambio climático, que se celebrará en Copenhague desde el próximo 7 de diciembre. Asà se deduce de las declaraciones de los lÃderes mundiales reunidos en Singapur respecto a la reducción de los gases contaminantes, que son los principales culpables del aumento de temperaturas en el mundo. Estados Unidos y China llegaron a un entendimiento para evitar compromisos concretos y, con ello, dieron muerte prematura a las esperanzas de empezar a combatir en serio el mal que, junto con otros, está provocando la muerte del planeta.
Esperanzas que no eran muchas, a decir verdad. En el camino hacia Copenhague se celebraron varias reuniones previas. Ninguna fue un jolgorio de optimismo. Pero sobre la más reciente, en Barcelona, flotó un clima francamente escéptico. Las recientes declaraciones de Singapur son un salto hacia la frustración. Si el mayor contaminador del mundo y su más señalado heredero firman el fracaso, ¿qué se puede esperar de la ansiada reunión?
Barack Obama no ha estado a la altura de sus promesas en pro de un cambio de las polÃticas antiecológicas que ha sostenido tradicionalmente su paÃs, ilustre réprobo del tratado que hasta ahora ha buscado limitar las emisiones (Kioto) y que deberá ser sustituido por un nuevo acuerdo. El presidente estadounidense enfrenta problemas en el Congreso que ahora traslada a Copenhague. Aunque la Unión Europea y otros paÃses cumplan sus compromisos, el paso atrás de Washington es un puntillazo para la cumbre, cuando ni siquiera ha empezado. Con razón el director de la ONG Greenpeace acusa a los lÃderes mundiales de falta de voluntad polÃtica.
Y mientras ellos 'escurren el bulto', los efectos letales del calentamiento avanzan. La más reciente noticia en esta materia es la acelerada mengua de la tortuga laúd o canal (Dermochelys coriacea), la más grande del mundo, cuyos huevos, por la temperatura de las playas del PacÃfico en Centroamérica y Colombia, ya casi sólo engendran hembras. El recorrido de esta tortuga durante 150 millones de años en la Tierra está gravemente amenazado. Hace dos decenios desovaban en las costas del PacÃfico 90.000 ejemplares; la última cuenta registra menos de 3.000. Cuando los lÃderes del mundo se pongan de acuerdo, seguramente ya el majestuoso quelonio se habrá extinguido.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 17 de noviembre de 2009
- Autor
Patrocinado por: