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No hay que hacerse muchas ilusiones con la Cumbre de Copenhague / Análisis
Restan pocos dÃas para el que podrÃa ser el encuentro polÃtico más importante del año: la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Entre el 7 y el 18 de diciembre, los lÃderes del mundo se reunirán en Copenhague para intentar alcanzar un acuerdo contra ese fenómeno. La idea es reemplazar el Protocolo de Kioto, que expira en el 2012 y que no ha sido ratificado por grandes contaminantes como E.U. y China. Con pocas excepciones, hay consenso internacional sobre los efectos potencialmente catastróficos del cambio climático y la urgencia de frenarlo. Sin embargo, no hay que hacerse muchas ilusiones con lo que pasará en diciembre. Esta semana, por ejemplo, tras insistir durante meses en la necesidad de alcanzar un pacto vinculante en la capital danesa, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, reconoció la dificultad de lograrlo y la necesidad de negociaciones "posCopenhague". Los obstáculos que enfrenta la cumbre no son de poca monta. En primer lugar, varios paÃses estarÃan reacios a comprometerse con reducciones significativas de sus emisiones de carbono sin conocer antes lo que hará Washington. Y las esperanzas del presidente Obama de aterrizar en Dinamarca con una ambiciosa ley ambiental bajo el brazo, que aliente a sus colegas a un compromiso histórico, se desvanecen ante la oposición de los legisladores republicanos. Pero la barrera más grande es la de siempre: el dinero. Después de dos dÃas de deliberaciones en Bruselas, los mandamases de la Unión Europea (UE) reconocieron que las naciones en desarrollo requieren 100 mil millones de euros anuales -hasta el 2020- para mitigar y adaptarse a los efectos del cambio climático. Sin embargo, como lo reportó la AFP, fracasaron en su intento de acordar lo que aportarán, limitándose a subrayar que la UE "está dispuesta a asumir su parte justa del esfuerzo mundial". ¿Cuánto es eso? No se dijo. En todo caso, sostienen 'Los 27', naciones industrializadas e instituciones multilaterales no deberÃan desembolsar más de la mitad del total. Mientras tanto, los paÃses pobres defienden el principio de que las economÃas más desarrolladas aporten en la misma proporción en que han contribuido al deterioro ambiental del planeta. Este es, ni más ni menos, el tamaño del reto que entraña la cumbre de Copenhague.
BERNARDO BEJARANO
REDACCIÓN EL TIEMPO
berbej@eltiempo.com.co
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Medio ambiente
- Fecha de publicación
- 11 de noviembre de 2009
- Autor
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