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Pescadores de Puerto Boyacá reclaman verdaderos controles por parte del Estado en el río Magdalena

'Un mar de tristezas'. En eso se ha convertido el oficio de las cerca de 200 familias que viven de la pesca en Puerto Boyacá. Dicen que de forma ilegal se está acabando con pescados grandes y chicos

Hoy, los bagres de hasta 2 metros de largo que sacaban del río Magdalena solo hacen parte de las anécdotas y los recuerdos de estos pescadores que durante toda la noche permanecen echando sus redes para darle de comer a sus familias.

La situación se debe, según Wilson Valencia, presidente de la Asociación de Pescadores de Puerto Boyacá (Asopescar), que agremia a 48 familias de boyacenses, a la escasez de peces y los métodos ilegales que cada vez han venido ganando mayor espacio.

Una de las estrategias que más estragos viene causando es el llamado 'sangarreo' en el que varios pescadores se valen de piedras y palos para sacar a los peces, grandes y chicos, de las laderas y palizadas en las que tienen sus criaderos para atraparlos con tupidas mallas.

"También hay familias que viajan desde Medellín a atrapar y comprar el pescado por peso sin importar su tamaño para convertirlo en harina de pescado", aseguró Valencia.

De esta forma han visto como el bagre, bocachico, cápaz, blanquillo, mueluda, barbudo y bagresapo, entre otras variedades, son cada vez más escasas.

Precisamente debido a esto los pescadores le hacen un llamado enérgico al Incoder, responsable de los controles, para que abra una oficina en Puerto Boyacá y dejen de depender de la dirección en Tunja, ya que el problema es cada vez más grave.

"También es necesario que Corpoboyacá le pare un poquito más de bolas a esta problemática", dijo el representante de Asopescar.

Mientras tanto, los pescadores que hasta hace unos años sacaban cerca de cien toneladas de pescado al mes en época de subienda, hoy no alcanzan a las 30 toneladas y en meses como octubre no completaron siquiera una tonelada.

Luego de una noche de trabajo los pescadores venden el bagre y cápaz a 5 mil pesos la libra, la sarta de 7 libras de bocachico a entre 30 y 40 mil pesos. La libra de blanquillo la comercializan a 4 mil pesos y el bagresapo a 2 mil pesos.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
9 de noviembre de 2009
Autor

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