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| Actualizado hace 14 minutos

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¿Por qué Uribe odia a los bogotanos?

Nací en Bogotá. De padre bogotano. Mis abuelos paternos fueron acogidos en esta querida ciudad, provenientes de Medellín y de San Gil. Y los maternos, adoptados como inmigrantes de la Primera Guerra Mundial, ella proveniente de Rusia y él, de Austria. Tengo, pues, razones suficientes para estar agradecida con Bogotá. Y para considerarla mi casa y la de mis hijos.

Álvaro Uribe viene de Medellín y resulta hasta entendible, aunque no sea siempre lo justo o la única alternativa, que gobierne rodeado de paisas, porque confía más en sus coterráneos. Todos ellos, desde luego, como les consta, han sido bienvenidos en esta hospitalaria ciudad.

Que Uribe gobierne con los paisas está bien. Pero que no insulte a los bogotanos cada vez que puede.

Revisando intervenciones públicas suyas de los últimos tres años, he logrado coleccionar una serie impresionante de agravios. Es repetitivo con sus referencias a los "cocteles y las tertulias de Bogotá", que considera un auténtico "circuito de chismes". Habla despectivamente de los "circulitos de periodistas de Bogotá que son amigos sociales y que se la pasan cuestionando al hombre de la periferia colombiana". Vuelve y nos embiste con la referencia al "circulito de amigos sociales de Bogotá que dirigen unos medios de comunicación", que "siempre calificaron a Pedro Juan Moreno de paramilitar y precursor de químicos, hasta el día en que comenzó a atacar al Gobierno, y entonces lo volvieron héroe". En varias oportunidades ha asegurado que en "los cocteles de Bogotá se rasgaban las vestiduras contra los 'paras' pero se morían de miedo de criticarlos en público". Ha dicho que "el gobierno de Bogotá no hacía nada mientras la guerrilla se mimetizaba entre los habitantes de otras regiones del país. Mientras tanto (los bogotanos) solo iban a bailes y tomaban whisky". Insiste en que esta ciudad está plagada de "sepulcros blanqueados". Cada vez que puede se refiere a las "marrullas de los cocteles bogotanos". Y sostiene que la dosis personal de droga la defiende la "social bacanería bogotana que se mete a consumir coca a los baños".

Pues fue precisamente en uno de esos cocteles bogotanos que tanto detesta el Presidente donde escuché la versión de que él se cortaría la mano antes de postular como candidato a Fiscal a un bogotano, o a un egresado de la Universidad Externado de Colombia, que aparentemente también pertenece al círculo de sus fastidios. Pensé que ese era un clásico chisme de coctel bogotano. Hasta que hace una semana escuché a Uribe decir en el consejo comunal de Ibagué que él no va a seguir manejando el tema del Fiscal "en encerronas entre cuatro paredes en Bogotá, de espaldas al pueblo", donde se hace "una protección ficticia de la Constitución" a través de sus (otra vez) "sepulcros blanqueados". "En lugar de estar en las marrullas (otra vez) de los cocteles bogotanos, hay que hablarle claramente al país."

Si esa fue la tónica con la que fue a México a defender a los bogotanos como anfitriones de los Panamericanos del 2015, con razón sacamos solo siete votos.

De la forma más comedida le solicito al Presidente de la República que deje de seguir refiriéndose a los bogotanos en términos tan desobligantes y poco corteses. Es cierto que en ocasiones vamos a cocteles, bebemos whisky y contamos chismes. Pero ni es lo único que hacemos los bogotanos, ni cuando lo hacemos, como también ha llegado a sugerirlo, atentamos contra la democracia. También trabajamos y le aportamos al resto del país el 52 por ciento de sus tributos, respondemos por el 28 por ciento del PIB y solo recibimos el 8 por ciento de las transferencias de la Nación y no andamos por ahí quejándonos. Ah. Y en los ratos que nos dejan libres los cocteles bogotanos, votamos por Uribe.

Quiero recordarle que si ha sido Presidente de Colombia durante dos períodos, en gran parte se lo debe a Bogotá y a los bogotanos. En el 2002, de los 5'862.655 votos que obtuvo, 1'214.379 votos, o sea el 21 por ciento, se los puso Bogotá. Y en el 2006, 1'396.155 de sus votos, o sea el 19 por ciento del total de su votación, se lo pusieron los bogotanos.

¿Sería mucho pedirle al Presidente que, si tanto detesta a los bogotanos, haga el favor de no vivir recordándonoslo?

SE ME OLVIDA. Dicen que el candidato Rafael Pardo ha llenado su campaña de samperistas. ¿Qué estará pensando, Dios bendito, el ex presidente Gaviria?

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
7 de noviembre de 2009
Autor
María Isabel Rueda

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