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¿Qué hacer con Hugo?
Ante las peligrosas tensiones al rojo vivo con un Chávez armado hasta los dientes, ¿habrá quien aún piense que el nuevo tratado de cooperación militar con Estados Unidos fue una abdicación de soberanÃa?
El Gobierno divulgó -finalmente- el texto completo del acuerdo sobre las bases militares, lo que deberÃa disipar prevenciones que aquà y en el exterior existÃan sobre su contenido. Aunque serÃa ingenuo creer que esto apaciguará la paranoia belicista del caudillo bolivariano. La denuncia de las bases militares es parte esencial de su estrategia de aislamiento de Colombia en la región, y de victimización de su gobierno como blanco de una supuesta agresión colombo-yanqui.
Como si Estados Unidos necesitara acudir a estas bases para una acción militar contra Venezuela. El dÃa que la decidiera -y no hay nada que sugiera que Obama contemple siquiera remotamente tal posibilidad- lo harÃa desde el Comando Sur, o la Cuarta Flota estacionada en el Caribe, y no desde unas bases pobremente equipadas en Malambo, Apiay o Palanquero. Quedó muy claro, además, que en ellas no habrá cesión alguna de territorio ni de mando colombiano, y que no podrán utilizarse nunca contra otros paÃses.
Pero, frente al anticolombianismo cada dÃa más beligerante del mandatario vecino, sà sirven como elemento disuasivo. Más polÃtico o sicológico que militar. Y nos evitan incurrir en una ruinosa carrera armamentista. Y para un paÃs con problemas de seguridad tan dramáticos como el nuestro, un significativo aspecto adicional es que la fuerza armada colombiana dispondrá ahora de mayor flujo de crucial inteligencia tecnológica en tiempo real (remember 'Operación Jaque') para combatir a los grupos armados ilegales.
El tratado firmado la semana pasada fortalece una estratégica relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos en materia de seguridad y defensa. Algo que enardece a Chávez y alimenta su ruidosa campaña contra el "enemigo externo". TÃpica maniobra de distracción de regÃmenes con problemas internos y popularidad declinante.
Pero su estrategia va más allá de las bravuconadas, y el gobierno colombiano debe estar atento, so pena de que lo cojan con los calzones abajo. Y no hablo del terreno militar, sino del diplomático y jurÃdico internacional, que se supone es nuestro fuerte. Chávez busca preconstituir a toda costa un caso contra Colombia para eventualmente formalizar ante un tribunal internacional que él y su gobierno son vÃctimas del conflicto colombiano.
Se basa en declaraciones de Rafael GarcÃa (un potencial "testigo estrella" del DAS hoy bajo su manto protector), en el caso de los 'paras' capturados hace años en Venezuela, y en los últimos y graves incidentes fronterizos, todos los cuales han sido denunciados por su gobierno como producto del paramilitarismo colombiano.
Razón no le falta al canciller Bermúdez cuando le pide a Venezuela que esclarezca los asesinatos en la frontera sin tanto "prejuzgamiento polÃtico". Ni tampoco a Teodoro Petkoff cuando dice, sobre la matanza de nueve colombianos en el Táchira, que no se trata tanto de quiénes eran, sino de quiénes los mataron. Sobre esto, silencio en Miraflores.
No deja de ser irónico, en fin, que Chávez pretenda pasar a la ofensiva diplomático-jurÃdica, cuando se supone que Colombia es la que tiene un sólido prontuario sobre sus complicidades con las Farc y el Eln que iba a presentar ante la comunidad internacional. Pero se durmió, o prefirió no usarlo, y ahora el teniente coronel quiere curarse en salud volteando la torta.
Por eso está empeñado en elevar deliberadamente las tensiones fronterizas y en montar acusaciones y hechos que señalen a Colombia como el origen de todos sus males. La matanza de colombianos en el Táchira y otros actos recientes de violencia no serÃan ajenos a este plan. Con asesores de cabecera tan siniestros como el ex ministro RodrÃguez ChacÃn (el de "adelante, compañeros de las Farc") y el general Carvajal Barrios (el que reclutó a Rafael GarcÃa como testigo contra Uribe), todo es posible. Y como están las cosas, lo más peligroso es que el gobierno Chávez provoque un incidente fronterizo que se salga de madre.
Menos mal que, en la medida en que la situación con Venezuela empeora, las relaciones con Ecuador parecen mejorar. ¿Hasta que Hugo meta la mano?
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 7 de noviembre de 2009
- Autor
- Enrique Santos Calderón
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