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Por negocios con israelíes, colombiano acusado de ser espía estaba en Venezuela
Eduardo González Muñoz, 40 años. Casado y papá de tres hijos. Inicialmente era vendedor de pescado en Puerto Carreño (Vichada) y hasta el 3 de octubre, cuando lo detuvieron, comerciante de esmeraldas.
Pero para el gobierno venezolano es un espía del DAS y para el propio organismo colombiano, según declaraciones de su director hace una semana, un ciudadano del cual existían registros que lo ligaban al tráfico de estupefacientes y armas en los Llanos.
En medio de las versiones de uno y otro lado que no encajan, lo cierto es que González Muñoz ya lleva más de un mes detenido en los calabozos de una estación de la Disip venezolana (Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención de ese país) en Caracas y a la espera de la acusación formal por espionaje.
En este momento, según su abogado Javier Zabala, está en calidad de investigado por ese delito y sólo ha tenido una audiencia en un tribunal de ese país.
"Lo que sabemos es que está enfermo del corazón y tiene miedo de que algo le vaya a pasar", le dijo en la tarde de ayer a EL TIEMPO su esposa, Ana Rojas, quien asegura que él nada tiene que ver con el DAS. De hecho, "ni siquiera ha trabajado alguna vez con una entidad estatal", explica su hermano Rodrigo González.
Mientras que el abogado del comerciante afirma que los detalles de la detención están en reserva porque hacen parte de la investigación, sus familiares dicen que Eduardo González les ha dicho que no sabe por qué lo capturaron en un hotel de la ciudad de Maracay, a una hora de Caracas.
En otro hotel pero de Maracaibo, en el occidente del país y a seis horas de la capital venezolana, había sido capturado hace un mes y una semana el detective Julio Tocora, quien era de la extranjería del DAS.
"Lo que me contó es que le vieron el pasado judicial que tenia sellos del DAS y lo detuvieron", dijo Rodrigo González.
También señaló que era ilógico que con un pasado judicial le aparecieran antecedentes en el DAS. Agregó que el otro papel que tenía era un permiso de tránsito que había tramitado en Guasdualito, en la frontera con Arauca, para que no tuviera problemas de desplazamiento en Venezuela, país al que "no era la primera vez que iba".
A diferencia de Tocora, quien aparentemente viajó solo por una invitación de un detective de la migración venezolana, González lo hizo en compañía de Ángel Jacinto Carrero, quien sí "tuvo vinculación con el DAS como fuente", dijo Felipe Muñoz.
Había sido informante de actividades de la Farc pero su información, agregó el director de la entidad, nunca llevó a capturas ni operaciones importantes. Carrero también fue detenido en Maracay, así como un profesor venezolano del que la familia de González no tiene información.
La razón por la cual Eduardo González y Ángel Jacinto Carrero habían viajado a Venezuela, dice don Rodrigo González, es que buscaban a un grupo de comerciantes israelíes con los cuales ya habían hecho negocios de esmeraldas, pero de los que habían perdido el contacto hace meses.
Los González tienen una oficina familiar en el centro de Bogotá donde comercian con piedras preciosas. La familia de González, que ayer estuvo en la Cancillería, dijo que el gobierno colombiano no ha podido visitar a su pariente por impedimento de las autoridades venezolanas.
Por esa razón, están ultimando diligencias para viajar a Venezuela y hablar con el comerciante.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Justicia
- Fecha de publicación
- 5 de noviembre de 2009
- Autor
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