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Indígenas que mendigan en Pereira vuelven a sus tierras; se busca acabar con el 'alquiler de niños'
Desde este martes, la Alcaldía, con ayuda de 11 alguaciles indígenas, comenzó a enviar a cientos de aborígenes que están en las calles a sus resguardos. Esperan terminar el retorno en 15 días.
Contrarrestar la mendicidad de cientos de indígenas en las calles de Pereira y acabar con el 'alquiler de niños' para pedir limosna, es el objetivo del gran operativo que realizan las autoridades de la ciudad, que desde el martes comenzaron a recoger a los aborígenes y enviarlos a sus lugares de orígen.
Según el coronel Fabio de Jesús Sánchez, secretario de Gobierno encargado, ya 46 indígenas retornaron al resguardo Dokabú (Pueblo Rico). "Para garantizarles que lleguen al resguardo les facilitamos alojamiento, transporte y alimentación", explicó Sánchez.
Las autoridades estiman que la población indígena que está en condición de mendicidad en la zona urbana, barrios, corregimientos y hoteles del Área Metropolitana provienen del resguardo Dokabú de Pueblo Rico (Risaralda) y de los corregimientos Caimalito, Santa Cecilia y Aguasal (Chocó).
Los encargados de los operativos mencionaron que si alguno de los indígenas que ya retornaron a Dokabú decide regresar a Pereira, deberá portar un permiso de salida de su resguardo, firmado por el Gobernador del cabildo.
En los operativos colaboran 11 alguaciles indígenas, entre los que se encuentra una mujer, Lucelly Nacavera, quien dice que ha recibido amenazas que, al parecer, provendrían de mujeres del resguardo, quienes no están de acuerdo con el retorno.
Bernardo González, fiscal general del resguardo unificado, denunció que la mayoría de los indígenas que llegan a Pereira dicen que son oriundos de Risaralda, pero en realidad pertenecen a Chocó.
González también dijo que la situación de desnutrición en que han hallado a los niños y mujeres es preocupante. Ejemplo de esto es el caso de dos niños, de 10 y 12 años, a quienes sus padres los trajeron desde Ocotombo (Chocó) y los pusieron a trabajar en una finca de Santa Rosa de Cabal, cogiendo café. "Sólo nos daban una comida al día. Apenas hoy (miércoles) desayunamos un pescado y lo cocinamos con agua del río Otún", narraron los menores, que no se bañan hace varios días y que duermen en la calle.
La Administración cree que tardará 15 días para que en las calles de Pereira no quede ni un solo indígena, que en su mayoría se dedican a alquilar niños para mendigar. "Hemos encontrado que la población infantil indígena es mayor que la adulta. Los niños son alquilados para conmover y que los ciudadanos les den dinero", comentó Walter Chica Gaviria, coordinador comisionado de programas especiales de la Unidad Permanente de Vida (UPV).
Agregó que los propietarios de residencias les exigen a los indígenas hasta un 60 por ciento de las ganancias obtenidas por la mendicidad.
PEREIRA
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Nación
- Fecha de publicación
- 4 de noviembre de 2009
- Autor
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