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| Actualizado hace 41 minutos

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Triunfo gigante de los pequeños de Colombia en Mundial Sub-17

La titánica y vibrante clasificación a los cuartos de final del Mundial de Fútbol, que se disputa en Nigeria, tiene un montón de hechos reconfortantes para el balompié local.

Colombia eliminó a Argentina por primera vez en un Mundial y, de nuevo, como contra Gambia, los muchachos jugaron con cuerpo y alma hasta el último segundo con lo que se logró darle vuelta a un marcador 0-2 en contra en los últimos 4 minutos del partido, a pesar de que desperdiciaron un penalti.

Los muchachos no se arrugaron, lucharon, patearon al arco, ganaron y clasificaron. Aunque no lo parezca, sí se trata de una Selección Colombia.

El equipo perdía sin ser mucho menos que su rival. El partido era mano a mano en líneas generales, con la inmensa diferencia de que los argentinos metieron dos de sus tres disparos a puerta.

El primer remate llegó a los 16 minutos, cuando Leonardo González robó una pelota que se le enredó a Jhojan Caicedo y, tras galopar 20 metros, remató abajo desde la media luna.

El segundo llegó, en una jugada similar, cuando Sergio Araújo desarmó a un defensa, eliminó en carrera y gambeta a dos zagueros para, de 20 metros, con otro disparo bajo anotar el gol que parecía acabar el duelo, a los 11 del segundo acto.

Una reacción inmediata

Pero desde ese momento, Colombia se convirtió en amo y señor del juego impulsado por la desventaja en el marcador y porque Argentina retrocedió sus líneas, guiada por el siempre discutible concepto de manejar el resultado esperando al rival.

Así las cosas, Colombia, a pesar de sus defectos de juego asociado ofensivo y de sus limitaciones de definición, se jugó el pellejo y buscó el partido basada en tres principios:

- uno, adelantar su líneas (obvio)
- dos, el apostarle a la individualidad de sus habilidosos Stiveen Mendoza (una pesadilla en la izquierda), Jeison Murillo y Wilson Cuero 
-
 tres, el fundamental y colosal trabajo del volante Gustavo Cuellar, quien fue el mariscal de la cancha por su intento de darle más de volumen al juego de conjunto y para arriesgar hasta la piel y los huesos en la recuperación del balón.

Por esa disposición de no dar por perdido el partido, por esa conducta de jugarlo todo a pesar del 0-2, Colombia logró un triunfazo.

A los 18 minutos del complemento, Jeison Murillo machacó, con los pies hacia adelante, un córner al segundo palo para el 1-2.

Dos minutos después, un centro de Mendoza, terminó en la mano el capitán argentino, Esteban Espíndola: penalti y expulsión por doble amonestación.

Cuellar pateó, pero su celebración se detuvo porque el juez alemán Wolfang Stark vio invasión de área y cuando volvió a patear su remate pegó en el palo. Así es la vida: Cuellar clasificó a Colombia a la segunda fase al repetir otro penalti en el último minuto del duelo del domingo pasado con Gambia: primero se lo detuvo el arquero, que se adelantó.

Pero eran tantos los deseos de empate que el equipo siguió batallando, sin tanta claridad, a pesar de que a Mendoza le sacaron un balón debajo del horizontal.

Quedaban cinco minutos cuando el técnico colombiano, Ramiro Viáfara, quemó su último cartucho: Jean Carlo Blanco relevó a Carlos Robles y dos minutos después, tras una combinación por el centro, Blanco logró el 2-2 con un tiro cruzado. 

Sin bajar los brazos, lo mejor de este equipo, en el minuto 46, Héctor Quiñones, tras un balón que robó Cuero y un pase de tiralíneas de Mendoza, selló el 3-2.

Los pequeños lograron un triunfo gigante porque no se arrugaron, patearon al arco y clasificaron. Y, aunque no lo parezca, sí se trata de una Selección Colombia de fútbol.

COMENTARIO
GABRIEL MELUK
EDITOR DE DEPORTES

Publicación
eltiempo.com
Sección
Deportes
Fecha de publicación
4 de noviembre de 2009
Autor

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