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Triunfo gigante de los pequeños de Colombia en Mundial Sub-17
La titánica y vibrante clasificación a los cuartos de final del Mundial de Fútbol, que se disputa en Nigeria, tiene un montón de hechos reconfortantes para el balompié local.
Colombia eliminó a Argentina por primera vez en un Mundial y, de nuevo, como contra Gambia, los muchachos jugaron con cuerpo y alma hasta el último segundo con lo que se logró darle vuelta a un marcador 0-2 en contra en los últimos 4 minutos del partido, a pesar de que desperdiciaron un penalti.
Los muchachos no se arrugaron, lucharon, patearon al arco, ganaron y clasificaron. Aunque no lo parezca, sà se trata de una Selección Colombia.
El equipo perdÃa sin ser mucho menos que su rival. El partido era mano a mano en lÃneas generales, con la inmensa diferencia de que los argentinos metieron dos de sus tres disparos a puerta.
El primer remate llegó a los 16 minutos, cuando Leonardo González robó una pelota que se le enredó a Jhojan Caicedo y, tras galopar 20 metros, remató abajo desde la media luna.
El segundo llegó, en una jugada similar, cuando Sergio Araújo desarmó a un defensa, eliminó en carrera y gambeta a dos zagueros para, de 20 metros, con otro disparo bajo anotar el gol que parecÃa acabar el duelo, a los 11 del segundo acto.
Una reacción inmediata
Pero desde ese momento, Colombia se convirtió en amo y señor del juego impulsado por la desventaja en el marcador y porque Argentina retrocedió sus lÃneas, guiada por el siempre discutible concepto de manejar el resultado esperando al rival.
Asà las cosas, Colombia, a pesar de sus defectos de juego asociado ofensivo y de sus limitaciones de definición, se jugó el pellejo y buscó el partido basada en tres principios:
- uno, adelantar su lÃneas (obvio)
- dos, el apostarle a la individualidad de sus habilidosos Stiveen Mendoza (una pesadilla en la izquierda), Jeison Murillo y Wilson Cuero
- tres, el fundamental y colosal trabajo del volante Gustavo Cuellar, quien fue el mariscal de la cancha por su intento de darle más de volumen al juego de conjunto y para arriesgar hasta la piel y los huesos en la recuperación del balón.
Por esa disposición de no dar por perdido el partido, por esa conducta de jugarlo todo a pesar del 0-2, Colombia logró un triunfazo.
A los 18 minutos del complemento, Jeison Murillo machacó, con los pies hacia adelante, un córner al segundo palo para el 1-2.
Dos minutos después, un centro de Mendoza, terminó en la mano el capitán argentino, Esteban EspÃndola: penalti y expulsión por doble amonestación.
Cuellar pateó, pero su celebración se detuvo porque el juez alemán Wolfang Stark vio invasión de área y cuando volvió a patear su remate pegó en el palo. Asà es la vida: Cuellar clasificó a Colombia a la segunda fase al repetir otro penalti en el último minuto del duelo del domingo pasado con Gambia: primero se lo detuvo el arquero, que se adelantó.
Pero eran tantos los deseos de empate que el equipo siguió batallando, sin tanta claridad, a pesar de que a Mendoza le sacaron un balón debajo del horizontal.
Quedaban cinco minutos cuando el técnico colombiano, Ramiro Viáfara, quemó su último cartucho: Jean Carlo Blanco relevó a Carlos Robles y dos minutos después, tras una combinación por el centro, Blanco logró el 2-2 con un tiro cruzado.
Sin bajar los brazos, lo mejor de este equipo, en el minuto 46, Héctor Quiñones, tras un balón que robó Cuero y un pase de tiralÃneas de Mendoza, selló el 3-2.
Los pequeños lograron un triunfo gigante porque no se arrugaron, patearon al arco y clasificaron. Y, aunque no lo parezca, sà se trata de una Selección Colombia de fútbol.
COMENTARIO
GABRIEL MELUK
EDITOR DE DEPORTES
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Deportes
- Fecha de publicación
- 4 de noviembre de 2009
- Autor
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