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Diálogo y algarabÃa
Cada vez estoy más convencido de las posibilidades democráticas de Internet, pues está debilitando el monopolio de la información y la opinión de los medios de comunicación tradicionales y abriendo espacios alternativos a la comunicación. Ahora es posible hacerse ver, escuchar y leer por mucha gente, individualmente o en grupos, para lo cual solo bastan un computador o un teléfono celular de última generación.
La primera fase del proceso democratizador se parece al ruido de una multitud poco acostumbrada a hablarles a los demás y que, repentinamente, hace uso libre de la palabra. Antes de que los individuos de la multitud logren entenderse como individuos, domina la confusión de la masa. En principio no hay voces ni frases inteligibles, sino algarabÃa; quienes podrÃan dialogar, gritan; quienes querÃan disentir, insultan; quienes no pueden argumentar, amenazan.
Puesto que el medio condiciona la manera de construir el lenguaje, este se vuelve inmediatista y vertiginoso, como el chat. No hay tiempo para elaborarlo correctamente ni para medir sus contenidos precisos. Muchas veces, el lenguaje no está dictado por el pensamiento sino por un sistema de respuestas pasionales, una especie de: responde y, después, piensa.
El periodismo consiguió que la responsabilidad tuviera nombre y rostro, que quien habla o escribe sea, si es el caso, sujeto responsable ante la ley. Internet, en cambio, introdujo la posibilidad de prescindir de la responsabilidad. Se puede hablar y escribir bajo el más completo anonimato, y la "comunicación" se puede hacer sobre un escenario de máscaras.
Los foros de los lectores son uno de los espacios idealmente democráticos abiertos por las ediciones electrónicas de los medios de comunicación. Convierten en agentes a los antiguos pacientes de la información y la opinión, pero, para que esto suceda como alternativa democrática, se deben establecer unas reglas para el diálogo. La primera: la identidad del participante.
La primera fase de la participación de los lectores en estos foros pasa todavÃa en nuestro paÃs por la algarabÃa y la irresponsabilidad, aunque participen en ellos individuos dialogantes y responsables. En ocasiones, el espectáculo de las opiniones rápidas estimula el espectáculo del contradictor airado antes de pasar al insulto, la descalificación soez, la injuria, la calumnia y la amenaza.
Debido a amenazas provenientes de los foros, denunciadas en su momento ante la FiscalÃa, me vi obligado a cerrar el acceso de los lectores a los comentarios de eltiempo.com. Tal vez fueran fanfarronadas, pero no por ello dejaban de ser amenazas. Hace poco decidà abrir un correo personal y ofrecer la posibilidad de dialogar con los lectores. Desde entonces, no recibo comentarios masivos pero sà estimulantes y a veces duras respuestas a mis escritos. Y está bien que asà sea. Los lectores dialogan, no agreden.
Algo importante diferencia a estos lectores de los habituales de los foros: no ocultan su identidad y opinan centrándose en los temas. Me llegan discrepancias severas, a las que trato de responder. Y esto me ha llevado a pensar que este espacio propicia el diálogo de una manera mucho más razonable que los foros, donde dominan las "barras bravas" de oposición y gobierno. Pese a ello, defiendo su existencia: tal vez un dÃa podamos dialogar sensatamente con nuestros contradictores.
Si se hiciera la lectura de esta irracionalidad desde la psicologÃa de masas, encontrarÃamos que las voces que allà se expresan lo hacen desde la crispación excluyente de los extremos, tan pedagógicamente practicados y estimulados desde agosto del 2002.
salypicante@gmail.com
Nota de eltiempo.com: La columna de Óscar Collazos no cuenta con la posibilidad de hacer comentarios por parte de los lectores, por solicitud del autor, desde hace más de dos años.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 4 de noviembre de 2009
- Autor
- Óscar Collazos
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