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Una Condesa que quiere ser presidenta de Colombia

Se llama Rosita Peñaloza Yabur, hija del maestro Antonio María Peñaloza, la persona que musicalizó el himno del Carnaval de Barranquilla, 'Te olvidé', y el creador de 'Se va el caimán'.

Pero gracias a su gracia natural para el baile y a su belleza latina cautivadora, un conde italiano se enamoró perdidamente de ella y, además de asegurarle su futuro económico, le colgó para siempre a su nombradía un título nobiliario con apellido incluido: la Condesa Rosita Santucci.

Esta mujer, de baja estatura, piel bronceada y experta en la danza del vientre, a sus 50 años de edad es protagonista de una historia que tiene parentela con los cuentos de hadas por un lado, y por el otro, con los fabulosos e increíbles sucesos que brotan espontáneos en la vecina región de Macondo.

Resulta que un buen día, de eso hace más de 30 años, la trigueña cartagenera recorría en vestido de baño las playas de Margarita (Venezuela) y su contoneo natural de caderas al caminar causó una conmoción de tan grande tamaño en el conde Carlos Santucci, que a los pocos meses ya tenía entre sus dedos el anillo matrimonial que le dio opción para ingresar a una de las familias de mayor abolengo entre la realeza romana, con tradición desde el año 1.200.

Fue un cambio monumental para la cautivadora morena, al pasar de vivir en una pequeña casa en el barrio San Isidro, en Cartagena, a ser ama y dueña del castillo Piazza Mincio, en Roma, con más de 45 habitaciones, varios jardines, múltiples salones y una habitación tan enorme que allí mismo tenía su estudio, sala de spa, gimnasio y una terraza panorámica desde la que se podía "vigilar toda Roma".

Tenía apenas 16 años cuando el Conde la conoció en playas venezolanas, pero ya era una mujer hecha y derecha con un niño de un año, Rudi, producto de su primer amor, un bogotano que conoció en Cartagena.

Ya en Italia, la joven bailarina comenzó estudios de idiomas, literatura, historia del arte y música, que son las elementales disciplinas que se necesitan saber y conocer en su nuevo y aristocrático mundo.

Y, como su vocación de artista natural la llevaba en la sangre, muy pronto aprendió a moverse como pez en el agua en ese deslumbrante ambiente: tosco y sublime, duro y maleable, frío y caliente, en el que hoy ríes por la felicidad extrema y mañana lloras por la tristeza infinita.

"Ese ambiente no lo resiste todo el mundo. Allí, tienes que ponerte una coraza para aguantar la maldad humana en su máxima expresión o, por el contrario, para no derretirte de alegría al ver el mundo a tus pies", expresa la Condesa Santucci.

Y junto a ella, siempre su hijo Rudi, ingeniero de sistemas y quien también fue arropado por la ventisca mágico-maravillosa que envuelve a su estirpe y hoy día, a sus 31 años de edad, vive en las montañas de Nepal convertido en un monje tibetano.

"No sé si hay otro colombiano allá, creo que no", señala la Condesa.

'Quiero ser presidenta'

Un accidente ocurrido en Roma en el año 2006 estuvo a punto de acabar con la vida de la única cartagenera que en realidad tiene un título nobiliario, a pesar de su extracción popular.

Cuatro costillas rotas, el diafragma destrozado, pérdida total del bazo y un coma profundo de 60 días, en los que dice que aprovechó para hablar con su padre, el maestro Peñaloza, sirvieron para que la mujer tomara la decisión que la hizo regresar a Colombia: ser candidata a la Presidencia de la República.

Y para ello ha contado con la complacencia de su actual esposo, Nino Rossi, con quien se casó 10 meses después de la muerte del Conde de Santucci, en el año 1999, tras 24 años de vida marital.

Rossi es un acaudalado hombre de negocios, socio de clubes de fútbol profesionales, que la conoció el día en que llegó personalmente a comprar el Castillo luego de la muerte del Conde.

"Fue amor a primera vista, pero le dije que si quería algo conmigo tenía que ponerme un anillo en el dedo anular", señaló la mujer.

Así fue. Diez meses después, la trigueña mujer, que ya se había codeado con la crema y nata de la aristocracia europea, le dio el sí en la Basílica de San Giovanni con un vestido blanco cuyo velo medía 12 metros, tejido a mano y con figuras marinas a semejanza de una red utilizada por los pescadores.

"Le dije, en broma, que esa era la atarraya con la que lo atrapé", dijo la mujer.

Justamente, Rossi es su principal apoyo para su nuevo proyecto: locura para algunos, capricho para otros, reto para ella: ser la sucesora de Álvaro Uribe Vélez en el Palacio de Nariño.

Y este proceso, que inició con la recolección de las firmas que requiere para su inscripción como candidata independiente (unas 500 mil), lo ha basado en ayudas concretas para la niñez y para la comunidad de bajos recursos.

En Plato (Magdalena), tierra donde nació su padre, dona mensualmente la alimentación para desayuno y almuerzos de cerca de 400 estudiantes.

A la casa Maternidad Rafael Calvo, de Cartagena, donde ella nació, regaló 10 mil teteros y 15 mil pañales y en varios pueblos y ciudades de la Costa ha organizado jornadas de salud y nutrición desde mucho antes de lanzar su nombre a la palestra pública.

Precisamente, su primera acción como aristócrata fue crear la Associoazione Italia Colombia, una fundación para ayudar a niños desamparados, y su pasión particular es defender la causa de los negros.

"En Italia celebramos los 150 años de abolición de la esclavitud en Colombia y recibí un mensaje de apoyo del primer Ministro, Silvio Berlusconi", asegura.

Por ahora, aparte de su trabajo como aspirante a ser huésped del Palacio de Nariño, está empeñada en fundar el primer Museo de Muñecas en Colombia, con la colección de 3.800 piezas que ha reunido a través de los años.

Una mujer de mundo

En un video que tiene más de cinco mil visitas en Youtube, la Condesa hizo la presentación de la Reina Esmeralda, su muñeca preferida, ante un público conformado por embajadores de varios países y miembros de la aristocracia europea.

Como mujer de mundo, conocedora de secretos y detalles de la realeza en el primer mundo, Rosita Santucci Rossi, ha recibido varios reconocimientos en varios países.

En 1999 fue condecorada por el congreso de Colombia con el grado de Gran Oficial de la Democracia, y en 1995 obtuvo el primer lugar en Egipto en el Campeonato Mundial de Danza Árabe.

JUAN CARLOS DÍAZ M.
Corresponsal de EL TIEMPO
CARTAGENA

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
4 de noviembre de 2009
Autor

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