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Meluk le cuenta: no se puede atenuar la agresión a un árbitro con tonterías (opinión)

Terribles han sido las tergiversaciones que en las últimas 36 horas se han dicho por la decisión -plenamente compartida- de la Comisión Disciplinaria de la Dimayor de darle al Real Cartagena los tres puntos del partido del domingo pasado contra Pasto, que perdía 1-0 en tiempo de reposición, hasta que el juez de línea Alejandro Gallego fue golpeado por un objeto lanzado desde la tribuna, por lo que el árbitro Óscar Julián Ruiz suspendió el juego.
 
Se ha dicho de todo desde Pasto y desde Pereira, ya que esa determinación puede marcar el destino de esos equipos hacia la Primera B: que Gallego fingió, que Ruiz detesta al Pasto, que serán declarados personas no gratas, que hay un complot para sacarlos del campeonato, que no se puede agredir y ofender al pueblo nariñense, que no se puede atacar a la gente de Risaralda, que todo es una treta, que los jueces montaron una obra circense, que al partido apenas le quedaban segundos, que no le pegaron ni con una botella, ni con una piedra, ni con una moneda...

Como nunca, la siempre criticada Comisión de Disciplina acertó esta vez por "la evidencia y contundencia de los hechos y la claridad de las normas", como argumentó.

Y desde Pasto y Pereira dicen que la culpa es del agredido y no del agresor. Del 'decente hincha', del 'cultísimo fanático' que lanzó el objeto desde un sector de la tribuna ocupada por personas con camisetas y pancartas del Pasto (la TV lo muestra) nadie da razón. De él nadie se ocupa. 

En este país, en el que cada domingo se habla de detener la violencia en los estadios, en el que se expiden leyes para combatirla, en el que se condena la barbarie de los desadaptados; ahora que se toma una medida seria, dura y contemplada con tremenda claridad en el reglamento, resulta que hay un complot contra dos equipos, contra dos departamentos, contra dos 'lindas' campañas de los que están a punto de irse al descenso por sus pésimos números.

¿Había que pegarle un tiro al juez de línea? Como en el refrán, no se les puede tocar ni con el pétalo de una rosa. No se puede atenuar la agresión con tonterías de que le pegaron con una bolsita de jugo; con toda esa palabrería en defensa de lo indefendible, que equivale a culpar a una mujer víctima de una agresión sexual y no al violador.

Es doloroso perder así, cierto. Pero los clubes locales al ser los organizadores de los partidos son los directos responsables de todo lo que pase en ellos y si ocurren actos violentos como el que pasó, deben pagar con puntos como ocurrió, a ver si les duele, a ver si controlan más y a ver si sus mal llamados hinchas dejan de hacer estupideces.
Si una paloma hubiera tirado una gracia en el hombro de Gallego, la responsabilidad también era del Pasto. Así de simple, así de claro, así de sencillo.

OPINIÓN
GABRIEL MELUK
EDITOR DE DEPORTES 

Publicación
eltiempo.com
Sección
Deportes
Fecha de publicación
28 de octubre de 2009
Autor

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