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La bruja mayor
Aunque desaparecida de los titulares de prensa, Regina 11 sigue su vida como maestra mentalista. Ahora enseña 'saurologÃa' y no tiene problemas con que la llamen bruja.
En la puerta hay un 11 de color dorado, una llave pegada y una imagen de Regina Betancourt de Liska subida en una escoba. "Te invito a subir a mi escoba mágica", dice un letrerito que sale de su boca. La puerta es rosada, uno de los tres colores que se repetirán por todas partes (los otros son el blanco y el magenta) en los más de mil metros cuadrados de la sede de su organización. "La madre viene para acá", "la madre ya llegó", "buenas tardes, madrecita", dicen sus secretarias, todas vestidas con delantales de los tres colores debidos. Regina 11 saluda con el puño cerrado. Apenas da un golpecito de puño a puño porque "hace mucho tiempo que profeticé que iba a llegar una enfermedad que se transmitirÃa a través de las manos". Se refiere a la gripe AH1N1.
Entra en su oficina y lo primero que se ve es un escritorio en forma de medialuna, dorado, de madera tallada. Tras él, una silla que parece un trono. Un dÃa antes habÃamos programado la cita por teléfono. "Solebuuuu, gracias por llamar a Saur..." sonó en su contestador y ella después explicó: Solebú es una palabra del vocabulario ocultista que creó y quiere decir buenos dÃas, que el sol lo acompañe; saur es sabidurÃa universal reginista, la saurologÃa que Regina enseña para "desarrollar los poderes mentales".
Hace rato que su nombre no aparece en titulares de prensa, pero ella se ve igualita a esos años en que fundó su Movimiento Unitario MetapolÃtico, en que fue concejal, diputada, senadora investigada por el Consejo de Estado, presa en detención domiciliaria, secuestrada durante 146 dÃas, tres veces candidata presidencial con una escoba como sÃmbolo, y famosa por sus supuestas dotes de mentalista que han convocado a miles de personas. Según ella, hoy la cifra de sus seguidores supera los tres millones en el mundo.
Es viernes. Falta poco para las cinco de la tarde y la gente empieza a llegar a la sede reginista, en la zona industrial de Bogotá. Todos los dÃas a esa hora la 'Madre' -como la llaman sus fieles- hace un rito de protección. El salón es amplio, con un techo plateado en forma de pirámide y una Regina de cartón de tamaño natural que flota desde arriba. Las paredes están llenas de cuadros y murales. En uno aparece ella junto a Jesucristo y al papa Juan XXIII. En otro, está vestida con una túnica y rodeada de una luz blanca, ovnis y planetas, como si se tratara de una aparición. "Cuando uno está junto a la 'Madre' se siente protegido", dice Elisa RodrÃguez, que sigue sus enseñanzas desde hace treinta años.
En el fondo del auditorio hay una especie de cripta donde la 'Madrecita' hace los rituales de iniciación a sus maestros. Ahà también está un cofre que contiene las cenizas de su segundo marido -Danny Liska- junto a una oreja de cerámica de más de cincuenta centÃmetros de alto. A esa oreja se acercan personas para hablarle y pedirle favores. "Papá Liskita es muy milagroso -dice Elisa-. ¿Ve esas cintas de colores colgadas en esa pared? Son de agradecimiento por todos los favores recibidos". Con una sonrisa de orgullo, Elisa también muestra un rincón de la cripta donde la 'Madre' hizo brotar agua.
A las cinco, con más de un centenar de personas, Regina hace su aparición y empieza por decir lo bien que ha funcionado el rito del agua que realizó y que es el motivo por el que en estos dÃas ha vuelto a llover en el paÃs. Después todos empiezan a recitar el Pare neo, una versión reginista del Padrenuestro dicha en el idioma que creó. Durante unos tres minutos se oyen palabras irreconocibles para un inexperto en saurologÃa. La gente se toca el pecho, se toca las piernas, se toca la cabeza, sacude las manos como sacándose demonios. "Estas palabras son muy poderosas. No se pueden decir al aire libre", dice Alba RodrÃguez, que al final se agacha para recibir protección de su lÃder.
***
En su oficina, Regina invita a tomar una de sus "aromáticas embrujadas" y suelta una carcajada. Después va directo a un álbum de fotos donde tiene el registro de algunos de los fenómenos que afirma haber experimentado. Muestra una imagen en el tronco de un árbol y explica que es ella, cuando se les apareció a los que la tuvieron secuestrada; muestra los dos gallinazos que domesticó y que todos los dÃas le limpiaban las uñas y los zapatos; muestra la serpiente que educó y que vivÃa en su finca para cuidarla de los ladrones; describe una foto en la que está levitando durante un rito; otra en la que aparece la cara de un extraterrestre en una copa que ella tenÃa entre las manos. En fin.
-Este texto va a salir cerca al dÃa de las brujas. ¿Usted es bruja?
-¡Ojalá fuera! En los pueblos antiguos los brujos eran los verdaderos sabios, los que ayudaban a su gente.
Pero sà suelta con gracia que es anormal. La primera señal de que algo raro pasaba la sintió a los cuatro años, un dÃa que vio el aura de un obispo de MedellÃn. "En ese momento yo no sabÃa qué era el aura. Pensé que era un santo. Al poco tiempo se murió". Ese mismo dÃa, a oscuras en su habitación, se le presentó el espÃritu de un hombre y le dijo: "Tú vas a ser conocida por el número 11 y yo por el número 23". "Era Angelo Roncalli. Ni él sabÃa que iba a ser el Papa (Juan XXIII) ni yo que iba a ser la 'mama' ", dice. Y asÃ, sigue contando más y más historias que para cualquiera que sea medianamente escéptico (no es necesario serlo del todo) resultan difÃciles de creer. Que una vez, siendo niña, anheló poder alcanzar la cadenita que prendÃa y apagaba el bombillo de su habitación y mientras lo pensaba se elevó hasta llegar al techo. "Mi mamá abrió la puerta y me vio arriba. Al dÃa siguiente me llevó donde un cura para que me exorcizara". Que le avisó a su papá cuándo se iba a morir; que en la escuela hacÃa que los compañeros vieran cosas donde no habÃa nada; que le predijo a una profesora los hechos del 9 de abril, anunció el incendio del edificio de Avianca, la toma al Palacio de Justicia, la tragedia del Nevado del Ruiz y ¡hasta la tormenta de arena que vivió Australia el mes pasado!
Al oÃr su nombre muchos piensan solo en charlatanerÃa, en alguien que utiliza el verbo -y en realidad es divertido escucharla- para beneficio propio y a costa de incautos. Lo cierto es que sus seguidores rayan con la devoción. En la tienda que hay en su sede -donde vende desde ropa interior con poderes (blanca, amarilla y magenta, claro) hasta billetes mágicos- el objeto central es 'La Regina', una muñeca "magnetizada que le soluciona sus problemas por muy difÃciles que sean". 'La Regina' tiene una mano movible que, según las instrucciones, se debe retirar en el momento de hacer la petición. Señalándola con ella, la persona le pide a 'La Regina' lo que necesite de forma imperativa y sin usar la palabra no. Cuando el favor es concedido la mano vuelve a su sitio. Las muñecas valen entre 350 mil y 18 mil pesos, según el material.
"Es una efigie mÃa -explica Regina 11-, pero semidesnuda, porque no quiero que la gente me endiose". Dice que lo suyo no es una religión. Pero sà tiene un séquito de alumnos adelantados que cuentan con su permiso para practicar los ritos que la 'Madre' realiza. Tiene diez maestros y 150 letas (categorÃa inferior) educados por ella y que visten túnicas de sus colores. Un maestro es Carlos Enrique Gil -'Kengipur', su nombre en la saurologÃa- y afirma que "Regina es una enviada del poder supremo". Los cursos para principiantes y avanzados también tienen su precio. En promedio valen 50 mil pesos por dÃa.
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Regina Betancourt RamÃrez va a cumplir 73 años el 16 de diciembre. Es la última de 18 hermanos que nacieron en Concordia (Antioquia). A los seis meses la llevaron a MedellÃn y, con escasos veintidós, llegó a vivir a Bogotá con cuatro hijas y viuda (su primer marido murió asesinado por asuntos de dinero, cuenta). Volvió a casarse con Danny Liska, un trotamundos que medÃa 1,98 metros y servÃa de doble en pelÃculas gringas. Con él tuvo una hija que nació enferma y que, según dice, ella curó con sus poderes y gracias al contacto con el cordón umbilical de la bebé. "Nació con membrana hialina y los médicos le dieron quince horas de vida. Yo me prometà que si se salvaba enseñarÃa mis poderes sin egoÃsmo". Como se salvó, empezó a dictar cursos. Ahà nació la Regina 11 pública, que se ha convertido en una suerte de sÃmbolo de la cultura popular colombiana.
Su casa tiene un portón dorado y un triángulo con su nombre. Regina camina directo a su habitación, donde hace los trances y "saco mis profecÃas". (Asegura que también predijo la llegada de un negro al poder en Estados Unidos). En los momentos de trance es peligroso interrumpirla. Cuenta que un dÃa estaba en Miami en plena levitación y sonó un celular: "Yo caà al suelo y tenÃa los pies del tamaño de los de un bebé de meses. Ocho dÃas después se me normalizaron". Regina habla y cuesta creerle. Dice que puede dominar el idioma que sea, siempre y cuando esté en presencia de más de cien personas que hablen esa lengua. "Cuando dicto mis cursos en Francia, por ejemplo, yo hablo francés de corrido. Pero al terminar el curso y salir a la calle no sé decir ni una palabra".
El techo de su habitación también tiene forma de pirámide. Es una forma que se repite porque "sirve para concentrar las energÃas". Por cada pasillo de su casa hay fotos de sus cuatro hijas, de sus nueve nietos y de sus dos bisnietos. También de Liska, que fue su gran amor a pesar de que ella se casó una tercera vez. "Pero de este tercer matrimonio salà virgen y mártir", afirma. Se casó con otro extranjero y esa unión solo duró 18 meses. "Al tercer grito que me pegó, me separé". En el 2006 circularon por Bogotá sus invitaciones a la fiesta de divorcio, en la que hubo mariachis.
Con sus hijas tiene muy buena relación. Luzelena, la mayor, ocupa hoy una curul en el Senado que perdieron los anteriores en la lista por investigaciones de parapolÃtica. También son maestras saurólogas, menos una, Doris, que es cristiana. "Un dÃa me dijo que yo no podÃa seguir con esas bobadas, que todo lo mÃo es brujerÃa", cuenta Regina. Y es posible que Doris tenga razón, por lo menos en lo de las bobadas. Regina dice que tiene contacto con extraterrestres y que varios de ellos, junto a antiguos habitantes mayas, viven en túneles debajo de sus sedes de Bogotá, MedellÃn y Cali. "En poco tiempo van a salir y todos los podrán ver".
En su casa hay elefantes con dólares en su trompa, espejos por doquier, gatos de porcelana, abejas de madera que cuelgan del techo, enanos de cerámica. También una máquina de gimnasia que usa a diario por lo menos una hora "porque a esta edad todo se le cae a uno". "Le tengo miedo al 2010", dice al hablar de lo que viene para el paÃs. "Veo mucha sangre y mucha muerte. Estoy trabajando para que lo que suceda no sea tan grave".
-¿Y usted puede cambiar los hechos?
-Claro. Yo les corro las luces.
-¿Cómo as�
-Toda persona tiene un aura que se oscurece por ciertas circunstancias. Lo que hago es limpiarla y asà no comenten errores ni actos negativos.
El próximo 16 de diciembre habrá fiesta en su sede para celebrar su cumpleaños. Ese dÃa Regina 11 aprovechará para "magnetizar un billete" que garantiza platica para todo el año que viene. Resulta increÃble ver entrar decenas de hombres y mujeres a su sede, humildes en su mayorÃa, que recitan oraciones y salen sonrientes porque aseguran que han quedado protegidos. "A mà no me interesa que crean en mÃ, sino que vean la verdad", afirma y de despedida reparte una tarjeta personal que tiene una imagen suya, "una aparición en un lienzo que es milagrosa". Y termina por anunciar que serán muchos más los milagros que va a hacer cuando muera.
Por MarÃa Paulina Ortiz
Fotos: Carlos Pacheco y Federico Puyo. Producción: Paula Sanmiguel. Maquillaje: Alex Ramos, para Esika.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Otros
- Fecha de publicación
- 28 de octubre de 2009
- Autor
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