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El respeto activo

27 colombianos y 30 europeos y latinoamericanos en ensayos sobre ética y filosofía política, en un volumen (universidad de los andes) en homenaje a Carlos b. Gutiérrez.

 "Más que una propuesta muy reducida y precisa, lo que el filósofo colombiano Carlos B. Gutiérrez ha aportado ante todo a la filosofía latinoamericana es una actitud, casi un gesto: la insistencia en mantener cierta sensatez crítica... ha marcado una ruta alternativa, ha venido a recordarnos que existen más cosas en el mundo filosófico que cientificismos impávidos o nacionalismos rijosos". (Mario Teodoro Ramírez).

Tal vez esta una de las razones que ha dado lugar a la compilación 'Amistad y alteridad. Homenaje a Carlos B. Gutiérrez', un libro que hace de la amistad, de la alteridad y de su conjunción, tema de reflexión desde muy diversos ángulos. Se trata de asuntos de gran actualidad en torno a los cuales tiene mucho que decir la filosofía hermenéutica de Hans-Georg Ga-damer, de quien Carlos B. fue discípulo y amigo. De allí también que en el libro salga a luz lo que el filósofo canadiense Jean Grondin, biógrafo y traductor de Gadamer, ha llamado "el giro hermenéutico en América Latina". En su opinión "América Latina ha vivido experiencias poco afortunadas con el marxismo, más cuando sus resultados no han sido particularmente brillantes y ha alimentado formas de lucha armada y terrorismo que pueden ya considerarse caducas.  Es el turno ahora para el diálogo y la reconciliación... El otro, o el que piensa de otro modo, no es sólo aquel que me recuerda mis propios límites; es también el que me permite, en cierta medida, superarlos. C. B. reconoció en esto una sabiduría, una ética, de la que América Latina puede extraer enseñanzas muy valiosas en esta era de globalización".

Carlos B. ha destacado la importancia del disenso y del reconocimiento activo:  "El papel protagónico de la alteridad en la hermenéutica de Gadamer, conlleva un fuerte núcleo argumentativo contra toda cultura que enaltezca la unidad y la totalidad como valores supremos de la convivencia social. El reconocimiento de la alteridad en su 'esplendor contrastivo' implica reconocer en el disenso un elemento connatural de las tareas humanas. Lo deseable, entonces, no consiste en abogar por sociedades uniformemente cohesionadas a través del consenso, sino en promover una cultura de las diferencias que permita encauzar los de-sacuerdos y los conflictos entre actores y sectores distintos, incluso contrapuestos, de una misma sociedad. Frente al enaltecimiento de las nociones de unidad y totalidad, la tarea hermenéutica se dirige al reconocimiento de la singularidad del otro y, junto con ello, propone una noción de pluralidad que rechaza la pretendida y artificial reconciliación total... De aquí que Gutiérrez proponga la noción de respeto activo como condición de posibilidad para que surja un auténtico reconocimiento. Reconocer implica comprender la posición del otro sin dejar de tener un punto de vista personal; conlleva la tarea de involucrarse con la otra parte, de realizar un esfuerzo hermenéutico para comprender la posición diferente y de este modo abrir el espacio que por derecho le corresponde.

El libro reflexiona sobre amistad y alteridad también desde otras perspectivas. Nietzsche, por ejemplo, ofrece una provocativa reflexión que sirve de inspiración a filósofos contemporáneos: "En 'Políticas de la amistad' Derrida integra el pensamiento nietzscheano a la tradición que afirma la amistad como núcleo de lo político... Una amistad que, en lugar de pensarse como armonía se asume como cruce de fuerzas, puede anclar la democracia de una manera diferente. Eso lo facilitaría el pensamiento de Nietzsche al concebir la amistad como enemistad y fuerzas en tensión, pues al no ocultar al enemigo como parte del núcleo de lo político, se puede pensar en una democracia diferente" (Paulina Rivero).

Y en cuanto a la relación de la filosofía hermenéutica con los diferentes saberes:  "La hermenéutica, proyectada en todo el ámbito de lo humano es el prístino reconocimiento de la fragilidad; el discurso hermenéutico es frágil y hace también frágil todo aquello en lo que se proyecta. Este es su primer saber, su primera no certeza. Desde este saber se erige la hermenéutica como un pensar desfondado, como un pensar de la contingencia.  Y este saber se contagia a todos los demás saberes, por eso puede haber hermenéutica y estética, hermenéutica y filosofía política, hermenéutica y filosofía de la ciencia; todos estos órdenes del saber son re-pensados desde una ontología de la finitud". (María Antonia González).

El libro en homenaje a Carlos B. da al mismo tiempo la palabra a posiciones filosóficas muy distantes entre sí, a jóvenes especialistas en filosofía política, en la filosofía de Heidegger y de  Gadamer, y en él no faltan, por supuesto, artículos que en nombre de la amistad critican las posturas del homenajeado. A los 27 colombianos se suman 30 europeos y latinoamericanos, entre quienes se encuentran Ernst Tugendhat (Alemania), Manuel Reyes Mate (España), Carla Cordua (Chile), Francisco Bravo (Venezuela), Zeljko Loparic (Brasil), Miguel Giusti (Perú) y Mariflor Aguilar (México).

N. del E. El libro se encuentra en la librerÌa de Uniandes  y en Siglo del Hombre Editores.

Por Margarita Cepeda

Publicación
eltiempo.com
Sección
Lecturas fin de semana
Fecha de publicación
22 de octubre de 2009
Autor

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