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Guerra en Afganistán, en la que E.U. cumple ocho años, dolor de cabeza de Barack Obama
Los talibanes han recuperado gran parte del terreno perdido, y el respaldo dentro de las opiniones públicas de E.U. y sus aliados está cayendo de manera dramática.
Si bien el número no dice a mucho a primera vista, el aniversario (este miércoles) encierra un enorme significado. De entrada, se tratarÃa ya del conflicto militar más extenso en la historia moderna de E.U. y solo comparable con Vietnam (Washington estuvo metido en el sureste asiático desde 1950, pero solo envió tropas de combate de 1965 a 1973, cuando se firmaron los acuerdos de paz de ParÃs y el Congreso prohibió la intervención militar directa en ese conflicto).
Marca, además, el inicio del noveno año de guerra, el mismo número que dedicó la Unión Soviética tratando de someter, sin éxito, a este mismo paÃs en los ochentas. Lo peor para los estadounidenses y sus aliados de la Otan es que el conflicto, antes de estar en vÃas de resolverse, va de mal en peor.
En los últimos dos años, los talibanes han ido lentamente recuperando el terreno perdido y hoy tienen presencia en casi el 80 por ciento del paÃs. De acuerdo con Anthony Cordesman, experto en estrategia militar del Centro para la estrategia y los estudios internacionales (CSIS), el antiguo régimen ha ido sofisticando sus métodos: desde la propaganda para reclutar a seguidores, hasta en el tipo de ataques, que son clásico ejemplo de tácticas insurgentes en las que procuran generar el mayor daño posible con la menor cantidad de hombres.
Un ejemplo: ya saben, con exactitud, cuántos minutos se demoran las fuerzas de la Otan en enviar apoyo aéreo para contrarrestar una ofensiva y, por lo tanto, el tiempo con el que cuentan para huir. A eso se han sumado otros factores.
Las enormes ganancias que deja el tráfico de heroÃna -Afganistán es el principal productor del mundo- les permite comprar armamento, sobornar funcionarios y ganar el favor de la población, que con cada dÃa que pasa ven cómo estos se van asentado, mientras que la Otan, que está allà para protegerlos, se ha replegado en campamentos para minimizar las muertes en combate, que restan apoyo en los paÃses miembros.
Pese a ello, el mes de agosto se convirtió en el mes más mortÃfero para las tropas de E.U. desde que arrancó la invasión: 51 decesos. Y solo ayer hubo 8 muertos en sus filas (ver recuadro).
Tan grave está la cosa que hace dos semanas se conoció un documento interno del Pentágono en el que Stanley McChrystal, comandante en jefe de las fuerzas de E.U. y la Alianza Atlántica advertÃa que, de no darse un giro fundamental, la causa estaba perdida. Para corregirlo, decÃa McChrystal, habrÃa que cambiar hacia una estrategia que hiciera énfasis en ganarse a la población civil. Y para lograrlo, serÃa necesario aumentar dramáticamente el pie de fuerza.
40.000 mil hombres adicionales
Según ha trascendido, una expansión de hasta 40.000 mil hombres adicionales a los 22.000 mil que ya habÃa autorizado el presidente Obama a comienzos de este año. En otras palabras, casi duplicar el actual número de estadounidenses que se encuentran en el terreno, que son 64.500.Sumado al contingente de la Otan, las tropas alcanzarÃan los 150 mil hombres, una cifra similar a la que existÃa en Irak hasta el año pasado.
Si habrá aumento de tropas o no, es materia de intenso debate dentro de la administración Obama. Un sector, el más polÃtico, piensa que E.U. debe concentrarse en acabar con Al Quaeda, precisamente la razón que los llevó a la guerra luego de que este grupo atacó Nueva York y Washington el 11 de septiembre del 2001. Para eso, sostienen, no es necesario aumentar el pie de fuerza sino la capacidad de infiltrar al enemigo. Y mencionan cómo, gracias a ella, han logrado dar de baja a 12 lÃderes de la organización terrorista.
Pero los generales piensan lo contrario. Para pacificar el paÃs es necesario controlar el territorio y ganar la confianza de los ciudadanos.
"La gente debe saber que las fuerzas están allà para quedarse, que no los abandonarán en el camino", dice Cordesman. Paralelamente, deben ofrecerse alternativas viables los cultivadores de amapola y edificar "Estado". De allà la distancia que está tomando E.U. de la estrategia de fumigación para concentrarse más en desarrollo alternativo.
A eso habrÃa que añadir el entrenamiento y la expansión de las tropas afganas, que, en últimas, serán los que asumirán el control. De lo contrario, E.U. y la Otan nunca podrán salir del paÃs. Pero todo eso implica tropas adicionales y muchos recursos. Algo que en E.U. escasea por el momento.
Para complicar más las cosas, el apoyo a la guerra en Afganistán se ha ido erosionado a pasos agigantados. La última encuesta de CNN ubica el respaldo en solo un 39 por ciento. El más bajo en ocho años. Un número que sin duda pasa por la cabeza de Obama, ahora que está en proceso de afinar la estrategia. El horizonte se ve nublado y con pocos signos de despejarse en el futuro inmediato. A lo que responde el jefe de las Fuerzas Armadas de E.U., almirante Mike Mullen: "Si queremos ganar se necesitará tiempo y paciencia".
Cordesman, al hacer un paralelo con Colombia, dice que a nuestro paÃs le ha tomado más de 50 años salir de la violencia. O, al menos, llegar al punto en el que está hoy, con las guerrillas replegándose y sin ser ya una amenaza para la viabilidad del Estado. Pero E.U., dice el analista, le gusta resolver todo con rapidez. "Somos especialistas en fijar cronogramas. Y eso pasa cuando las guerras se manejan a través de encuestas", subraya.
En cualquier caso, todo un dolor de cabeza para Obama que al catalogar este conflicto como la "guerra correcta" -en contraposición a Irak- asumió su paternidad en pleno. Asà como Bagdad fue el yunque que terminó hundiendo al ex presidente George W. Bush, Afganistán ha comenzado a pesar, y mucho, sobre los hombros del nuevo presidente estadounidense.
SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Internacional
- Fecha de publicación
- 4 de octubre de 2009
- Autor
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