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Consultas partidistas: antesala de elecciones 2010
Los partidos polÃticos no sólo deben tener estatutos democráticos, también deben comportarse de tal manera.
No podrÃamos decir que una clase de partidos polÃticos sea la condición suficiente para la democracia, o que otra sea absolutamente adversa. La competencia no es entre individuos aislados sino entre organizaciones. Por ello tiene sentido que se acerquen a la sociedad en elecciones. Es significativa la labor de los partidos que asumen el reto de seleccionar sus candidatos con la participación ciudadana. Sabemos que estos son imprescindibles en polÃtica electoral, no obstante, otras organizaciones y actores sociales le disputan dicho dominio.
Los partidos serÃan necesarios si al menos cumplieran con requisitos básicos: si quieren gerenciar la democracia deben comportarse de manera incluyente, transparente y superar aquello que condiciona negativamente la selección de candidatos. La consulta, y no la encuesta o el sondeo, es el mecanismo recomendado a los partidos. Existe una enorme diferencia entre utilizar el voto y contestar una encuesta.
Los partidos deben dar mayor legitimidad a sus candidatos. De ella depende la confluencia en procesos legÃtimos de decisión. Las consultas como un mecanismo anticipado de decisión popular se enmarcan en la lógica de las funciones de los procesos electorales: representación, participación y efectividad del voto.
Resulta paradójico que las organizaciones que se autoproclaman democráticas no sólo tienen serios problemas de ejercicio transparente sino que se resisten a vivir de tal manera. Sólo tres partidos se someten a consultas para construir y adelantar parcialmente las elecciones definitivas. Son una antesala de las elecciones. El esfuerzo de los partidos Liberal, Polo y Mira debe ser premiado. Los conservadores deben superar sus vacilaciones. Los demás deben aprender más democracia si la pretenden dirigir.
Las reglas de juego democráticas debe ser únicas, ciertas e informadas para todos. Estas deben condicionar a los partidos a jugar igual: todos deberÃan hacer consultas.
Sus resultados se deben respetar y no pueden ser manipulados como un patrimonio polÃtico particular desprendido de compromisos públicos. La decisión en las consultas es como en las elecciones plenas: vincula. Considerar que es un mero recurso de estrategia podrÃa ser una burla a la voluntad ciudadana, no sólo a la democracia, y debilita al propio partido o movimiento, creando perversos imaginarios en los ciudadanos que favorecen la excesiva personalización de la polÃtica y las tendencias caudillistas autoritarias.
Necesitamos parámetros mÃnimos para el funcionamiento de la polÃtica, en donde tenga cabida un control a la desmedida personalización de lo público y mejoren los incentivos para edificar en el sistema la representación, responsabilidad y capacidad. No es suficiente proclamar valores y democracia, importa más el cómo se comportan.
Por Fernando Giraldo
Politólogo, Decano de la Universidad EAN
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- PolÃtica
- Fecha de publicación
- 25 de septiembre de 2009
- Autor
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