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'La Vanguardia' de Silvia Galvis

Han pasado 90 años desde aquel primero de septiembre de 1919, cuando Bucaramanga vio nacer a Vanguardia Liberal. Un periódico que salía a la luz en medio de un tenso ambiente de diferencias partidistas. Ahí, precisamente, estaban el coraje y el ideario de su fundador, el patricio santandereano Alejandro Galvis Galvis.
Aquella publicación, que en su primer día estuvo en las calles de la ciudad con apenas 100 ejemplares de cuatro hojas, se ha convertido en un diario emblemático para la comunidad santandereana, especialmente, y en general para la gran zona del nororiente de Colombia. Un rotativo moderno que, desde luego, mantiene sus principios, los cuales defiende sin descanso, y que no se ha quedado atrás en los avances tecnológicos. Un colega que cumple, con notable altura y calidad, la admirable misión de informar y orientar.

Vanguardia Liberal, hoy dirigida con acierto por Sebastián Hiller, tiene motivos suficientes para enorgullecerse de la tarea lograda. Aunque la bandera periodística se halla a media asta. Porque en estos momentos la familia del diario santandereano recibe la triste noticia del fallecimiento de quien fuera su directora, Silvia Galvis, hija del fundador y madre de quien lo guía ahora.

Es una noticia que enluta al periodismo y al mundo de las letras. Silvia Galvis Ramírez no era una reportera más. Tal vez porque su profesión le venía de estirpe, era una extraordinaria comunicadora, una columnista de aguda pluma, que sabía combinar la crítica puntual con toques de fino humor y sarcasmo; una periodista por cuya labor el diario mantuvo su altura y trascendencia. Además de que fuera su orientadora, fue la creadora de la Unidad Investigativa.
Silvia fue también escritora. Por ello publicó varios libros y a fe que alcanzó una obra prolífica y valiosa. Legó ella textos de cuidadoso y detallado trabajo de campo, de sesuda investigación, como ¡Viva Cristo Rey!, Sabor a mí, Soledad, La mujer que sabía demasiado, entre otros. Pero no solo era valiosa como escritora, sino como mujer, digna exponente de la casta santandereana.

Así que hoy con Vanguardia nos unen dos abrazos. Uno profesional y otro de pésame. En ambos estamos con ellos. Con la seguridad de que la colega se lleva la satisfacción de haber puesto lo mejor de sí para que el diario de su alma haya llegado al lugar de privilegio donde hoy se encuentra.
editorial@eltiempo.com.co

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
21 de septiembre de 2009
Autor

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