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Adelanto de materias que verán en sus carreras pueden hacer los estudiantes de colegio
Bachilleres que adelantan su formación superior en las aulas escolares ahorran tiempo y dinero.
La universidad ya no es territorio exclusivo de quienes han terminado el bachillerato. Ahora la U. también es cosa de colegiales.
Estudiantes de los dos últimos grados de la secundaria de algunos colegios pueden, desde ya, adelantar su carrera y entrar a la universidad con materias previamente cursadas. Camilo Bonilla, por ejemplo, se graduó el año pasado de bachiller técnico industrial con énfasis en mecánica automotriz, y comenzó prácticamente en segundo semestre su carrera técnica en ingenierÃa mecánica.
"Me valieron cuatro materias del colegio como si fueran las del primer semestre", dice, entusiasmado con la idea de terminar su formación más pronto que otros.
Eso es posible gracias al programa de articulación que tiene su colegio con una institución de educación superior, una tendencia cada vez más difundida en el paÃs.
La iniciativa busca, entre otros propósitos, "generar un espÃritu universitario para los estudiantes desde el colegio", de acuerdo con Wilson Vivas, coordinador de articulación en el Instituto Técnico Francisco José de Caldas, de Bogotá.
Este es uno de los 46 colegios del distrito que están involucrados estrechamente con universidades y centros de formación técnica y tecnológica donde homologan las materias "especializadas" que cursan los jóvenes en el bachillerato.
Para hacerlo, universidades y colegios elaboran un plan de estudios unificado "desde el grado décimo hasta terminar la carrera", explica Jaime Naranjo, subsecretario de calidad y pertinencia de la SecretarÃa de Educación de Bogotá.
Y con eso, "se evita la repetición de contenidos y se depura el tiempo de alumnos y maestros", dice el profesor Vivas. Resalta, a la vez, que no se trata de cumplir con las exigencias de la universidad, sino de enriquecer el pénsum en la etapa escolar.
Porque, en los casos en que los jóvenes no pueden continuar con la educación superior, ese conocimiento adquirido pasa a ser una herramienta de trabajo.
"Con lo que aprendemos en el colegio podemos desempeñarnos en el mundo laboral", afirma Camilo, que debió, eso sÃ, tomar 10 horas más de clases a la semana para obtener la especialidad.
Y esas áreas, que son 37 en Bogotá, responden a las necesidades de desarrollo de la ciudad, de acuerdo con Naranjo.
Asà lo han asumido también las universidades que trabajan articuladas con las regiones, como la Corporación Universitaria Minuto de Dios, que tiene convenios con cerca de 100 colegios en 12 departamentos.
"En las zonas cafeteras trabajamos programas enfocados en el café", explica la vicerrectora general académica, Marelen Castillo.
De modo que los jóvenes aprenden lo que sus comunidades necesitan, y, en cualquier caso, el estudiante gana: puede trabajar en áreas especializadas o puede brincar a la universidad.
Más formas de interacción que ahorran dinero
Como parte de los programas de articulación entre los colegios y las universidades, existe una modalidad de interacción en la que, una vez que terminan el bachillerato, los jóvenes siguen asistiendo al colegio para recibir su formación profesional. Sucede en algunos colegios de Bogotá, que prestan sus aulas para impartir clases universitarias.
AsÃ, "la universidad llega al colegio", en una integración que permite reducir los costos de educación hasta en el 50 por ciento", dice Jaime Naranjo, subsecretario de Calidad y Pertinencia de la SecretarÃa de Educación de Bogotá.
En estos casos, el precio de la matrÃcula semestral ronda los 750 mil pesos, "un valor muy bajo para Bogotá", señala el funcionario.
En el Colegio José MarÃa Córdoba, por ejemplo, la Corporación Universitaria Minuto de Dios tiene una sede que imparte educación técnica y tecnológica en la jornada de la noche para graduados de bachillerato.
"Ellos nos facilitan el espacio y nosotros los asesoramos", señala la vicerrectora Marelen Castillo.
Pero la misma universidad tiene otros programas de articulación que, al contrario, les permiten a los estudiantes de bachillerato tomar clases en la universidad.
También lo ofrece la Universidad de Ibagué, en el Tolima, donde este semestre hay de los alumnos 40 jovencitos de los grados 10 y 11, que se están estrenando en la vida universitaria.
Ellos están tomando cursos libres de ciencias básicas, ingenierÃa, administración y humanidades. De aprobarlos, y en caso de que decidan cursar alguna carrera en la universidad, les serán homologadas esas materias.
Asà mismo, las notas que obtienen en los exámenes universitarios son tenidas en cuenta por el colegio.
Otros ejemplos de esta alianza que, en resumen, forma mejores estudiantes y profesionales.
REDACCIÓN EDUCACIÓN
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Educación
- Fecha de publicación
- 19 de septiembre de 2009
- Autor
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