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Colombiano atravesó E.U. de costa a costa pedaleando, durante casi tres meses, en tres ruedas

Rafael Giraldo, un profesor que vive en la Florida, cuenta los detalles de su travesía, que es todo un ejemplo. EL TIEMPO habló con él en su salón de clases en el sur de la Florida.

En algún momento pensó que iba a morir y volvería a su casa en Weston, Florida, en ataúd, sin embargo Giraldoro terminó su odisea para darle una lección de vida a sus estudiantes y regresó a su hogar más motivado que nunca, tras pedalear más de 6.000 kilómetros durante 86 días.

El viaje, denominado 'Discovery Tour', lo inició en San Francisco, California, el 6 de junio pasado, tan pronto salió a vacaciones como profesor de estudios sociales e historia de octavo grado en un colegio local, la idea era enseñarle a sus alumnos la importancia de la perseverancia a la hora de alcanzar las metas.

La preparación física para tamaña prueba de esfuerzo duró dos años, sin embargo confiesa que en el primer mes de viaje su cuerpo le dolía intensamente, pues en sus cálculos iníciales estaba pedalear 6 horas diarias, pero se dio cuenta que si quería cumplir con su meta, necesitaría hacerlo entre 10 y 14 horas al día, la mayoría del recorrido en pleno verano, con temperaturas de hasta 50 grados centígrados.

Aunque tenía calculado el factor climático, confiesa que fue mucho más complicado manejarlo, el sol fue su peor enemigo y tuvo que lidiar con tormentas de arena en los desiertos de Utah, con un semi tornado en Colorado y con el frio congelante de varios puntos de Nevada.

"Manejar esas temperaturas extremas cuando no hay mas protección que un bloqueador solar fue difícil, alcancé a creer que iba a morir en el desierto", afirmó.

A lo largo de un año Giraldo desarrolló la parte logística de su tour, pero durante el viaje modificó el trayecto, pues de San Francisco, terminó en St Agustine, Florida, en lugar de Jamestown, Virginia, aunque la meta de atravesar el país de costa a costa lo cumplió.

Sin embargo, reconoce que más que la preparación física y logística, las más importantes eran la emocional y la mental, pues sabía que iba a estar solo y que de su fuerza interior dependía gran parte del éxito del proyecto.

Además del clima Giraldo tuvo que enfrentar otras vicisitudes como los más de 30 ataques que recibió de perros a lo largo del camino.

"Yo llevaba un spray de pimienta para ahuyentarlos, una vez traté de usarlo, pero con el viento se me devolvió, afortunadamente descubrí que diciéndoles 'stay' los mantendría alejados".

Los carros tampoco fueron sus mejores amigos, especialmente en Alabama, donde sostiene que no hay una conciencia de respeto por el ciclista y literalmente le tiraban los carros, al punto que en una ocasión creyó que era su fin, cuando casi queda debajo de una tractomula de carretera.

Animales salvajes

Los coyotes también le dieron su buen susto en Nevada mientras dormía, afortunadamente Giraldo logró dispersarlos con el sonido de un pito de su triciclo.

"Lo maravilloso de este viaje es que después de vivir experiencias extremas como estas, venían bendiciones", afirma Giraldo, quien se define como un católico practicante que estuvo muy cerca de Dios durante todo el recorrido. "A Dios lo vi en todas partes, vivía en oración".

Otro problema que enfrentó fue el financiero, a pesar de haber recibido donaciones por parte de amigos, alumnos y padres de familia, estas no fueron suficientes y poco antes de terminar la jornada se quedó sin dinero, sin embargo no faltó quien le brindara su casa o un plato de comida.

"La generosidad de la gente de este país es increíble, siempre había alguien dispuesto a ayudarme, una noche en Colorado, una pareja de desconocidos, cuyo hijo había salido hacia Afganistán, me acogió en su casa y me dio posada, fue algo significativo para mí", dijo este antioqueño que cumplió 46 años durante su viaje.

Giraldo pedaleó por California, Nevada, Utah, Colorado, Arkansas, Missouri, Kansas, Tennessee, Mississippi, Alabama y Florida. Un recorrido que tuvo que adaptó de acuerdo con las circunstancias que se le iban presentando.

Una de ellas fue una invitación que recibió de un profesor de una correccional juvenil de Indiana, para ir a hablar con los jóvenes, quienes habían estado siguiendo su recorrido y aprendiendo de historia y geografía, a través de su viaje. Para esto alquiló un carro y en dos días recorrió 1.600 kilómetros, para entregarles su mensaje.

Desde hace 15 días Giraldo está de nuevo en su casa, con su esposa e hijas, volvió a trabajar al colegio, junto a sus alumnos, quienes todavía no pueden creer que lo logró y lo ven como un modelo a seguir. Uno de ellos, con limitaciones visuales, hizo un video de su llegada a Weston, donde la prensa, estudiantes y padres de familia lo esperaban.

ANA MARÍA JARAMILLO
PARA EL TIEMPO
MIAMI

 

Publicación
eltiempo.com
Sección
Internacional
Fecha de publicación
12 de septiembre de 2009
Autor

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