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Sólo falta la firma del Minambiente para que Bahía Málaga esta zona se convierta en parque natural

En esa zona del Valle, las ballenas yubarta están tan integradas al paisaje, que se ven con tanta frecuencia como la lluvia o la alegría innata de las comunidades de Juanchaco o Ladrilleros.

No es una exageración. Me integré a un grupo de biólogos, turistas y ecologistas que salió a buscarlas, justo al frente de las costas de estos poblados del Pacífico colombiano, y al final del viaje hubo unanimidad para decir que fueron ellas las que nos encontraron a nosotros.

Exhibieron sus lomos, se las escuchó resoplar y nos dieron una serenata con sus agudos cantos desde el fondo del mar, con los que entendimos por qué los marineros de hace tres siglos las confundían con sirenas.

Pero había una sorpresa final. Una de ellas, tal vez con alguna extraña frustración por no haber sido delfín, sacó de un salto sus 40 toneladas del agua. Fue como un 'eclipse total de mar', en el que una ballena en vuelo ocultó por un segundo todo lo demás.

Las ballenas se han alojado en este pedazo de Colombia desde hace años, porque allí encuentran aguas tibias para dar a luz a sus ballenatos. Llegan entre julio y octubre, luego de una carrera de 8 mil kilómetros desde la Antártida, en la que superan barcos japoneses que buscan cazarlas para vender su carne, hélices de naves mercantes que a veces las mutilan en choques accidentales y toda la basura que tiene en jaque a los océanos.

Por eso son las mejores representantes de esta región, que desde hace cinco años está protagonizando otra maratón similar: la de convertirse en el parque nacional número 55 del país, que blinde toda su riqueza.

La idea surgió desde la comunidad afro hace cinco años y está tan cerca de volverse realidad que sólo le falta la firma del ministro de Medio Ambiente, Carlos Costa.

Y todo quedó a punto el viernes pasado, cuando se superó un paso clave: una reunión en la que los cinco consejos comunitarios de negritudes dialogaron con representantes del Ministerio del Interior y de Parques Nacionales, para avalar el proceso.

Cuando se va a declarar una zona de reserva donde no hay comunidades asentadas, este trámite no es necesario. Pero en este caso, los afro tenían que oficializar su apoyo a la creación del parque. Ahora sólo resta la bendición deCosta para que queden amparadas 138.677 millas náuticas, equivalentes a 47 mil hectáreas.

La decisión llegaría a aliviar una crisis que fue diagnosticada por la organización The Nature Conservancy (TNC), que ha llamado la atención sobre la falta de protección que les da Colombia a sus áreas marinas y costeras.

De los 928.600 kilómetros cuadrados de territorios marítimos (el 48 por ciento del mapa nacional), sólo están protegidos el dos por ciento. Hernando Zambrano, consultor del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), organización que ha seguido centímetro a centímetro este proceso, explicó que la declaratoria abarcará el 80 por ciento del mar donde hay presencia de cetáceos y nacimientos de peces que sostienen la pesca artesanal.

Zona estratégica

A pesar de que todo está casi listo, en la comunidad son incrédulos. "Hasta no ver no creer", dice Liomédez Mosquera, del sector de Ladrilleros y uno de los máximos impulsores de la declaratoria.

Y la inseguridad surge porque Bahía Málaga ha estado siempre en la mira del Gobierno. Y no precisamente para ofrecerle protección. Allí han visto la construcción de carreteras que han quedado inconclusas o que pocos transitan, y las selvas situadas a orillas del mar han resistido concesiones para la extracción maderera.

Hasta la instalación de una cárcel de máxima seguridad estuvo en la mente de algunos. Y hoy todavía no es clara la influencia ambiental que tendría la llegada de los militares estadounidenses a la base naval instalada en la bahía, la más importante del Pacífico y una de las siete que incluyen este polémico acuerdo entre el gobierno de Álvaro Uribe y Estados Unidos.

Pero el proyecto más importante que ha llegado en la mente de empresarios y políticos, y que seguirá en los planes de muchos mientras Bahía Málaga no sea resguardada, es la construcción de un puerto que aprovecharía su profundidad de más de 20 metros, su ubicación estratégica, pero que acabaría con su valor natural.
Requiere una inversión superior a los 300 millones de dólares y está llamado a apoyar los servicios del muelle de Buenaventura, donde no paran las quejas de los navieros por la falta de calado (profundidad del canal de acceso al puerto).

Y aunque el Ministerio de Transporte descartó la obra en agosto del 2008, hace menos de tres meses Rodrigo Velasco Lloreda, gerente de la Asociación Nacional de Industriales (Andi) del Valle, le envió al Ministro de Ambiente una carta en la que le pide frenar la declaratoria de Bahía Málaga como zona de reserva y permitir que el Pacífico no pierda la esperanza de tener allí ese puerto de áreas profundas. A esto se sumó un pedido similar de la Cámara de Comercio de Cali, que se conoció el jueves pasado.

Pero este último intento de los empresarios por abrirle paso al muelle habría nacido muerto. Julia Miranda, directora de Parques Nacionales, dice que la declaratoria no tiene reversa. "El Ministro está decidido y sabe de su importancia. Tendría que llegar una contraorden presidencial que detuviera todo este esfuerzo", explicó Miranda.

Hogar de más de 300 especies

Un esfuerzo que no es ajeno al mundo. Bahía Málaga aparece en los registros científicos por tener la tasa de reproducción de ballenas yubarta más alta del planeta. Pero además, según WWF, alberga a 60 especies de anfibios y 114 de reptiles, 148 de peces, 6 de felinos, 75 de murciélagos, 25 de aves y 141 de moluscos como la piangua, fundamental para la generación de ingresos. Hay manglares, acantilados y 400 especies de árboles, una riqueza que a esta hora está a la deriva, que resiste la tala ilegal de plantas, el tráfico animal y la sobrepesca, que hasta los narcos usan para lavar dinero.

"Ya casi no vemos árboles como el caimito y no es frecuente la pesca de corvinas, róbalos, pargos y sierras", dice Luis Hinojosa, del sector de La Plata. "Por eso queremos recuperar la zona; los negros sabemos que es posible, sostenible. Es una manera de adquirir presencia, de que el Estado nos mire y podamos comenzar a hablar en otro nivel".

Por JAVIER SILVA
Redactor Vida de Hoy

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
12 de septiembre de 2009
Autor

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