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La guerra persigue a los awás; este año ya han caído 38 indígenas

Los 30 mil miembros de esta etnia están en medio del fuego cruzado y los cultivos de coca en Nariño. Este sábado fueron enterrados 12 que fueron asesinados esta semana.

"Para nosotros es de gran preocupación ver como cada semana tenemos que informar sobre nuevos asesinatos, desapariciones, amenazas y hostigamientos a que nos han sometido los grupos armados ilegales en nuestro territorio. La ola de crímenes deja ya 27 niños huérfanos", dice Gabriel Bisbicus, presidente de la Unidad Indígena del Pueblo Awá, Unipa.

El miércoles, la noticia fue la masacre de 12 indígenas de esta etnia, entre los que se encontraban cinco niños y un bebé de seis meses. Aún no se tiene plena certeza sobre los autores del crimen. Se cree que pudieron ser narcotraficantes y se averigua si pudo haber participación de militares, pues, según indígenas, una de las víctimas habría señalado al Ejército de matar a su esposo, en mayo pasado.

El pueblo awá, con unos 30 mil integrantes, ubicados en 27 resguardos en Nariño, se ha convertido en un blanco del fuego cruzado de guerrilleros, paramilitares, nuevas bandas y narcotraficantes. De los 77 aborígenes asesinados este año en el país, 38 son awás, casi la mitad.

La masacre de estos niños no es la única atrocidad que han sufrido. En otra matanza, ocurrida en febrero, una mujer fue asesinada cuando tenía 3 meses de embarazo y en abril fue descubierto el cadáver de una indígena de 18 años, que tenía 7 meses de embarazo, con su vientre abierto y sin su bebé, cuyo cuerpo nunca apareció.

"No sabemos por qué nos matan. Somos claros en que somos civiles. Será, tal vez, porque estamos indefensos, o será, tal vez, porque no tenemos esa capacidad de responder en defensa de nuestro pensamiento y territorio", dice José Libardo Pai, gobernador del resguardo Tortugaña-Telembí, en Barbacoas, donde el pasado 4 de febrero las Farc asesinaron a 17 de sus hermanos de etnia.

Por su parte, el líder guambiano Lorenzo Muelas afirma que el tema es muy sencillo de analizar: "Las tierra de los awás son unos territorios muy ricos en minas, en recursos hídricos, en madera. Allí esta la diversidad biológica con todos sus componentes. Entonces, los indígenas son un estorbo para el Estado, para los gobiernos que están interesados en abrir las puertas para que penetren las grandes transnacionales".

El gobernador de Nariño, Antonio Navarro Wolff, dice que los awás se convierten en un blanco fácil para los grupos armados ilegales porque están muy dispersos (en 25.000 hectáreas viven alrededor de 1.000 personas).

Según Fabio Trujillo, secretario de Gobierno de Nariño, un factor que puede incidir en la violencia en territorio awá es la existencia de la coca. En su concepto, si las zonas habitadas por los indígenas fueran bien atendidas -con educación, salud e ingresos económicos-, no habría la gran cantidad de hectáreas de cultivos ilícitos.

Zabier Hernández, asesor de paz de la Gobernación de Nariño, dice que estas masacres no tienen antecedentes en la historia del departamento, en tanto que les hace un vehemente llamado a los grupos armados ilegales a que respeten la autonomía de las comunidades indígenas y no las involucren en el conflicto armado.

MAURICIO DE LA ROSA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
PASTO

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
29 de agosto de 2009
Autor

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