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Más de un centenar de africanos del África Occidental que van rumbo a E.U., detenidos en Colombia
Hace una semana, agentes del DAS detuvieron a tres ciudadanos de Eritrea, uno de los países más pobres y convulsionados de África, en plenas calles de Barranquilla.
Fue el segundo caso reportado en un mes en Colombia. El anterior fue el de 34 eritreos sorprendidos en aguas de Urabá, cerca a Capurganá, cuando pretendían llegar a Costa Rica. Y la semana pasada, autoridades panameñas devolvieron a Colombia a catorce ciudadanos somalíes que entraron ilegalmente al país a través de la provincia panameña del Darién.
Su largo viaje, de más de 10 mil kilómetros y cerca de cuatro meses, terminará para todos ellos en un avión que los devolverá a casa.
Pero el flujo continuará. Solo este año han sido descubiertos en aguas y otros puertos del Caribe colombiano cerca de un centenar de somalíes, etiopíes y keniatas.
Colombia se ha vuelto plataforma para miles de somalíes, eritreos y etiopes -oriundos del llamado 'cuerno africano'- que tratan de llegar a E.U., vía centroamérica. Aunque también hay asiáticos y de otras partes de África.
Las redes de inmigrantes les cobran entre 7 mil y 10 mil dólares. Y el viaje es duro en extremo.
Sólo en África, llegan a atravesar hasta seis fronteras antes de embarcarse en Suráfrica con rumbo a Suramérica o tomar un avión que les ayude a cruzar el Atlántico desde países como Nigeria: el más corrupto del mundo.
Se movilizan escondidos en camiones y a pie en las noches. "Algunos pierden la vida en el camino, porque son atacados por animales salvajes", le dijo un funcionario mexicano de migración a un medio local en Tapachula, límites con Guatemala. En esa localidad mexicana, las autoridades capturaron a más de 600 inmigrantes ilegales africanos durante el 2008.
La principal puerta de entrada a Suramérica es Brasil, y desde allí, a través de los ríos amazónicos, se internan a Venezuela y Colombia para salir al Caribe y alcanzar las costas centroamericanas.
"Sólo queremos trabajar y ayudar a nuestras familias", explica un eritreo de 27 años con un diploma en electrónica, recluido en un centro para inmigrantes ilegales en Costa Rica, donde espera que ese país le conceda asilo. A lo que David, un etíope recién graduado de administración de empresas, y que se encuentra en la misma situación, agrega: "Estamos dispuestos a empezar de cero. Nos gustaría tener clases de español".
Muchos resultan estafados. Bihian Deimeq, un etiope detenido en Costa Rica, reveló a las autoridades de ese país que una mafia del caribe colombiano lo abandonó a su suerte en Puerto Viejo.
Y otros, simplemente son capturados. Mohamed Ahmed Hassan, un camionero de 31 años que vendió su pequeña finca para dejar Somalia y que pagó 1.500 dólares para ser llevado como polizón en un buque surafricano hasta Brasil, cuenta su odisea: "viajé por ríos de la Amazonía hasta Colombia", donde finalmente se embarcó en una pequeña nave con rumbo a Panamá. "Era demasiado pequeña y el agua entraba por los costados. En ese momento temí por mi vida, pensé que me moría". Finalmente fue detenido en Guatemala.
Los traficantes de personas usan decenas de rutas. En abril, la Armada colombiana detuvo en un canal de Barranquilla a 50 extranjeros ilegales -35 africanos y 15 indios- que viajaban en una precaria embarcación.
En el país, señalan fuentes del DAS, inician trámites para pedir refugio político. De hecho, los 34 hallados en Urabá tenían esos papeles, pero vencidos. Pero en realidad, solo quieren seguir su viaje hacia el 'gigante del norte'.
Los traficantes les cobran hasta 1.500 dólares por llevarlos hasta Panamá u otros países centroamericanos en lanchas rápidas.
A Europa salen 30 mil africanos
Pero el fenómeno de los eritreos no sólo ha llegado a Colombia. Tres de cada 10 residentes del Cuerno Africano que huyen no van a Suráfrica sino a Europa. Son cerca de 30.000 africanos del centro-este del continente que cruzan cada año la frontera europea de forma ilegal.
Una vez alcanzan países como Argelia o Marruecos, emprenden la travesía en pequeñas embarcaciones de madera, 'pateras', hacia España e Italia. Aunque no es frecuente, en algunos casos los viajes los hacen cargados con máximo 10 kilos de marihuana (para subsistir), cantidad irrisoria frente a los cargamentos de coca que entran a ese continente. El jueves pasado las autoridades detuvieron a 134 inmigrantes indocumentados que iban en barcos que atracaron en las islas Malta y Sicilia (Italia).
REDACCIÓN JUSTICIA
*Con información de AFP y La Nación de Costa Rica. GDA.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Justicia
- Fecha de publicación
- 29 de agosto de 2009
- Autor
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