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Están listos los cuatro corredores de donde saldrá la primera línea del Metro de Bogotá

EL TIEMPO conoció, con fuentes de entera credibilidad de la Alcaldía, que el primer corredor arranca en la calle 127 con Séptima, empalma con la av. Boyacá y termina en Usme, en el sur de Bogotá.

La segunda ruta empieza en la calle 116, va entre Séptima y Caracas rumbo al centro, y concluye en la calle 6, cerca de donde se levantará el proyecto Ciudad Salud.

La tercera opción contempla un trazado que nace en la avenida Primero de Mayo con carrera Décima y finaliza en Bosa. Y el cuarto corredor inicia en la calle 100 con Séptima, sigue por la 68 y termina en Venecia (véase mapa).

Uno de ellos será escogido en los próximos días y se convertirá en la primera línea del sistema masivo en la capital.

Estas rutas fueron determinadas por Sener-Transporte Metropolitano de Barcelona (TMB), el grupo español que se ganó la licitación de los estudios -por 19.600 millones de pesos- a fines del año pasado.

A estas cuatro rutas, los expertos les agregaron dos corredores férreos existentes: el que inicia en la calle 200 con Novena y que va hasta Fontibón; y el que arranca en la Colombianita, en las Américas, y termina en Bosa, a la altura de la autopista Sur.

Las redes A, B, C y D

Según fuentes de la Alcaldía, estos cuatro corredores figuran en la denominada Red A, diseñada por Sener-TMB.

Allí, se concentran los sectores con mayor número de pasajeros y las zonas residenciales más densas y laborales, aspectos fundamentales para definir una línea de Metro.

Así las cosas, la Alcaldía estaría siguiendo la tendencia de las últimas líneas diseñadas en Bogotá, por consorcios como Ineco-Sofretu (1981), Intermetro Spa (1987-1990), JICA (1996) y Systra-Bechtel-Ingetec (1997), que conectaron las zonas de mayor densidad con el centro.

Y al mismo tiempo, el Distrito estaría cumpliendo los lineamientos del Plan Maestro de Movilidad, expedido en el 2006, que pidió reforzar los corredores con la mayor demanda de pasajeros.

No obstante, el consorcio español dibujó otras tres redes (bautizadas con las letras B, C y D), de posibles corredores a futuro (incluye una red a 2038) y donde se sugiere tener en cuenta la calle 170 ó la Ciudad de Cali. Hace dos meses, la firma trabajó sobre ocho redes.

Todo esto porque los términos de referencia de la licitación pedían al consultor evaluar diferentes redes de Metro para Bogotá, con el fin de ser tenidas en cuenta durante las próximas décadas. Algo similar a lo que se hizo cuando se puso a rodar TransMilenio.

Ahora, de aquí al próximo lunes 31 de agosto y bajo un completo hermetismo, los expertos de Sener-TMB darán una calificación a cada uno de los corredores seleccionados, teniendo en cuenta variables de impacto social, económico y ambiental.

"Para definir la primera línea, se puede tomar una de las rutas o hacer una combinación entre ellas. Lo que ya está claro es que no se le va a competir a TransMilenio y que la primera línea debe pasar, obligatoriamente, por las zonas de mayor demanda", explican en el Distrito.

La primera línea del Metro, agregan, no tendrá más de 30 kilómetros de recorrido y su valor se calcula entre 70 y 100 millones de dólares el kilómetro. Los primeros reportes indican que podría mover, como mínimo, 60 mil pasajeros hora sentido y entre cada estación no habría una distancia superior a los 700 metros.

"Se está definiendo que no tenga infraestructura elevada y que sea una mezcla de metro subterráneo y de superficie", dicen las fuentes de la Administración.

Para llegar a los cuatro corredores, Sener-TMB hizo una valoración urbana de la ciudad; analizó la tendencia de los viajes y el sistema de transporte hoy en día; determinó las zonas más cargadas de pasajeros; los puntos de ubicación de empleo y de actividad económica y las conexiones en el marco del futuro Sistema Integrado de Transporte Público (SITP).

Igualmente, valoró la densidad poblacional de las zonas y las proyecciones de vivienda, la disponibilidad de predios y los asuntos geotécnicos.

Adicional a ello, el consorcio cruzó los últimos diseños de Metro de Bogotá y se evaluaron sus coincidencias.

También, se realizó una encuesta -persona a persona-, durante el año pasado y en febrero de este año, cuando Planeación Nacional solicitó ampliar la muestra.

En dicha encuesta, denominada de 'preferencia declarada', se les hicieron preguntas a los ciudadanos en torno a si dejarían de usar el automóvil particular para usar el Metro; si estarían dispuestos a cambiar su actual modo de transporte (bus, buseta, taxi o TransMilenio) e incluso indagaron sobre cuánto pagarían por usar el sistema.

Aunque los diseños de la primer línea del Metro inicialmente iban a ser revelados en marzo del 2009, como lo prometió el alcalde Samuel Moreno en noviembre del 2008, el anuncio sólo se hará la semana que viene.

Lo que viene en el proceso del masivo
 
Los expertos de la Universidad de los Andes y de la Universidad Nacional, contratados por el Gobierno Nacional bajo la figura de validadores, recibirán los diseños del Metro de Bogotá, que incluyen su estructuración técnica, financiera y legal.

Todo esto con el fin de recomendarle a la Nación de qué manera se debe cofinanciar este sistema, junto al Tren de Cercanías que impulsa Cundinamarca, y cuyos estudios ya están listos.

Según la Ley 310 de 1996, la Nación puede aportar hasta el 70 por ciento para sacar adelante los sistemas de transporte masivo en Colombia, como ocurrió con el Metro de Medellín.

La Alcaldía se alista para sacar la licitación de la ingeniería a detalle de los diseños del Metro. Este es un paso necesario en toda obra, pues allí se define puntualmente qué se va a construir. En este proceso, el Distrito ya invitó a las empresas a que manifiesten su interés de participar en la licitación.

Posteriormente, cuando esté lista la ingeniería a detalle, se abrirá la licitación para la construcción de la obra.

El alcalde Samuel Moreno se ha comprometido a que, antes de que termine su gobierno en diciembre del 2011, adjudicará la construcción de la obra.

Así era la última ruta que se diseñó

En abril de 1998, en el Gobierno del presidente Ernesto Samper, se expedió el Conpes 2999, la columna vertebral del último Metro diseñado en Bogotá, durante la Alcaldía de Peñalosa.

La primera línea fue diseñada por el consorcio Systra-Bechtel-Ingetec. Tenía una longitud de 29,34 kilómetros y 23 estaciones de pasajeros.

Mayoritariamente, era un metro elevado y sólo tenía 1 kilómetro sobre la superficie y 6,6 kilómetros subterráneos. Esa primera línea de Metro no se pudo construir por la difícil situación ecónomica que sacudió al país en ese momento y por la tragedia que causó el terremoto del eje cafetero, que obligó al Gobierno a enfocar sus recursos a su atención y a la reconstrucción de la zona.

La ruta de esa primera línea iniciaba en Engativá, en Puerto Amor, cerca del río Bogotá, seguía por la calle 68 al oriente hasta la avenida 68.

Continuaba por la calle 72 al oriente hasta la carrera Séptima. De ahí, partía hacia el sur hasta la calle 29, donde tomaba la carrera Décima hasta la avenida Jiménez.

Finalmente, dicha línea seguía hacia el occidente hasta la Vía del Ferrocarril del Sur, continuaba hasta la Primero de Mayo hasta la avenida Villavicencio y finalizaba en el sector de Tintalito.

Tenía una demanda de 56 mil pasajeros hora sentido y 1.867 pasajeros por tren. La construcción iba a tardar 9 años y se dividía en dos etapas. La línea valía 3.041 millones de dólares de 1998, de los cuales la Nación ponía 2.294 millones, con una financiación a 34 años.

YESID LANCHEROS
REDACTOR DE EL TIEMPO
yeslan@eltiempo.com.co

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
18 de agosto de 2009
Autor

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