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OPINIÓN/Corrompen la universidad

Germán Vargas Morales/Ex presidente Consejo Superior Unillanos

Lo primero que escuché en radio al regresar de vacaciones fue a un amigo periodista anunciando en su noticiero la derrota del alcalde Franco en las elecciones de Unillanos.

Y agregaba que el ganador como representante de los egresados ante el Consejo Superior Universitario estaba apoyado por diputados de la Asamblea y por un político ex senador, hasta donde se sabe, hoy subjúdice.

Pensé, que como en otras ocasiones cuando informa sobre situaciones anómalas para la sociedad o escandalo- sos hechos que perturban a la comuni- dad, el periodista expresaría algún comentario de asombro, perplejidad o condena frente a los despropósitos. No. Sólo atinó a presentar en forma inmediata al "triunfador de los transparentes comicios".

Este último, para mi sorpresa e indignación como académico de larga data, confirmó cada una de las palabras del comunicador, y agradeció justificando a sus aliados en la intromisión indebida de la politiquería y sus peores vicios en los sagrados recintos del alma máter. En la cuna de la verdad y de la formación humana y profesional, cuya autonomía ampara de los intrusos la propia Carta Constitucional.

Entonces reflexioné sobre dos puntos. Primero, plantearme el escenario de cómo sería de diferente la ciudad y nuestro Departamento, si las actuaciones de quienes por el prurito de alcanzar poder, violando los valores éticos, morales, sociales y políticos fueran denunciados por todos los que de una u otra manera ejercemos el periodismo.

Segundo, hasta dónde habrá llegado la descomposición de estos valores mencionados, que ya ni dentro ni fuera del templo en donde se fortalecen y perfeccionan, inmuta su violación o degradación. Es como si todos aceptáramos que no ha pasado nada, y la Universidad, y la sociedad continuaran su paso hacia la autodestrucción. ¡Qué tristeza!

No puedo imaginar a Unillanos corriendo la suerte de la Universidad del Atlántico o la del Magdalena, en donde pasos similares las condujeron al abismo, a la corrupción, a la parapolíti- ca, y finalmente a los paramilitares, con el sacrificio infame de estudiantes y profesores que no alcanzaron siquiera a reclamar por su autonomía.

Por eso aterra y causa dolor que quienes fueron antaño nuestros compañeros en el Consejo Superior de la Universidad no entiendan el deber de defender a Unillanos y su autonomía contra la intromisión politiquera corrupta. Y hay que preguntarle al presidente Uribe sobre su representante en el Consejo, quien para justificar la "elección legítima", como la llama, y restar importancia a lo acontecido, afirmó que esta Corporación "no coadministra sino que traza políticas generales".

Muy pronto olvidó el Estatuto General, con vicios de nulidad que acaba de firmar. "El Consejo Superior Universitario es el máximo órgano de dirección y gobierno de la Universidad (...)". Y elige al rector, y lo remueve, y define ternas para decanos y planta de cargos docentes y administrativos. Y también aprueba o desaprueba contratos.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
10 de agosto de 2009
Autor

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