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Cuentas claras

La orientación que se da a los recursos del sistema de salud para la atención de sus usuarios vuelve a ser objeto de dudas, esta vez por cuenta de la investigación que la Superintendencia Nacional de Salud hizo a Saludcoop. Lo dicho por el organismo de control no puede desconocerse, pues, con sus 3,6 millones de afiliados, esta aseguradora es la más grande del país.

De acuerdo con la Superintendencia, al parecer esta EPS usó de manera indebida, y durante cinco años, 744.700 millones de pesos del sistema en inversiones que la benefician. Además, el reporte indica que su liquidez no sobrepasó los 24.0000 millones de pesos en los últimos años. Por ende, no podría haber contado con el efectivo suficiente para hacer negocios de gran tamaño. La aseguradora -señala el informe- compró bienes inmuebles por 654.000 millones de pesos en Colombia, montó infraestructuras de salud en México por 3.100 millones de pesos e invirtió 187.000 dólares en acciones de empresas cooperativas de salud en Ecuador.

Lo evidenciado no pasaría de ser un informe de auditoría del organismo de control sobre unos vigilados si no fuera porque el monto en discusión alcanzaría para financiar la salud de un millón de colombianos durante un año en el régimen contributivo. Además, serían recursos de un sector cuya crisis es cada vez más evidente y que, por esto, son sagrados.

Por su tamaño, Saludcoop es uno de los ejes del sistema de aseguramiento, de modo que sus acciones y funcionamiento tienen en él un impacto decisivo. En su derecho, esta EPS ha salido a defenderse. Sus representantes insisten en que el informe de la Supersalud está plagado de errores y que, por el contrario, gastan en la atención de sus afiliados más de lo que reciben del sistema. Aseguran que financian sus negocios con otros ingresos, como los copagos y las cuotas moderadoras, que -dicen- les dieron una utilidad de 360.000 millones de pesos durante los cinco años analizados por el organismo de vigilancia. Afirman que sí invirtieron en infraestructura, pero que lo hicieron en armonía con las normas de las cooperativas.

La Superintendencia se sostiene en lo dicho: Saludcoop -dice el ente de control- se quedó con esos dineros del sistema de salud valiéndose de filigranas financieras. Al parecer, las provisiones, amortizaciones y depreciaciones que, por su naturaleza, no significan desembolso en efectivo, son utilizadas en otras actividades, como la inversión en infraestructura, en lugar de constituir reservas o de esperar la orientación definida por el Gobierno, dado que se trata de dineros de la salud.

También afirma que entre el 2007 y el 2008 la EPS mostró un capital negativo de trabajo de 44.618 millones de pesos y que por cada 1.000 pesos que adeuda a corto plazo, solo cuenta con 900 pesos para cubrir esas obligaciones. Eso constituye un riesgo de liquidez que impactaría directamente en la calidad de la atención de sus afiliados. Preocupa que casos de estas dimensiones se estén presentando justo cuando distintos actores del sector hablan de una crisis generada por falta de recursos.

Si a esto se suma el desorden en las cifras del sistema, el uso indebido de los dineros de la salud en muchos municipios, la ineficiencia de algunas aseguradoras (que ya han sido intervenidas) y el manejo no claro de algunas loterías, se entiende por qué se viene hablando de un eventual colapso. Aunque la evidencia muestra que la crisis no se debe solo a un problema de dinero, ya hay quienes vaticinan una reforma tributaria para refinanciar la salud. Que quede claro que, antes de hacerlo, los entes de vigilancia tienen que mirar con lupa qué está pasando con los cerca de 20 billones de pesos que el país le destina al sector cada año.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
10 de julio de 2009
Autor

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