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Cuando las cosas se hacen a las malas
Los poderes p煤blicos protagonizan en Honduras, uno de los pa铆ses con menos tradici贸n democr谩tica de la regi贸n, un vergonzoso sainete. El presidente Manuel Zelaya, el poder electoral, el Congreso, las Fuerzas Militares y la Corte Suprema est谩n enfrentados en un pulso donde todos, sin excepci贸n, se han excedido. Conviene que los colombianos nos miremos en ese espejo, pues, si aqu铆 seguimos como vamos, puede ocurrir algo parecido.
Hace unas semanas, el presidente Zelaya convoc贸 a una consulta popular, una especie de referendo para preguntar a los hondure帽os si quieren cambiar la Constituci贸n y, con ello, abrir las puertas a la reelecci贸n presidencial para el siguiente mandato. El problema es que el Tribunal Electoral le dijo que su consulta no cumpl铆a con los requisitos y que, por lo tanto, no pod铆a realizarla.
Zelaya no se resign贸 y les pidi贸 a los militares -贸igase bien, a los militares- que asumieran las funciones del poder electoral, se apoderaran de las urnas y se encargaran de hacer posible la consulta. El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Militares y la mayor铆a de los comandantes se negaron alegando que eso violaba la Constituci贸n. Entonces, Zelaya destituy贸 al alto militar y estos sacaron las tropas a las calles, mientras los l铆deres de izquierda, que apoyan a Zelaya desde que se aline贸 con Hugo Ch谩vez, denunciaban un golpe de Estado.
A pocas horas de la destituci贸n, la Corte Suprema resolvi贸 un recurso de amparo -una tutela- del alto militar y anul贸 el despido. El presidente Zelaya convoc贸 a una manifestaci贸n en la casa de gobierno y all铆 desconoci贸 a la Corte Suprema y reiter贸 que llevar铆a a cabo la consulta popular. A la hora de escribir esta columna, el domingo, los militares hab铆an secuestrado a Zelaya y lo hab铆an sacado a Costa Rica, con lo cual llevaron la crisis a niveles de desastre. Zelaya, que meti贸 a los militares en un baile que no les tocaba, termin贸 arrestado por ellos.
Un presidente que convoca a un referendo a pesar de que el poder electoral le dice que no cumple con los requisitos, y que decide convertir a los militares en organizadores de las votaciones. Unos militares que desconocen la orden presidencial y meten una tutela cuando el presidente destituye al comandante de las fuerzas. Una corte suprema que acoge esa tutela y deroga la destituci贸n. Un presidente que desconoce un fallo de la m谩s alta corte del pa铆s. Y, finalmente, unos militares que secuestran al presidente y lo sacan del pa铆s, mientras el congreso busca juramentar a otro mandatario. Bonito panorama para que el mundo diga que Honduras es una republiqueta.
Pero no miremos s贸lo la paja en el ojo ajeno. Algunos colaboradores del presidente 脕lvaro Uribe, menos resignados que 茅l al hundimiento del referendo, plantean f贸rmulas locas de constituyentes improvisadas y cambios a las carreras en el sistema para juzgar a los congresistas.
驴Por qu茅 esto 煤ltimo? Porque la Corte Suprema, en abierta guerra con Uribe, se pas贸 por la faja todos los fallos de la Corte Constitucional sobre la inviolabilidad del voto de los parlamentarios y decidi贸 abrirles una investigaci贸n por haber apoyado el referendo reeleccionista. Y, mientras tanto, el Consejo Electoral investiga si el referendo cumple con las normas. Por fortuna, a nadie se le ha ocurrido meter a los militares en el l铆o.
Pero en este clima de crispaci贸n, cualquier d铆a de estos amanecemos como Honduras, si es que las bravuconadas ganan terreno, el Gobierno se empe帽a en sacar el referendo sea como sea y la Corte Suprema, en atajarlo tambi茅n como sea. Y, ojo, que aqu铆, donde hay grupos armados ilegales, golpeados, pero vivos, que podr铆an sacar tajada de ese desastre, las consecuencias ser铆an mucho m谩s graves que las ya muy terribles de Honduras.
- Publicaci贸n
- eltiempo.com
- Secci贸n
- Editorial - opini贸n
- Fecha de publicaci贸n
- 28 de junio de 2009
- Autor
- Mauricio Vargas
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