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Debaten el cuidado de los páramos, fábricas de agua de la región andina, frente al cambio climático

Colombia y Ecuador tienen la mayor cantidad de hectáreas de este singular ecosistema, que también está amenazado por la minería. Acueductos de grandes ciudades como Bogotá dependen de los páramos.

Como todos los ecosistemas, los páramos son vitales para el sostenimiento del medio ambiente. Están ubicados entre los 3.000 y 4.700 metros sobre el nivel del mar y cubren una extensa parte de la región: desde la cordillera de Mérida, Venezuela, hasta el norte de Perú y otros complejos en Costa Rica, Ecuador y Colombia.

Además, hay grandes extensiones de páramos en Etiopía, Uganda, Kenia, Tanzania y Nueva Guinea.

Aunque aún no se conocen cifras sobre cómo el cambio climático está afectando la capacidad de los páramos de ser fábricas de agua, Wouter Buytaert, hidrólogo y profesor del Imperial College de Londres, Inglaterra, asegura: "Pensamos que vamos a perder un 50 por ciento de los páramos y que será reemplazado por otros ecosistemas que ahora se encuentran más abajo. Pero necesitamos estudiarlos mejor".

Un avance en la protección de estos ecosistemas dentro de Colombia, fue la reiteración del ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Carlos Costa Posada el pasado 25 de mayo sobre la exclusión de los páramos como áreas de explotación minera.

La problemática se discute entre expertos internacionales, académicos, líderes políticos en Loja, Ecuador, donde se lleva a cabo el II Congreso Mundial de Páramos, Paramundi, del 21 al 27 de junio.

Robert Hofstede, director regional para Suramérica del Foro de Montañas habló con EL TIEMPO desde Loja sobre la protección y vulnerabilidad de los páramos.

¿Cuáles son los efectos directos del cambio climático sobre los páramos?

Con el aumento de la temperatura puede aumentar directamente en el área de cultivos, lo que va a afectar la función reguladora de CO2 del páramo. Se reduce su posibilidad de ser como una 'esponja' (los páramos almacenan carbono atmosférico que ayuda a controlar el calentamiento global). Además, el páramo sufrirá más sequías en épocas secas y no podrá recibir tanta agua en época húmeda.

¿Eso puede reflejarse en una disminución de la capacidad de los páramos como fuentes de agua?

No se está viendo claramente una disminución de la cantidad de agua, pero hay mayor incertidumbre para los que manejan el agua. Lo que sí se ha visto como consecuencia del cambio climático es que las condiciones obligan a cultiva a mayor altitud. Hace 20 años los cultivos de papa en los páramos de Colombia llegaban a los 3.600, 3.800 metros, ahora ya están llegando a los 4.000 metros. Como consecuencia, se destruyó mucho páramo y eso sí tiene un efecto directo sobre la cantidad de agua.

De la zona andina, ¿qué países tienen sus páramos en mayor peligro?

Actualmente, los que tienen mayor amenaza son los de Ecuador porque hay más gente viviendo en esos ecosistemas.

¿Y en Colombia, los cultivos ilícitos han afectado a los páramos?

El auge de la amapola hace tres años afectaba las zonas bajas de los páramos en Tolima, Cauca, la cordillera occidental y Nariño. El conflicto armado sí tiene sus efectos sobre los ecosistemas pero lo más grave es, por supuesto, el efecto social.

¿Qué páramos del territorio colombiano son más vulnerables?

Eso es muy difícil de decir. Los páramos más húmedos, como los de la cordillera oriental, peligran frente al cambio climático. Los páramos más secos, como los de Boyacá y Villa de Leyva, son más vulnerables a las actividades humanas como la ganadería y la quema no regularizada y porque son más fáciles de colonizar.

¿Cómo afecta la minería directamente estos ecosistemas?

Eso viene con una discusión, porque esas son actividades de generan ingresos y puestos de trabajo. Pero hay que preguntarse qué tan sustentable es eso y la sociedad colombiana debe cuestionar qué tan rentable es tener una actividad económicamente fuerte en un área tan importante como el páramo.

La buena noticia es el nuevo reglamento del Gobierno colombiano que excluye las zonas de páramo para explotación minera. Sin embargo, en diálogo con algunas comunidades que están en este congreso dicen que están salvando la situación cuando el daño ya está hecho.

¿Y a qué conclusiones han llegado frente al 'sacrificio' de proyectos de desarrollo económico?

El balance económico a largo plazo siempre está a favor del páramo y no a favor de la minería. Sí hay empresas que están minimizando su impacto con programas de responsabilidad social, pero definitivamente la minería sustentable no existe.

El debate del desarrollo económico no es viable en una sociedad que depende de sus páramos somo fuente hídrica. La minería, que puede tener un efecto positivo durante 10, 15 o 50 años no compensa la importancia del agua para los próximos miles de años. 

REBECA LUCÍA GALINDO
Redactora EL TIEMPO.COM

Publicación
eltiempo.com
Sección
Medio ambiente
Fecha de publicación
25 de junio de 2009
Autor

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