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Inconsistencias en sus versiones delataron a Johanna Macías, quien confesó asesinato de su hijo

Desde que abordaron el caso, los investigadores ya las habían advertido, más allá de sus súplicas a través de los medios por la liberación pronta del bebé.

Poco después de las 11 de la mañana del martes, en la casa de la familia Mosquera Macías, hubo un hecho determinante que les hizo pensar a los investigadores del Gaula de la Policía que sus hipótesis sobre la responsabilidad de Johanna Macías en la desaparición de su propio hijo iban en la línea correcta.

Ella era la principal sospechosa y en la sala de la casa Johanna le dijo algo en secreto a su mamá, la señora Eva, quien de inmediato se desmayó.

Aún es incierto lo que Johanna le dijo a su mamá. La señora ha estado hospitalizada desde entonces y con sedantes -dijeron fuentes del caso-. Lo cierto es que minutos después la profesora de 24 años, de quien nadie en el barrio tenía reparos de su comportamiento, llevó a la Policía hasta el sitio donde estaba el cadáver del niño.

Aumentan las sospechas

Desde que abordaron el caso, los investigadores ya habían advertido inconsistencias en las versiones de Johanna Macías más allá de sus súplicas a través de los medios por la liberación pronta del bebé.

En principio, Johanna Macías les explicó que dos hombres y una mujer habían entrado a la casa y le dijeron que tomara a su hijo y se la llevaron. Que la trasladaron hasta un sector de la vía principal en un carro Renault 4 de color azul, la dejaron allí y siguieron con el niño".

Para los investigadores no estaba claro cómo habían entrado a la casa. "Alguien tuvo que haberles dado las llaves del candado", les había dicho la docente a las autoridades. 

Además, en su versión dijo también que cuando regresó a la casa, ya sin su hijo, la reja tenía el candado. Según los investigadores, no parecía lógico que tres desconocidos se hubieran tomado la molestia de dejar con llave o haberla dejado que pusiera el candado haciendo un secuestro.

Ninguno de los vecinos en el barrio Chacarita advirtió la presencia de desconocidos en la residencia de los Mosquera Macías el miércoles de la semana pasada, a plena luz del día: 2:30 p.m. Ese sector, en Piedecuesta, es una zona con más callejones que calles por la cercanía entre las casas.

Antes de que cambiara esta versión, -dijo posteriormente que mintió al comienzo por estar amenazada-, Johanna relató que una vez la abandonaron y se llevaron a su hijo ella se regresó a pie hasta la casa.

Los investigadores, que reconstruyeron el trayecto, constataron que Johanna caminó cuatro kilómetros por una zona de no muy buenas condiciones. "Es una vía terciaria donde incluso hay que pasar un riachuelo. Aun siendo cuidadosos llegamos con los zapatos sucios", explicó uno de los investigadores antisecuestro. Este no había sido el caso de Johanna.

Otro cambio en el relato

En la segunda versión entregada por la mamá de Esteban, Johanna explicó que 'en realidad' recibió una llamada de un desconocido que le dijo que debía tomar al bebé y dirigirse en taxi hasta la zona de los paraderos.

Que allí debía tomar luego un bus hacia San Gil -a hora y media de Piedecuesta- y que adelante del peaje de Pescadero estuviera pendiente de una mujer para bajarse y entregarle el niño. Johanna le dijo al Gaula que la persona que la llamó la amenazó con hacerle daño a su esposo y a su otra hija si no cumplía esas instrucciones.

Los investigadores volvieron a encontrar inconsistencia.

En el punto donde ella dijo que la había dejado el taxi hay varios vendedores ambulantes, en su gran mayoría vendedores de minutos a celular. "Es una terminal de transportes informal y nadie contó haberla visto".

El momento definitivo, según las autoridades

El martes, cuando los investigadores le pidieron que por favor los llevara a donde había entregado a su hijo, Johanna le dijo algo a su mamá al oído. La señora de 46 años se desmayó. Doña Eva entró en shock.

Una vez llegaron al punto donde supuestamente había entregado al niño, aproximadamente cinco kilómetros adelante del peaje y a 40 minutos de Piedecuesta, Johanna se acercó a una policía y le expresó: "tengo que decirle que tenía el niño en una bolsa y lo arrojé a un barranco".

La Policía le pidió que no entrara en más detalles y empezó a buscar una bolsa roja. Después de un barrido, hallaron el cadáver del pequeño.

La Policía dispuso en la tarde de ayer la presencia de dos sicólogos no solo para tratar al papá del niño, un hermano de la profesora y a la mamá de ella -los que más perturbados están- sino también a la propia Johanna Macías. 

Publicación
eltiempo.com
Sección
Justicia
Fecha de publicación
17 de junio de 2009
Autor

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